Monitores gaming de 500 Hz: ¿merecen la pena o es puro marketing?

Última actualización: 29 de agosto de 2025
Autor: Isaac
  • 500 Hz existen en modelos y prototipos, pero su ventaja real frente a 240–360 Hz es marginal para la mayoría.
  • Asus apuesta por 1080p TN con G-Sync Esports y Reflex; Alienware suma HDR10 y buen puerto, pero con precio alto.
  • BOE supera 500 Hz en prototipo con eDP por límites de HDMI 2.1; el ancho de banda y los FPS del PC mandan.
  • Solo jugadores de esports muy competitivos pueden exprimir 500 Hz; para el resto, 144–240 Hz es el punto óptimo.

Monitor gaming 500 Hz

La cifra de 500 Hz en un monitor gaming suena a ciencia ficción, pero ya hay anuncios y modelos que apuntan a esa cota. ¿aporta algo real frente a 240 o 360 Hz? Para responder en serio hay que mirar a los productos que han marcado el debate, entender sus limitaciones técnicas y, sobre todo, valorar a qué tipo de jugador le puede compensar.

En los últimos años hemos visto la presentación del Asus ROG Swift 500 Hz durante Computex 2022, la apuesta comercial de Alienware con un modelo de 24,5 pulgadas que llega a esa cifra, y un movimiento de BOE que afirma haber fabricado un panel por encima de 500 Hz. capacidad real de los PCs para generar tantos fotogramas

Qué significa realmente un monitor de 500 Hz

La tasa de refresco indica cuántas veces por segundo actualiza la imagen un monitor. 500 veces cada segundo, lo que teóricamente permite mostrar más información temporal y reducir el desenfoque de movimiento si todo lo demás acompaña. No hay que confundirlo con los FPS: los fotogramas por segundo los dicta la GPU y el juego.

Si tu pantalla es de 60 Hz, aunque tu GPU vaya sobrada, no verás más de 60 imágenes por segundo; a la inversa, si tienes 500 Hz pero el juego rinde a 120 FPS, el menor de los dos valores. Por eso, para aprovechar 500 Hz, necesitas que el sistema entregue cientos de FPS estables en los títulos donde de verdad importa.

En la práctica, el salto de 60 Hz a 144 Hz se percibe con mucha claridad en fluidez y respuesta. De 144 a 240 Hz el cambio existe, pero es más sutil; de 240 a 360 Hz resulta aún más difícil de notar para la mayoría. ¿Y de 360 a 500 Hz? Entramos en territorio muy fino, donde el porcentaje de usuarios que distingue diferencias in-game es pequeño y depende del contexto.

El escaparate de Asus: ROG Swift 500 Hz

Asus presentó su ROG Swift 500 Hz durante la keynote de Nvidia en Computex 2022, posicionándolo como el monitor G-Sync para esports con menor latencia y frecuencia más alta. panel TN de 24 pulgadas, con modo G-Sync Esports y compatibilidad con Nvidia Reflex Analyzer, pensado para medir la latencia extremo a extremo del sistema.

La elección del panel TN persigue la latencia más baja posible, con el peaje ya conocido: priorizan velocidad a costa de ángulos y calidad, rasgos donde hoy mandan los IPS y OLED. Asus dejó en el aire precio y disponibilidad en aquel anuncio, reforzando la idea de que este tipo de monitor se dirige ante todo a jugadores competitivos puros.

El conjunto encaja con lo que cabe esperar de un producto en la cima del segmento esports: herramientas de medición, sincronización fina con G-Sync y una diagonal contenida para competir en 1080p. hay opciones más equilibradas; de hecho, en rankings generales se suele destacar modelos como Samsung Odyssey G7 por ofrecer buen compromiso entre resolución, tasa y panel.

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Monitor de 500 Hz para esports

La propuesta de Alienware: 500 Hz con extras y precio premium

El panel ofrece un brillo máximo de 400 nits y declara un tiempo de respuesta de 0,5 ms, además de compatibilidad con HDR10 y cobertura del 99 por ciento del espacio sRGB. Especificaciones sólidas. En el apartado de sincronización, incorpora AMD FreeSync Premium y certificación VESA AdaptiveSync para reducir cortes y desgarros.

En ergonomía y conectividad, el modelo amplía el ángulo de visión hasta 178 grados y suma DisplayPort 1.4, HDMI 2.1 y cinco puertos USB 3.2 Gen1. muy completo para shooters y MOBAs, aunque la resolución se queda en 1080p, algo lógico si el objetivo es rascar FPS por encima de los 300.

El precio de lanzamiento se situó en 649,99 dólares, con salida anunciada para el 12 de septiembre. precio claramente por encima de 240/360 Hz, lo que eleva el listón de exigencia: si pagas el doble por 500 Hz, esperas una ventaja tangible en el marcador.

Y aquí surge el debate. En muchos ordenadores actuales, incluso con hardware potente, lograr 500 FPS sostenidos solo es viable en títulos muy poco exigentes o recortando calidad. Sumado a que la diferencia perceptual respecto a 360 Hz es marginal para muchos jugadores, la propuesta de Alienware se percibe como una apuesta atrevida que brilla más en marketing que en utilidad real para el grueso de usuarios.

BOE y el panel por encima de 500 Hz: prototipo y límites físicos

BOE, fabricante chino con presencia creciente en paneles, mostró un prototipo que bate la barrera de los 500 Hz. En la información difundida se habla primero de 17 pulgadas y, acto seguido, de 27 pulgadas, una discrepancia que deja claro que hito de laboratorio. Aun así, el dato técnico es relevante: han logrado superar esa cifra.

El prototipo mantiene resolución 1080p, un compromiso habitual cuando se empuja la frecuencia a estos extremos. la conexión utilizada fue eDP. El motivo es directo: HDMI 2.1, a 1080p, llega a 480 Hz, por lo que 500 Hz supone un cuello de botella hasta que evolucionen los estándares o se recurra a configuraciones específicas.

En paralelo, incluso las GPUs tope de gama de su momento, como la serie 3090 Ti, no podían ofrecer 500 FPS en juegos modernos exigentes. En esports ligeros, sí: hablamos de shooters competitivos y MOBAs donde las tasas por encima de 300 FPS son comunes con CPU y GPU adecuadas.

La pregunta clave, no obstante, no es si se puede, sino si compensa. Más allá del logro técnico, el salto a 360 Hz sigue siendo muy nicho, y la brecha perceptible entre 360 y 500 se estrecha hasta hacerse difícil de distinguir en la práctica para la mayoría.

Ojo humano, cerebro y percepción: por qué el salto se hace pequeño

Durante años se han repetido tópicos sobre que el ojo humano solo ve 60 FPS, pero la realidad es más matizada: no es un límite duro del ojo. De ahí que un cambio de 60 a 144 Hz parezca un mundo, mientras que de 144 a 240 o 360 el avance sea más sutil.

Algunos jugadores afirman distinguir claramente 240 FPS y notar mejoras finas de 240 a 360, aunque no todos comparten esa experiencia. beneficio para la élite competitiva, donde milisegundos pueden marcar duelos en shooters, pero el impacto para el jugador medio es mínimo.

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Para aprovechar 500 Hz hay que sumar varios factores: FPS muy altos y estables, latencia del sistema bajísima, trazado de movimiento claro y ausencia de ghosting. Si alguna de estas piezas falla, la ventaja de tener más hercios se diluye.

¿Quién puede sacar partido a 500 Hz?

Los beneficiarios potenciales son perfiles muy concretos. Profesionales y aspirantes de esports, especialmente en shooters competitivos, configurar su monitor y aprovechan herramientas como Nvidia Reflex Analyzer para medir su cadena de entrada.

Si estás en ese grupo y tu equipo produce 400–500 FPS en tus títulos principales, el paso a 500 Hz puede darte una pequeña ventaja estadística, difícil de percibir en una sesión corta pero que, en el largo plazo, consistencia en microduelos. Es un beneficio marginal, no un salto abismal.

Para el resto, el punto dulce sigue estando en 144 o 240 Hz en función del género y del hardware. 240–360 Hz es terreno premium, donde la relación coste/beneficio empieza a flaquear si no compites a alto nivel. Subir a 500 Hz multiplica el coste y recorta la versatilidad (1080p en 24–25 pulgadas).

Panel, sincronización y herramientas: piezas que suman (o restan)

Asus apostó por panel TN con su ROG Swift 500 Hz, poniendo la latencia por delante de la fidelidad. minimizan tiempo de respuesta e input lag. En la otra orilla, hay IPS muy rápidos que equilibran más el resultado global a costa de ceder alguna décima en tiempos.

En sincronización, la foto es positiva: G-Sync y FreeSync Premium ayudan a eliminar tearing y microstuttering cuando los FPS no son clavos, algo que puede ocurrir incluso con gráficas entusiastas si hay picos de CPU.

Herramientas como el modo G-Sync Esports o Nvidia Reflex Analyzer perfilar la latencia, midiendo desde el click del ratón hasta el pixel en pantalla. Son añadidos muy útiles en entornos competitivos, aunque no sustituyen a la necesidad básica de un flujo de FPS altísimo.

Conectividad y cuellos de botella: por qué el cable importa

BOE utilizó eDP en su demostración por un motivo sencillo: HDMI 2.1 llega a 480 Hz. Es decir, para superar esa barrera hay que recurrir a otra vía o esperar una nueva iteración del estándar. DisplayPort 1.4 en muchos casos también va justo para combinaciones de refresco y color sin compresión, así que la implementación real de 500 Hz comerciales exige decisiones concretas de ancho de banda.

En el modelo de Alienware, la presencia de DP 1.4 y HDMI 2.1 junto a varios USB 3.2 Gen1 es un buen punto en versatilidad periférica. asegurar la ruta con más margen, algo que los fabricantes resuelven combinando modos de color, compresión DSC y, en prototipos, caminos internos como eDP.

Rendimiento del PC: el elefante en la habitación

Un monitor de 500 Hz no hará milagros si el juego no corre a esa velocidad. 500 FPS en juegos AAA no son realistas salvo en situaciones muy concretas y con ajustes agresivamente bajos. En títulos de esports, más CPU-dependientes y menos pesados, es factible ver cifras cercanas o superiores a 300 FPS con equipos de gama alta.

Esto lleva al punto práctico: para sacar partido, jugar a 1080p y priorizar estabilidad de FPS. Si tu objetivo es disfrutar visualmente de mundos abiertos o shooters con alto detalle, un 1440p a 144–240 Hz u opciones 4K a 120 Hz hacen más sentido.

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Precio, posicionamiento y valor percibido

El monitor de Alienware con 500 Hz salió con un PVP de 649,99 dólares, doblando el coste de alternativas de 240 Hz y por encima de no pocos 360 Hz. el mercado espera valor competitivo. Sin embargo, si el grueso de jugadores no percibe la diferencia y además necesita recortar calidad gráfica para sostener los FPS, el producto se encarece sin ofrecer una ventaja neta fuera del nicho esports.

Desde un punto de vista de marketing, lanzar 500 Hz tiene sentido: capta titulares y coloca a la marca como pionera. Pero en términos de utilidad cotidiana, la frecuencia deja de ser el factor determinante más allá de cierto punto; entran en juego la calidad del panel, la resolución, la ergonomía y, por supuesto, el precio.

¿Qué hay de 1080p frente a 1440p?

Los productos y prototipos a 500 Hz citados se quedan en 1080p. decisión práctica para alcanzar FPS altos. Aun así, muchos jugadores intermedios y avanzados han abrazado 1440p por el salto en nitidez, aceptando frecuencias de 144–240 Hz que ya ofrecen una experiencia muy fluida sin recortar detalle.

Si te mueves entre RPGs, shooters tácticos y aventuras, un 1440p rápido aporta más valor diario que un 1080p ultrarrápido. la excepción es el jugador de competición y que, por tanto, no prioriza densidad de píxel sino velocidad y consistencia.

Detalles específicos que conviene no pasar por alto

El modelo de Alienware suma puntos con HDR10, 400 nits y cobertura sRGB del 99 por ciento, cifras correctas para su segmento. 0,5 ms y certificación VESA AdaptiveSync, y los 178 grados de visión alivian parte de los peajes típicos en rapidez extrema.

En el lado Asus, la combinación de G-Sync Esports y Reflex Analyzer es ideal para medir e iterar el rendimiento competitivo del equipo. el panel TN reduce la latencia práctica, aunque no es el favorito para experiencias visuales ricas.

Del capítulo BOE, el dato llamativo es haber roto la barrera de 500 Hz con un panel que, además, se presentó junto a un televisor 8K a 120 Hz. la innovación en tasa de refresco avanza, pero que la adopción comercial depende de los estándares de conexión y de casos de uso reales.

Entonces, ¿merecen la pena los 500 Hz?

Para una minoría competitiva que vive del detalle, sí pueden aportar un extra. la relación coste/beneficio reduce su atractivo. Más aún si consideramos que muchas configuraciones no alcanzarán los FPS necesarios sin concesiones.

Si estás eligiendo monitor hoy y no compites al máximo nivel, 144–240 Hz son la opción sensata. Quien esté ya en 240–360 Hz y se plantee subir a 500 debería evaluar honestamente si su flujo de trabajo y su hardware lo justifican, y si la ganancia es algo que percibe juego a juego.

Mirando todo lo anterior, los 500 Hz funcionan como escaparate tecnológico y nicho muy específico, más que como nuevo estándar de facto. equilibrar frecuencia, resolución, panel, conectividad y precio; si una de esas patas cojea, el número de hercios deja de importar tanto como parece.

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