- Configuración tope de gama de hasta 52 núcleos (16 P, 32 E y 4 LP‑E) y opción intermedia con 28 núcleos.
- Nuevo socket LGA1954 y TDP aproximado de 150 W para la plataforma de escritorio.
- Gran caché L3 bLLC de hasta 144 MB, pensada para impulsar juegos y multitarea.
- Soporte de memoria DDR5 hasta 8.000 MT/s y estado de validación Pre‑QS ya en marcha.
La próxima familia Intel Nova Lake-S va tomando forma para el escritorio con una hoja de ruta que la sitúa en la parte alta del rendimiento y con avances que no se quedan en meros retoques. Las últimas filtraciones y documentos internos apuntan a un lanzamiento previsto para mediados o finales de 2026, con un enfoque claro en mejorar latencias, ancho de banda y capacidad de cómputo en escenarios reales.
Más allá de comparaciones puntuales con lo actual, el interés está en su propuesta técnica: arquitectura híbrida renovada con P‑Cores y E‑Cores de nueva generación, incorporación de núcleos de ultra bajo consumo (LP‑E) en el propio paquete, una gran caché L3 bLLC que apunta alto en gaming y productividad, y un nuevo ecosistema de plataforma con socket LGA1954 y memoria DDR5 a 8.000 MT/s.
Arquitectura y diseño de Nova Lake-S
Nova Lake-S adopta un planteamiento de chiplets con dos compute tiles, combinando el nodo Intel 18A con procesos avanzados de TSMC (como N2) para optimizar densidad, consumo y frecuencias. Este enfoque, junto a una interconexión más capaz y una jerarquía de cachés revisada, persigue mayor eficiencia por hilo y por vatio sin sacrificar el rendimiento en pico.
El corazón de la gama alta incluiría hasta 52 núcleos repartidos en 16 P‑Cores, 32 E‑Cores y 4 LP‑E. Estos últimos están pensados para tareas triviales y estados de reposo, descargando al resto del silicio y reduciendo consumos cuando no hace falta toda la potencia. En escalones intermedios, los documentos filtrados señalan una configuración de 28 núcleos para sobremesa.
Apoyando este diseño aparece una bLLC (Big Last-Level Cache) con cifras que alcanzan los 144 MB en ciertos modelos, una apuesta que recuerda a propuestas como la 3D V‑Cache de AMD y que busca mejorar el rendimiento en juegos, cargas con conjuntos de datos grandes y multitarea intensiva.
En la parte de plataforma, Nova Lake-S estrenará socket LGA1954 y sube el listón de memoria con soporte nativo para DDR5 a 8.000 MT/s. Sobre la mesa también está un TDP cercano a los 150 W en los modelos superiores, un dato coherente con el salto de densidad y el empuje de frecuencias esperadas para la gama entusiasta.
El proyecto se encuentra ya en fase Pre‑QS (Pre‑Qualification Sample), un hito que indica que el silicio ha superado etapas tempranas y se valida en entornos de prueba más amplios. Este estado encaja con una ventana temporal de llegada alrededor de la segunda mitad de 2026 para los equipos de escritorio.
Rendimiento esperado y posicionamiento en el mercado
El enfoque de Nova Lake-S sugiere un salto generacional frente a los refresh actuales, más centrados en subir frecuencias. La combinación de núcleos Coyote Cove (P) y Arctic Wolf (E) con la gran bLLC persigue reducir cuellos de botella de memoria y aportar mejoras notables en juegos y aplicaciones sensibles a latencia y caché.
Para cargas mixtas, la presencia de LP‑E Cores en toda la familia de escritorio permitiría descargar tareas ligeras, estados en segundo plano y procesos del sistema sin encender innecesariamente los clústeres de alto rendimiento. El objetivo práctico es optimizar el consumo y la respuesta del sistema cuando no se exige el máximo al procesador.
Las pistas de logística y envío hablan de, al menos, una CPU Nova Lake-S de 28 núcleos como opción de gama media, compartiendo base con configuraciones conocidas pero sumando esos 4 LP‑E para mejorar eficiencia en escenarios cotidianos. Por encima se situaría el tope de gama con los 52 núcleos antes mencionados, pensados para entusiastas y tareas paralelas intensas.
La gran bLLC de hasta 144 MB es uno de los pilares diferenciales: más capacidad para mantener datos cerca de los núcleos minimiza accesos a memoria, lo que se traduce en frames más estables, tiempos de respuesta reducidos y mejor escalado al subir resoluciones o combinar juego con streaming y otras aplicaciones.
En conjunto, la hoja técnica y el estado de validación refuerzan la idea de que Intel centra su esfuerzo en recuperar terreno en sobremesa con una propuesta que no se limita a retoques incrementales. Si los plazos se mantienen, el calendario encaja con una presentación a mitad/final de 2026, dejando a los refresh actuales como paso intermedio hasta el despliegue completo de la nueva plataforma.
Con lo que se conoce hasta ahora, Nova Lake-S alinearía una gama escalonada que va desde configuraciones con 28 núcleos para el gran público avanzado hasta opciones entusiastas de 52 núcleos, todas ellas bajo el paraguas del nuevo LGA1954, memoria DDR5 a 8.000 MT/s y una caché L3 masiva para sostener el rendimiento donde más se nota.