Por qué los precios de las PC se están disparando y qué viene

Última actualización: 26 de febrero de 2026
Autor: Isaac
  • La demanda de IA absorbe DRAM y NAND, encareciendo RAM, SSD y componentes básicos de PC.
  • Fabricantes como Lenovo, Dell y HP ya han anunciado subidas de hasta un 20–30% en sus equipos.
  • La memoria ha pasado a representar hasta un 35% del coste de materiales de un PC estándar.
  • Los analistas prevén precios altos y escasez de memoria al menos hasta 2028, sin grandes “chollos”.

Subida de precios en ordenadores y componentes

En los últimos meses, cualquiera que haya mirado el precio de un portátil, un sobremesa o un simple kit de memoria habrá pensado que se nos ha ido de las manos. Los precios de las PC y de sus componentes están escalando sin freno y, para colmo, los fabricantes ya están avisando de que lo peor está por venir en los próximos años.

Detrás de este encarecimiento no hay un único culpable, sino una tormenta perfecta: la explosión de la inteligencia artificial, la prioridad de fabricar memoria para centros de datos, la subida del coste de materias primas como el cobre o la plata y la necesidad de los grandes fabricantes de recuperar márgenes. Todo ello está disparando el coste de RAM, SSD, fuentes de alimentación, disipadores y, en general, de cualquier PC nuevo que quieras comprar.

Cómo ha cambiado el precio del hardware de PC y por qué todo apunta al alza

En apenas unos años, el mercado del hardware para ordenador ha dado un giro radical. Lo que antes era un buen momento para ampliar RAM o montar un SSD extra se ha convertido en un escenario en el que los precios suben casi mes a mes, y las ofertas ya no son tan apetecibles como antes.

Una de las grandes sorpresas ha sido ver cómo el encarecimiento no se limita a las piezas que usan memoria, como RAM o SSD. Los aumentos también están alcanzando a componentes teóricamente más “secundarios”, como las fuentes de alimentación y los disipadores, que dependían hasta ahora de costes de materiales bastante estables.

Fabricantes chinos como Guangzhou Xinhhonzheng Electronic Technology ya han hecho movimientos claros: han anunciado incrementos de entre un 6% y un 10% en sus fuentes de alimentación (PSU) y de entre un 6% y un 8% en sus disipadores. Estas subidas se justifican por el aumento del precio del cobre, la plata y el estaño, metales clave para fabricar tanto sistemas de refrigeración como circuitería de las fuentes.

La industria lleva tiempo asumiendo que la subida de la RAM arrastraría al resto, y es justo lo que está empezando a ocurrir. Diferentes comunicaciones de proveedores asiáticos hablan de incrementos de entre un 6% y un 10% en componentes básicos, especialmente pensando ya en 2026, cuando se espera que el impacto sea todavía mayor si la situación de oferta y demanda no cambia.

Por si fuera poco, la previsión generalizada de los analistas y de los propios fabricantes es que el precio de los PC y del hardware clave aumente un mínimo de un 20% en 2026. Y ese “mínimo” podría quedarse corto si la presión de la inteligencia artificial sigue absorbiendo tanta producción de chips como hasta ahora.

Evolución del coste del hardware de PC

La IA como gran culpable: HBM, DRAM y NAND desviadas a centros de datos

La raíz de casi todos los problemas está en el mismo sitio: la demanda brutal de chips de memoria y almacenamiento para inteligencia artificial. Los grandes proveedores de nube y las tecnológicas que entrenan modelos de IA están comprando todo lo que pueden en HBM, DRAM de servidor y NAND empresarial.

Fabricantes como Samsung, Micron y SK Hynix han reorientado buena parte de su capacidad hacia memorias de alto ancho de banda (HBM) y soluciones para centros de datos. Eso deja mucho menos margen para producir DDR5, LPDDR5 y NAND de consumo, justo lo que nutre a los PC que compran usuarios y empresas.

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Esta preferencia por los productos de mayor margen ha roto la “economía tradicional” del PC. Los chips para ordenadores personales se han convertido en bienes escasos, con contratos de suministro prácticamente cerrados para todo 2026 a favor de grandes clientes de IA. Los fabricantes de PC, mientras tanto, pagan más por la memoria y el almacenamiento y tienen menos volumen asegurado.

Los datos de firmas como TrendForce y las cifras que se manejan en la industria son bastante claros: los precios spot de DRAM subieron más de un 7% en apenas unas semanas, las obleas TLC NAND para 512 GB se encarecieron más de un 17%, y los contratos de DRAM y NAND para el cuarto trimestre de 2025 han registrado incrementos de entre el 15% y el 20% respecto a principios de año.

A esto se suma que los grandes centros de datos están firmando acuerdos a largo plazo para asegurarse memoria para IA. Esa producción reservada se traduce en una disponibilidad muy limitada para el resto del mercado, y al final el consumidor se encuentra con un doble problema: menos stock y precios más altos.

Subida directa en el precio final del PC: el 20% es solo el suelo

El impacto en el usuario final no se limita a ver la RAM y los SSD un poco más caros: el coste total de un PC nuevo está subiendo de manera estructural. Los propios fabricantes reconocen que la siguiente oleada de equipos que llegue a las tiendas tendrá etiquetas sensiblemente más elevadas.

Algunos análisis del sector hablan abiertamente de que los PC y el hardware clave costarán, como poco, un 20% más en 2026. Este aumento es, básicamente, una maniobra de emergencia para tapar las pérdidas con las que han tenido que operar en los últimos trimestres por vender equipos con memorias compradas ya mucho más caras.

La situación se agrava porque los grandes fabricantes solo podrán asegurar alrededor del 50% de la memoria que necesitan para cumplir sus planes de producción en 2026. El resto se deja en manos del mercado, la especulación y la capacidad de “rascar” componentes en un entorno de oferta súper ajustada.

Todo esto tiene una consecuencia muy clara para quien está pensando en renovar equipo: el mejor momento para comprar podría ser literalmente ahora mismo; conviene revisar consejos para conseguir buenos precios al comprar un PC.

Además, la escasez programada de stock va a terminar con las grandes liquidaciones de fin de ciclo. Ese patrón de esperar al final de la vida de un producto para cazar chollos dejará de funcionar como antes, porque los fabricantes no van a acumular excedentes; venderán prácticamente todo lo que produzcan.

Lenovo, Dell, HP y compañía: subidas ya anunciadas y fechas marcadas

Todo este panorama no es solo teoría: los grandes nombres del sector ya están notificando subidas concretas a distribuidores y socios. Las cartas internas y las llamadas con inversores han dejado el mensaje muy claro.

Lenovo ha sido especialmente explícita. Mediante una comunicación firmada por Wade McFarland, responsable de canales de Lenovo en Norteamérica, la compañía ha avisado de que los precios de sus ordenadores portátiles, tabletas y servidores aumentarán a partir de marzo. Los socios han sido animados a realizar sus pedidos antes de que acabe febrero para intentar conservar las tarifas actuales.

Sin embargo, la letra pequeña es importante: cualquier pedido realizado en febrero que no pueda enviarse antes del 31 de marzo de 2026 quedará sometido a una revisión obligatoria de precios. Es decir, ni siquiera comprar antes garantiza el coste final si la mercancía no sale a tiempo.

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Los distribuidores, como es lógico, trasladarán esta subida directamente al cliente final. Se espera que los ordenadores de marcas como Lenovo terminen encareciéndose un 20% o 30% a partir de finales de marzo o principios de abril, con incrementos variables en función de cómo de tenso esté el mercado de memoria en cada momento.

Otras compañías no se quedan atrás. Dell ya maneja subidas de hasta un 20% en algunos equipos desde diciembre, mientras que HP ha avisado de un segundo semestre de 2026 especialmente complicado a nivel de costes, con la memoria representando una porción creciente del valor total del equipo.

El caso HP: la memoria se come el presupuesto del PC

Si hay un fabricante que ha puesto cifras muy concretas encima de la mesa, ese es HP. La compañía ha desvelado que la memoria RAM y el almacenamiento han pasado de suponer entre un 15% y un 18% del coste total de materiales de un PC a representar cerca del 35%. Es decir, más de un tercio del valor de los componentes de un equipo se va solo en memoria.

En términos prácticos, esto implica que cada módulo de RAM y cada SSD se han encarecido tanto que están devorando los márgenes de beneficio. HP ya ha avisado de que no le quedará otra que subir precios a lo largo del año para compensar este impacto si no quiere vender muchas máquinas prácticamente a pérdida.

La CFO de la compañía, Karen Parkhill, ha reconocido que se están barajando distintas soluciones: desde buscar proveedores alternativos (algo complicado, porque la demanda global es tan alta que no hay “fabricantes baratos” con capacidad disponible) hasta rediseñar parte del catálogo con configuraciones de RAM más modestas en las gamas de entrada para mantener precios algo más competitivos.

Paralelamente, el CEO Enrique Lores ha puesto el foco en otra realidad: alrededor del 30% de los PC que HP envió en el último trimestre fiscal ya estaban preparados para IA, y buena parte del crecimiento de la compañía viene precisamente de estos equipos “AI PC”. El problema es que son justo los que más memoria DRAM rápida y SSD necesitan, lo que tensiona todavía más su estructura de costes.

La compañía asegura tener memoria suficiente para el primer semestre, pero ya reconoce que para la segunda mitad del año tendrá que elegir entre subir precios de forma clara o lanzar configuraciones más recortadas. En ambos casos, el usuario acaba recibiendo la factura: o paga más por el mismo rendimiento o mantiene el precio renunciando a parte de la potencia que esperaba.

Qué está pasando exactamente con la RAM y los SSD

Más allá de los anuncios corporativos, las cifras de mercado reflejan una tendencia muy clara. Los precios de contrato de la DRAM y la NAND han subido entre un 15% y un 20% en cuestión de meses, rompiendo la estacionalidad típica en la que a final de año los costes se estabilizaban o incluso bajaban.

En el segmento de consumo, esto se traduce en que los kits DDR5 de 32 GB y 64 GB, así como los SSD de 1 TB y 2 TB PCIe 4.0 y 5.0, parten ahora de precios base claramente superiores a los de principios de 2025. Ya no es tan sencillo ver “gangas” en estas capacidades, y cuando aparecen, su punto de partida es más alto.

La producción también se está reordenando. Los fabricantes están volcados en DDR5, HBM y NAND empresarial, mientras reducen la fabricación de DDR4 y SSD sencillos. Esto ha provocado movimientos curiosos, como que en algunos momentos el precio por gigabyte de la DDR4 haya sido incluso superior al de ciertos kits DDR5, simplemente porque hay menos stock de la primera.

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En cuanto a los SSD, la situación es parecida: la demanda de NAND para infraestructura de IA y proveedores de nube es tan intensa que absorbe buena parte de la capacidad de fabricación. Al quedar menos obleas disponibles para SSD de consumo, la oferta se contrae y los precios resisten al alza, incluso en campañas de descuentos donde, aun viendo rebajas, el precio final no llega a los mínimos de años anteriores.

Para el usuario de a pie, esto significa que esperar “a la próxima gran oferta” ya no garantiza ahorros significativos. Puede haber bajadas puntuales, pero en un suelo de precios claramente más alto que el que conocíamos en 2022 y 2023, cuando la memoria alcanzó niveles históricamente bajos antes del vuelco actual.

Impacto real en empresas, gamers y usuarios domésticos

La subida de precios no afecta por igual a todos, pero prácticamente ningún perfil se libra. Las empresas, que suelen renovar grandes parques de PC, ya están viendo cómo sus presupuestos se desajustan solo por el coste de la memoria, especialmente en equipos profesionales y estaciones de trabajo con altas necesidades de RAM.

En el mundo del gaming y el entusiasta, el golpe viene por varios frentes. Muchos jugadores habían esperado que el fin del boom cripto relajase el mercado de las GPU, pero ahora se encuentran con que, aunque las tarjetas gráficas se han racionalizado algo, el coste total del PC sube por RAM y SSD. Montar una máquina potente en 2026 empieza a convertirse en una pequeña odisea financiera.

Para el usuario doméstico medio, que busca un portátil para teletrabajo, estudios o uso general, el efecto se nota en que los modelos de entrada ya no son tan baratos y los de gama media han escalado de precio. Además, algunos fabricantes están optando por recortar RAM o almacenamiento en sus configuraciones base para que la etiqueta final no asuste tanto, lo que obliga a asumir ampliaciones posteriores más caras.

Y todo esto sin contar el efecto arrastre en otros sectores: consolas, smartphones y tablets también están advertidos de subidas futuras. Nintendo, Sony e incluso marcas de móviles han deslizado que el próximo ciclo de productos puede venir condicionado por el coste de memoria, hasta el punto de que se ha llegado a plantear retrasar lanzamientos, como el de una futura PS6, a la espera de que los costes de producción sean más razonables.

Mientras tanto, el mercado de AI PC vive su propio boom. La combinación de Windows 11, chips con NPU dedicada y funciones de IA integradas en el sistema está empujando una renovación masiva de equipos. Esto añade todavía más leña al fuego de la demanda de memoria rápida y SSD de altas prestaciones, cerrando un círculo que siempre acaba en el mismo sitio: el precio final que pagamos.

La fotografía que dibuja todo este contexto es clara: la inteligencia artificial ha cambiado por completo las reglas del juego del hardware de PC. La memoria DRAM y la NAND se han convertido en recursos estratégicos, priorizados para centros de datos y soluciones de alto margen, dejando al usuario de PC tradicional con menos oferta, más competencia por el stock disponible y unos precios que, salvo giro imprevisto, seguirán en niveles elevados durante varios años. Quien tenga pensado renovar, ampliar o montar un equipo haría bien en planificar la compra con calma, porque el escenario de gangas constantes que conocimos hace poco tiempo es, por ahora, cosa del pasado.

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