Análisis de routers: guía completa para elegir el mejor

Última actualización: 2 de febrero de 2026
Autor: Isaac
  • Los routers de operadora suelen ser el cuello de botella: limitan velocidad, cobertura y funciones frente a modelos neutros modernos.
  • WiFi 6, 6E y 7 mejoran velocidad, latencia y gestión de muchos dispositivos gracias a MU-MIMO, OFDMA, Beamforming y nuevas bandas.
  • Puertos 2.5G/10G, buen procesador, firmware avanzado y seguridad actualizada son claves en routers gaming y de alta gama.
  • Redes mesh, PLC y reutilizar routers antiguos permiten ampliar cobertura y flexibilidad sin depender solo de un único equipo.

analisis de routers

Si hay un aparato que solemos olvidar hasta que la conexión se cae, ese es el router. Elegir bien este dispositivo marca la diferencia, sobre todo ahora que tenemos fibra de alta velocidad, consolas, móviles, televisores inteligentes y mil cacharros conectados a la vez.

En esta guía vamos a hacer un análisis a fondo de routers de todo tipo: gaming, WiFi 6 y WiFi 7, modelos 4G/5G, sistemas mesh y opciones neutras, además de repasar las tecnologías clave (MU-MIMO, OFDMA, Beamforming, WiFi 6/6E/7, puertos 2.5G/10G, etc.). La idea es que termines con criterio propio para saber si necesitas cambiar de router, cuál te conviene y qué características mirar sin volverte loco.

Por qué muchos routers se han quedado cortos

Las conexiones de fibra y cable han avanzado a lo bestia, pero muchos seguimos usando el router que regala la operadora, que suele ser el cuello de botella. Puedes tener contratados 600 Mbps o 1 Gbps y encontrarte con que en el portátil o el móvil no pasas de 200-300 Mbps, la WiFi se corta en algunas habitaciones o el ping se dispara cuando alguien pone Netflix.

El motivo es sencillo: los routers de operador priorizan el coste por encima del rendimiento, la cobertura y las funciones avanzadas. Suelen montar antenas internas, CPUs flojas, poco RAM, puertos solo Gigabit (o ni eso) y un firmware limitado que apenas puedes tocar.

Al mismo tiempo, el estándar inalámbrico ha pegado un salto: WiFi 6 y ahora WiFi 7 están pensados para casas llenas de dispositivos, streaming 4K/8K y juegos online con latencia mínima. Si tu router no está a la altura, toda esa velocidad que paga tu bolsillo se queda en el cajón.

Incluso aunque tu conexión no sea de 1 Gbps, un router moderno suele darte más estabilidad, menos cortes, mejor seguridad y una cobertura mucho más homogénea en toda la vivienda. Esto se nota especialmente en teletrabajo, videollamadas, clases online y gaming.

WiFi 6, WiFi 6E y WiFi 7: en qué se diferencian de verdad

caracteristicas routers wifi

Hoy lo mínimo razonable es un router compatible con WiFi 5 (AC) o, mejor aún, con WiFi 6 (AX). A partir de ahí entran en juego 6E y 7, que son evoluciones pensadas para escenarios todavía más exigentes.

WiFi 6 (802.11ax) mejora la velocidad, la eficiencia y la gestión de muchos dispositivos a la vez. No solo es más rápido que WiFi 5, también aguanta mucho mejor las redes saturadas (bloques de pisos, oficinas, casas con docenas de equipos conectados).

  • Velocidades teóricas de hasta 9,6 Gbps sumando todas las bandas, unos 40 % más que WiFi 5.
  • Doble banda real: 2,4 GHz y 5 GHz a la vez, aprovechando lo mejor de cada frecuencia.
  • MU-MIMO mejorado: el router puede enviar y recibir datos a varios dispositivos simultáneamente, sin ir “haciendo cola”.
  • OFDMA: divide los canales en subcanales para que varios equipos compartan la misma frecuencia sin pisarse, reduciendo bastante la latencia.
  • Coloración BSS: identifica redes vecinas para reducir interferencias cuando todos usan los mismos canales.
  • Target Wake Time (TWT): los dispositivos se “despiertan” solo cuando les toca transmitir, ahorrando batería en móviles, tablets o cacharros IoT.

El paso a WiFi 6E añade una tercera banda en 6 GHz, mucho más limpia de interferencias. Es ideal en pisos o chalets donde la banda de 5 GHz está ya saturada por redes vecinas. Necesitas, eso sí, dispositivos compatibles para sacarle jugo.

Con WiFi 7 (802.11be) el salto es todavía mayor: se amplían los anchos de canal, sube la velocidad y baja aún más la latencia. Es la liga de los hogares con fibra multigigabit, realidad virtual, streaming 8K y decenas de aparatos conectados. Algunos routers gaming WiFi 7, como los TP‑Link Archer BE o el RG‑EW7200BE PRO, se mueven en cifras combinadas de varios gigabits y admiten fácilmente más de 100 dispositivos.

¿Te compensa dar el salto? Si tienes muchos equipos, juegas online en serio o planeas subir de velocidad de fibra, un router WiFi 6 o 6E ya es una apuesta muy sólida. WiFi 7 tiene más sentido como inversión a largo plazo si ya te estás moviendo en conexiones de 1 Gbps o superiores y quieres ir un paso por delante.

Frecuencias, antenas y tecnologías para mejorar la cobertura

Además del estándar WiFi, importa mucho cómo reparte el router la señal por la casa y qué hace para evitar zonas muertas. Aquí entran en juego las bandas, las antenas y varias tecnologías que verás en las fichas técnicas.

En la parte de frecuencias, lo habitual es encontrar:

  • 2,4 GHz: más alcance y mejor penetración de paredes, pero menos velocidad y más interferencias (es la banda “vieja” y saturada). Puedes desactivar 802.11b/g para mejorar la velocidad.
  • 5 GHz: menos alcance, pero mucha más velocidad y menor congestión. Perfecta para streaming, juegos online y descargas.
  • 6 GHz (WiFi 6E/7): banda casi virgen, pensada para dispositivos modernos que necesitan lo máximo en rapidez y estabilidad.
  Tipos de cable ethernet: ¿Cuál debo utilizar?

Los routers actuales suelen ser dual band o tribanda. En los tribanda, se añade una segunda banda de 5 GHz o una banda de 6 GHz, muy útil para repartir mejor el tráfico o crear enlaces troncales en redes mesh.

Respecto a las antenas, verás configuraciones 2×2, 3×3, 4×4 e incluso 8×8. Cada antena puede enviar y recibir datos, así que cuantos más flujos (streams) haya, más capacidad simultánea. Eso no significa que un portátil con 2 antenas vaya a usar de golpe las 8 del router, pero sí que el router podrá repartir mejor el ancho de banda entre varios clientes potentes.

También aparecen tecnologías como:

  • MU-MIMO: permite que el router hable con varios dispositivos a la vez en lugar de ir uno por uno.
  • Beamforming: concentra la señal en la dirección del dispositivo en lugar de lanzarla “a lo loco” en todas direcciones, mejorando potencia y estabilidad en la práctica.
  • Band Steering: mueve automáticamente tus dispositivos entre 2,4 y 5 GHz según convenga, para equilibrar carga y evitar saturaciones.

En viviendas grandes, repartidas en varias plantas o con muchas paredes gruesas, los routers con más antenas, buen Beamforming y MU-MIMO marcan la diferencia. Si aun así no llegas, toca pensar en redes mesh, que veremos más adelante.

Puertos, procesador y hardware interno del router

Un router, al final, es casi como un miniordenador: lleva CPU, memoria RAM, memoria flash y varios puertos para hablar con el resto de dispositivos. Todo esto influye en lo fluida que va la red cuando realmente la exprimes.

En la parte trasera lo habitual es encontrar:

  • Puertos Ethernet LAN (RJ45): sirven para conectar ordenadores, consolas, Smart TV o NAS por cable. En gama media y alta, lo suyo es que sean mínimo Gigabit (1 Gbps), y en modelos avanzados ya vemos puertos 2.5G, 5G o incluso 10G para redes internas ultrarrápidas.
  • Un puerto WAN: es la entrada de Internet. En routers neutros conectas aquí el cable que viene del módem o de la ONT de fibra. En algunos modelos es de 2.5 Gbps o más, pensado para conexiones superiores a 1 Gbps.
  • Puertos USB (mejor si son 3.0 o superiores): permiten usar el router como servidor de archivos, servidor de impresión o incluso para actualizar el firmware desde un pendrive. Puedes compartir un disco duro USB con toda la casa o montar un pequeño NAS doméstico.

Por dentro, el procesador y la RAM mandan mucho más de lo que parece. Un router con CPU justita y poca memoria se viene abajo cuando abres muchos hilos de descarga, usas torrents, VPN, inspección de tráfico o conectas decenas de equipos. Los modelos potentes montan procesadores de varios núcleos (e incluso chips separados para WiFi y LAN) y hasta 512 MB o 1 GB de RAM. Esto puede traducirse en cuelgues o cortes constantes si el hardware no da la talla.

También hay routers con puerto RJ11 para telefonía y otros con ONT de fibra integrada. Estos suelen venir de la operadora. Si quieres usar un router neutro a tu gusto, muchas veces necesitas mantener la ONT del operador o poner su router en modo puente para que haga de simple módem.

Firmware, seguridad y funciones extra

Más allá del hardware, el firmware es el cerebro que manda. Un buen software de router te da control fino sobre la red, muchas opciones de seguridad y, a la vez, una interfaz que cualquiera puede entender. Aquí es donde se nota la diferencia entre las grandes marcas y los aparatos genéricos.

En routers de gama media y alta es frecuente encontrar:

  • Panel de administración web completo y apps móviles para configurar el router sin necesidad de saberte la IP de memoria.
  • Actualizaciones de seguridad frecuentes, esenciales para tapar vulnerabilidades y mantener a raya intentos de intrusión.
  • Firewall integrado, filtrado por MAC, control de puertos y DMZ para quienes necesitan abrir servicios hacia Internet.
  • Redes WiFi para invitados, que permiten dar acceso temporal sin compartir tu red principal.
  • Control parental, con filtros de contenidos y horarios de uso.
  • QoS (Quality of Service): reglas para priorizar tráfico sensible, como juegos online, videollamadas o streaming, frente a descargas masivas.
  • Servidor y/o cliente VPN: para acceder a tu red doméstica desde fuera o para enrutar todo tu tráfico a través de un túnel seguro.
  • Soporte para IPv6, VLAN, DDNS, SMB/FTP y otras herramientas que interesan especialmente a usuarios avanzados.

Algunas marcas van más allá con paquetes de ciberseguridad integrados (por ejemplo, suites basadas en Trend Micro o Bitdefender) que analizan tráfico malicioso, bloquean webs peligrosas y vigilan dispositivos IoT vulnerables. Es un plus muy potente si tienes muchos aparatos conectados y no quieres volverte loco configurando cada uno.

  Wi‑Fi 8 (802.11bn): la era de la fiabilidad ultraalta y la movilidad sin cortes

¿Necesitas cambiar el router o complementarlo?

Antes de soltar dinero en un router nuevo, conviene pararse un momento. A veces el problema no es el aparato, sino cómo está colocado o configurado. Vale la pena revisar:

  • Si el router está en una zona céntrica y elevada de la casa, lejos de paredes gruesas, cocinas y baños.
  • Si usas el mismo SSID y contraseña para 2,4 y 5 GHz o los tienes separados, y qué red usa cada dispositivo.
  • Si tienes muchos repetidores mal configurados que puedan estar generando más ruido que otra cosa.
  • Si has cambiado la contraseña de administración y desactivado funciones inseguras como WPS.

Puede que tu problema concreto se solucione mejor con un extensor WiFi, un par de PLC o un sistema mesh que cambiando por completo de router. Un simple amplificador o un kit PLC que lleve la red por la instalación eléctrica puede arreglar habitaciones remotas sin meterte en obras.

Ahora bien, hay casos en los que sí compensa claramente cambiar:

  • Tu router no soporta WiFi 5/6 y va muy justo de velocidad y cobertura.
  • La CPU se satura con descargas, streaming y muchos usuarios a la vez, produciendo cuelgues o cortes constantes.
  • No tienes funciones básicas que hoy se dan por hechas: red de invitados, buen control parental, QoS decente, actualizaciones de seguridad, etc.
  • Has subido tu conexión a 600 Mbps o 1 Gbps y por cable no pasas de 100-200 Mbps.

En esos escenarios, un router neutro de calidad que conectes al equipo del operador (o a la ONT) puede cambiarte la vida digital. El viejo router se queda como módem/ONT y el nuevo se encarga del trabajo serio de red.

Routers gaming y WiFi 7: latencia al mínimo

Si juegas online a menudo —y más aún si compites— el router se vuelve crítico. La velocidad bruta importa, pero la latencia y la estabilidad son casi más importantes. Aquí entran en juego los routers gaming y los primeros modelos WiFi 7.

Routers como los ASUS ROG Rapture, los TP‑Link Archer AX/BE o los Netgear Nighthawk de gama alta se diseñan con esto en mente: montan CPUs potentes, mucha RAM, varias antenas externas, QoS específico para gaming y, en algunos casos, puertos 2.5G o 10G dedicados a equipos de juego o NAS.

En el caso concreto de modelos WiFi 7 de nueva hornada, como el Router Gigabit Mesh WiFi 7 BE7200 (RG‑EW7200BE PRO), se juntan varias piezas muy interesantes:

  • Velocidades combinadas cercanas a los 7200 Mbps, con más de 5,7 Gbps en 5 GHz y más de 1,3 Gbps en 2,4 GHz.
  • Procesadores de cuatro núcleos capaces de gestionar cientos de clientes conectados, con rendimiento óptimo con varias decenas simultáneos.
  • Hasta 5 puertos de 2.5 Gbps para WAN/LAN, ideales para PC gaming, servidores NAS o futuras conexiones de fibra multigigabit.
  • Tecnologías QoS inteligentes que detectan tráfico de videojuegos y le dan prioridad automática, incluso cuando alguien está descargando a tope en otra habitación.
  • Redes mesh integradas con múltiples antenas y módulos de amplificación para cubrir casas grandes sin sacrificar latencia.

Todo esto se remata con apps de gestión en la nube que permiten controlar el router desde el móvil, crear redes de invitados, aplicar control parental o ver quién está consumiendo más ancho de banda en cada momento.

No hace falta irse a un WiFi 7 para jugar bien, pero un buen router gaming WiFi 6 con puertos 2.5G, QoS avanzado y Beamforming ya supone un salto enorme respecto a un modelo básico de operadora. Si además tu PC o consola van por cable directo al router, notarás el cambio en el ping y en la estabilidad de las partidas, o en WiFi con un adaptador WiFi gaming.

Routers WiFi 6 destacados para casa

Si quieres renovar equipo pero no necesitas aún WiFi 7, hay una gama muy amplia de routers WiFi 6 que combinan buen precio, alta velocidad y un firmware muy completo. Entre los modelos que se suelen recomendar aparecen opciones de TP‑Link, Xiaomi, ASUS, AVM, Linksys o Netgear, entre otros.

En la gama media y media‑alta verás fichas con características del estilo:

  • Velocidades combinadas AX1800, AX3000, AX5400 o superiores, con 574 Mbps en 2,4 GHz y entre 1,2 y 4,8 Gbps en 5 GHz según el modelo.
  • 4 u 8 puertos Gigabit LAN, a veces con uno o dos puertos 2.5G o 10G para sacar partido a conexiones y redes internas más rápidas.
  • Varios puertos USB 3.0 para montar servidores de archivos, impresoras en red o incluso pequeñas nubes caseras.
  • Tecnologías MU-MIMO, OFDMA, Beamforming, BSS Coloring y soporte para WiFi Mesh propio (AiMesh, OneMesh, FRITZ!Mesh, etc.).
  • Protección de red de por vida con suites como AiProtection, HomeCare o Armor, que refuerzan la seguridad frente a malware y ataques externos.

Los fabricantes suelen diferenciar además líneas para gaming (con diseño agresivo, iluminación RGB y QoS específico) y líneas más discretas o “familiares” orientadas a productividad, domótica y streaming. La elección dependerá de si te interesa más un firmware lleno de opciones para optimizar juegos o un equipo robusto y silencioso que simplemente funcione bien en todo.

  WiFi Mesh o repetidor: cuál elegir para ampliar el WiFi

Routers 4G y 5G: Internet sin cable… o de viaje

No todo pasa por tener fibra o cable. En muchas casas de campo, segundas residencias o pisos donde no llega la fibra, un router 4G o 5G puede ser la salvación. También son muy prácticos para viajar y montar tu propia red WiFi usando una tarjeta SIM.

Estos routers, conocidos a veces como MiFi en formato portátil, integran un módem móvil y crean una red WiFi local a la que se conectan tus dispositivos. Según el modelo, permiten:

  • Velocidades de descarga 4G de hasta 150-300 Mbps y subidas de unos 50 Mbps en modelos básicos.
  • Conectividad 5G con tasas de varios cientos de Mbps e incluso superiores cuando la cobertura acompaña.
  • Conexión simultánea de entre 10 y 60 dispositivos, dependiendo de la gama.
  • Baterías internas de 8 a 14 horas de autonomía para usarlos sin enchufe durante la jornada.
  • Puertos Ethernet para conectar algún equipo por cable cuando necesitas máxima estabilidad.

Para sacarlos partido, solo hace falta una SIM con datos de tu operadora. Son especialmente útiles en vacaciones, en autocaravanas, en pisos compartidos o como plan B cuando falla la fibra. Algunos permiten además gestión remota desde app, antenas externas para mejorar la cobertura móvil y pequeños extras como pantalla táctil para ver el estado de la red.

Redes mesh, repetidores y PLC: cómo ampliar la cobertura

Si tu problema principal es que la WiFi no llega a todas partes, hay varias formas de atacar el tema. Los repetidores y extensores WiFi sirven para llevar la señal a rincones donde llega débil, pero no sustituyen a un buen router. Funcionan recibiendo la red y reenviándola, aunque a costa de algo de rendimiento.

Los PLC (Powerline) aprovechan la instalación eléctrica para llevar la red a otra habitación: conectas un adaptador al lado del router y otro donde la señal flojea. Son una opción muy interesante cuando quieres conectar por cable un PC o una Smart TV en una habitación lejana sin tirar cable Ethernet, siempre que todo esté en el mismo cuadro eléctrico.

Y luego están las redes WiFi Mesh o de malla, que se han puesto muy de moda. En lugar de un único router, utilizas varios nodos repartidos por la casa que se comunican entre sí. Todos comparten el mismo nombre y contraseña de red, y los dispositivos saltan automáticamente al nodo con mejor señal sin que tú tengas que hacer nada.

Los nodos mesh se apoyan en tecnologías como MU-MIMO, OFDMA, Beamforming y enlaces troncales dedicados (a veces en una tercera banda) para ofrecer cobertura uniforme en casas de 200, 300 o más de 500 m². Muchos sistemas permiten añadir más nodos a futuro y se gestionan enteros desde una app muy sencilla.

Para casas grandes, chalets de varias plantas o viviendas en las que las paredes son casi búnker, un buen sistema mesh WiFi 6 o 6E suele ser más eficaz y limpio que ir enganchando repetidores sueltos. A menudo, sale más a cuenta comprar un kit mesh que dos routers de gama alta independientes.

Aprovechar el router antiguo: segunda vida asegurada

Cuando cambias de router, el viejo no tiene por qué acabar en un cajón. Con un poco de configuración, puedes reciclarlo como repetidor WiFi, punto de acceso, switch adicional o incluso servidor básico.

Algunas ideas prácticas:

  • Convertirlo en punto de acceso conectándolo por cable al router principal y desactivando su servidor DHCP. Así creas una segunda zona WiFi usando el mismo SSID o uno distinto.
  • Usarlo como repetidor, si el firmware lo permite, para ampliar la cobertura en una zona concreta.
  • Configurar un switch Ethernet extra aprovechando sus puertos LAN para conectar más dispositivos por cable en una habitación.
  • Montar un pequeño servidor de archivos o de impresión si tiene puerto USB y funciones de compartición de red.
  • Instalar firmware alternativo (DD‑WRT, OpenWrt, Tomato…) en modelos compatibles para desbloquear opciones avanzadas de routing, VPN, QoS y más.

Todo esto requiere algo más de mano, pero es una forma estupenda de exprimir al máximo el hardware que ya tienes y construir una red doméstica más flexible sin gastar más de la cuenta.

Como ves, el universo de los routers da para mucho más que enchufar el aparato de la operadora y olvidarse. Entender qué estándar WiFi te conviene, qué puertos vas a necesitar, cómo de grande es tu casa, cuántos dispositivos se conectan y si priorizas gaming, teletrabajo o simplemente estabilidad es lo que de verdad marca el acierto al elegir modelo. Con la oferta actual —desde routers neutros económicos, equipos gaming con puertos multigigabit, sistemas mesh WiFi 6E o bestias WiFi 7 listas para el futuro— tienes margen de sobra para montar una red que esté a la altura de tu conexión y de todo lo que haces con ella cada día.

Artículo relacionado:
Los mejores routers compatibles con DD-WRT