Guía completa para elegir un mini PC de uso doméstico

Última actualización: 18 de febrero de 2026
Autor: Isaac
  • Un mini PC bien elegido puede cubrir tareas domésticas, oficina, gaming ligero, multimedia y servidor, ocupando muy poco espacio y con bajo consumo.
  • Es clave ajustar procesador, RAM y tipo de almacenamiento (SSD NVMe preferible) al uso principal: oficina, edición, virtualización, emulación o centro multimedia.
  • La conectividad (WiFi 6/6E/7, Ethernet 2.5G, HDMI/DP, USB-C/USB4) y la refrigeración marcan la diferencia en comodidad, estabilidad y vida útil.
  • El mercado ofrece desde sticks y barebones hasta mini PC potentes y placas únicas como Raspberry Pi o ZimaBoard para proyectos de servidor y bricolaje.

mini pc uso domestico

Eso sí, tanta variedad puede liar bastante. Hay modelos ya montados y listos para usar, otros que vienen “a medio hacer”, diferentes formatos, procesadores, cantidades de RAM… En esta guía vas a encontrar una explicación clara de qué mini PC te interesa para casa según el uso que le vayas a dar, qué componentes mirar y ejemplos concretos de equipos muy comentados en el mercado actual.

Qué es un mini PC y en qué se diferencia de un barebone

Cuando hablamos de mini PC para casa solemos meter en el mismo saco muchos formatos distintos, pero a nivel técnico no todo es lo mismo. Conviene dejar claras dos palabras que se repiten mucho: mini PC y barebone.

Un mini PC propiamente dicho es un ordenador compacto que viene totalmente montado: incluye caja, placa base, procesador, memoria RAM y almacenamiento. En la práctica, lo único que tienes que hacer es instalar (o usar) el sistema operativo y enchufarle pantalla, teclado y ratón. Es la opción ideal si quieres algo sencillo, sin complicarte con hardware.

En cambio, un barebone es como el esqueleto del equipo: trae el chasis, la placa, la fuente de alimentación y, a veces, la CPU, pero eres tú quien tiene que elegir e instalar la RAM y el disco (SSD o HDD). La ventaja es que puedes ajustar el rendimiento y el presupuesto a tu gusto; la pega es que hace falta algo más de maña y tiempo para dejarlo fino.

Resumiendo, un mini PC completo solo necesita un sistema operativo para empezar a funcionar, mientras que un barebone requiere comprar y montar componentes adicionales antes de que puedas usarlo en el día a día.

Ventajas de usar un mini PC en el hogar

Uno de los grandes motivos para pasarse a un mini PC es que rompe con el concepto de torre grande de toda la vida, pero mantiene la mayoría de funciones habituales. Muchos modelos ocupan lo mismo que un disco duro externo, caben detrás del monitor (gracias a soportes VESA) o en cualquier rincón del mueble del salón.

Además de ser pequeños, estos ordenadores destacan por su bajo consumo energético. Los fabricantes suelen montar procesadores eficientes y sistemas de refrigeración optimizados, con lo que la factura de la luz baja frente a un sobremesa tradicional, algo que se nota si el equipo pasa muchas horas encendido.

Otro punto fuerte es la gran conectividad que ofrecen: lo normal es encontrar puertos USB de varios tipos, HDMI o DisplayPort para conectar pantallas 4K o incluso 8K, Ethernet de alta velocidad, WiFi de última generación y Bluetooth para ratones, teclados y auriculares inalámbricos. Algunos integran lectores de tarjetas SD y múltiples salidas de vídeo para montar configuraciones con varias pantallas.

En el día a día, un mini PC doméstico sirve perfectamente para navegar por internet, editar documentos y reproducir contenido multimedia sin despeinarse. Y todo ello con un nivel de ruido muy bajo: muchos son casi inaudibles en tareas ligeras, e incluso hay modelos con refrigeración completamente pasiva pensados para entornos silenciosos.

Tipos de mini PC y formatos compactos

tipos de mini pc

Cuando te pongas a mirar modelos verás que no todos los ordenadores compactos son iguales. A grandes rasgos, podemos hablar de tres grandes familias de mini PC pensadas para distintos perfiles y presupuestos.

Por un lado están los mini PC en formato torre reducida, que son pequeñas cajas de sobremesa con hardware similar al de un portátil o un sobremesa compacto. Aquí entran muchos equipos de marcas como Lenovo (ThinkCentre Tiny), HP, Intel NUC o los propios GEEKOM. Son los más versátiles, con versiones para trabajo de oficina, uso general, edición de contenido o incluso gaming moderado.

En el extremo más sencillo encontramos los stick PC, que parecen una memoria USB grande y se conectan directamente al puerto HDMI de una tele o monitor. Suelen montar procesadores muy básicos y almacenamiento eMMC limitado, pero a cambio ocupan menos que un mando de televisión, consumen poquísimo y son baratos. Para navegar, ofimática ligerísima o usar apps de streaming van sobrados.

Entre ambas opciones están los ya mencionados barebones, como muchos Intel NUC o algunos modelos de Zotac, diseñados para que el usuario escoja la RAM y el almacenamiento. Son una buena alternativa si quieres algo compacto pero con margen de personalización sin llegar a montarte un PC desde cero.

Finalmente, no hay que olvidar los ordenadores de placa única como Raspberry Pi o productos tipo ZimaBoard y ZimaBlade, que se orientan más a proyectos de servidor casero, bricolaje tecnológico o usos muy específicos. No son mini PCs clásicos con caja cerrada, pero encajan muy bien como “cerebro” de sistemas domésticos sencillos.

Qué tener en cuenta al elegir un mini PC para casa

Antes de decidirte por un modelo u otro, conviene pensar muy bien para qué quieres el mini PC. No es lo mismo un equipo para ver series y YouTube que un ordenador para edición de vídeo 4K o para ejecutar máquinas virtuales pesadas.

En primer lugar, fíjate en el procesador. Para tareas básicas (ofimática, navegación, streaming), un Intel Celeron, N100 o un AMD Athlon sencillo con 4-8 GB de RAM puede servir. Si quieres algo más fluido y con margen para varios años, mejor irse a gamas como Intel Core i3/i5 o AMD Ryzen 3/5, y subir a i7/i9 o Ryzen 7/9 si vas a editar vídeo, diseñar en alta resolución o virtualizar varios sistemas.

La memoria RAM es otro punto crítico: 8 GB es el mínimo razonable hoy en día para un mini PC doméstico versátil, 16 GB resultan muy recomendables para multimedia avanzada, multitarea fuerte, diseño gráfico o producción musical, y 32 GB o más cobran sentido en virtualización, edición de vídeo profesional o proyectos creativos pesados.

En almacenamiento verás tres tecnologías: eMMC (más barata y limitada, habitual en sticks y equipos muy económicos), SSD SATA y SSD NVMe PCIe. Para un mini PC de uso doméstico polivalente, lo ideal es optar por un SSD NVMe rápido de al menos 256-512 GB, ampliable según tus necesidades. Algunos modelos permiten añadir un segundo SSD o incluso un HDD de 2,5″ para guardar más datos.

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Tampoco pases por alto la conectividad y los puertos: si quieres conectar varias pantallas, busca HDMI 2.0/2.1, DisplayPort o USB-C/USB4 con salida de vídeo. Para redes rápidas, Ethernet 2.5G y WiFi 6/6E/7 son un plus. Y si dependes de muchos periféricos (discos externos, interfaces de audio, lectores, etc.), cuanta más variedad de USB y ranuras, mejor.

Por último, mira el diseño de la caja y la refrigeración. Un buen sistema de ventilación, materiales como el aluminio y rejillas bien planteadas ayudan a que el equipo no se caliente en exceso ni haga demasiado ruido, algo importante si piensas usarlo en el salón o en una oficina silenciosa.

Mini PC para gaming y uso multimedia exigente

Si quieres un mini PC para jugar en casa o editar contenido con cierto nivel, necesitas una máquina compacta pero con procesador y gráfica a la altura. En este terreno destacan propuestas de fabricantes especializados en formato pequeño, con especial atención a las soluciones de GEEKOM orientadas a gaming e IA.

Un ejemplo claro es el GEEKOM A9 Max AI Mini PC, que monta un potente AMD Ryzen AI 9 HX 370 combinado con gráficos integrados Radeon 890M. Esta combinación permite sumar hasta 80 TOPS de potencia en tareas de inteligencia artificial y un rendimiento gráfico suficiente para edición avanzada y juegos en 1080p con buena fluidez.

Este tipo de mini PC se completa con memoria DDR5 ampliable hasta 128 GB y almacenamiento SSD PCIe 4.0 de hasta 8 TB repartidos en dos ranuras M.2 NVMe, lo que da margen de sobra para bibliotecas de juegos grandes, proyectos de vídeo y todo tipo de archivos. Es, en esencia, un ordenador de alto rendimiento empaquetado en una caja muy pequeña.

En conectividad, una máquina compacta pensada para jugar y crear suele incluir Wi‑Fi 7, Bluetooth 5.4 y doble puerto LAN de 2,5 Gbps, además de HDMI 2.1, USB 4.0 y DisplayPort 1.4, permitiendo trabajar con hasta cuatro pantallas en resolución 8K. Para quien combina gaming, trabajo gráfico y multitarea visual intensa, es una ventaja enorme.

Para aguantar sesiones largas, estos modelos suelen apostar por chasis metálicos robustos capaces de soportar mucha presión, junto con sistemas de refrigeración mejorados (tubos de calor de cobre, ventiladores optimizados) y pruebas de calidad pensadas para garantizar varios años de uso estable. Normalmente vienen con Windows 11 Pro preinstalado y soporte para Linux, listos para usar las últimas funciones de IA del sistema operativo.

Mini PC para emulación de consolas y retro gaming

Si tu idea es montar un pequeño centro de emulación para revivir consolas clásicas y algunas más modernas, lo más importante no es tanto la gráfica como la potencia del procesador y la calidad de la CPU integrada. Algunos equipos de GEEKOM se posicionan muy bien en este nicho.

Este tipo de configuración también se adapta a otros usos intensivos, como la edición de vídeo ligera o el consumo multimedia avanzado, gracias a una buena GPU integrada y una conectividad moderna (Wi‑Fi 6E, Bluetooth 5.2). La capacidad de ampliar el almacenamiento hasta 2 TB en formato M.2 permite guardar colecciones de juegos y contenido sin quedarte corto.

En la práctica, un mini PC de este estilo te permite tener una suerte de salón retro-gamer en una caja minúscula, con soporte para mandos, pantallas grandes y sistemas operativos especializados en emulación, todo corriendo con fluidez.

Mini PC para streaming y creador de contenido casual

Para retransmitir en directo (Twitch, YouTube, etc.) desde casa hace falta un equipo capaz de codificar vídeo en tiempo real al mismo tiempo que ejecuta el juego o la aplicación que estés mostrando. Aquí no necesitas siempre una gráfica dedicada, pero sí un buen procesador y suficiente RAM.

Un punto de partida razonable sería un Intel Core i5 o AMD Ryzen 5 con, como mínimo, 8 GB de RAM, aunque 16 GB ofrecen bastante más margen para evitar tirones al usar varias aplicaciones a la vez (juego, OBS, navegador, chat, etc.). Las GPU integradas modernas de Intel (Iris Xe) o AMD suelen ser suficientes para streaming en 1080p.

Un ejemplo sería el GEEKOM Mini IT13, que puede venir equipado con procesadores Intel Core i7 o i9 de 13ª generación y gráficos Intel Iris Xe. Este mini PC admite hasta 64 GB de RAM DDR4 de doble canal y SSD PCIe 4.0 de hasta 2 TB, por lo que va sobrado para capturar, editar y emitir contenido en directo.

En conectividad, contar con Wi‑Fi 6E y Bluetooth 5.2 garantiza enlaces inalámbricos estables, mientras que la posibilidad de conectar hasta cuatro pantallas 8K abre la puerta a tener escenas complejas de streaming, con monitores dedicados al chat, la vista previa y el juego.

Gracias a que viene con Windows 11 Pro instalado, la integración con herramientas de streaming y edición es directa, lo que facilita mucho la vida a quien quiere un equipo compacto para crear contenido desde casa sin montar una torre enorme.

Mini PC como centro multimedia para la TV

Usar un mini PC como “cerebro” de tu tele del salón es una idea muy tentadora: con uno de estos equipos puedes transformar cualquier pantalla en un centro multimedia completo, con acceso a plataformas de streaming, navegación web y reproducción local de archivos.

Para este uso no hace falta una potencia desorbitada. Un procesador modesto (Intel Celeron, N100 o AMD Athlon), acompañado de 4-8 GB de RAM, suele bastar para mover sin problemas Netflix, YouTube, Spotify y similares. Lo importante es que tenga salida HDMI compatible con tu tele, WiFi sólido y, si puede ser, un almacenamiento SSD que haga el sistema más ágil.

Modelos como el GEEKOM Mini Air12 ilustran bien este enfoque: vienen con procesadores tipo Intel Alder Lake N100 de bajo consumo, soporte para hasta 16 GB de RAM DDR5, SSD de hasta 2 TB y conectividad Wi‑Fi 6 y Bluetooth 5.2, suficientes para un uso de cine en casa con buena respuesta.

El hecho de poder conectar hasta tres pantallas 8K permite montar configuraciones de entretenimiento avanzadas, aunque en muchos hogares con una sola tele ya es más que suficiente. Al venir con Windows 11 Pro (o similar), puedes instalar fácilmente aplicaciones como Kodi, Plex o cualquier plataforma de streaming.

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Si solo quieres ver series, navegar ocasionalmente y escuchar música, un mini PC de este tipo es probablemente la opción más equilibrada en precio, consumo y tamaño, sin necesidad de dar el salto a configuraciones más potentes.

Mini PC para edición de vídeo doméstica y semi profesional

La edición de vídeo, incluso a nivel aficionado avanzado, es una de las tareas más sugerentes para un mini PC potente. Renderizar clips largos, manejar proyectos en 4K y trabajar con múltiples pistas de audio e imagen exige un hardware mucho más serio que el de un equipo básico.

Para trabajar con fluidez en este campo conviene apostar por procesadores de gama alta tipo Intel Core i7/i9 o AMD Ryzen 9, acompañados de 16-32 GB de RAM como mínimo. Una buena GPU (integrada potente o dedicada) puede acelerar significativamente los tiempos de render y la codificación por hardware.

En este segmento encaja, por ejemplo, el GEEKOM A8 Max Mini PC, que se configura con procesadores AMD Ryzen 9 8945HS o Ryzen 7 8745HS con gráficos Radeon 780M. Soporta hasta 64 GB de RAM DDR5 a 5600 MT/s y SSD PCIe 4.0 de hasta 2 TB, una combinación perfecta para edición de vídeo intensiva en un formato muy reducido.

Una buena conexión es vital para mover archivos a la nube, trabajar con NAS o colaborar en equipo, por lo que disponer de Ethernet 2.5G, Wi‑Fi 6E y Bluetooth 5.2 ayuda a que el flujo de trabajo sea más cómodo. A esto se suma una variedad de puertos para monitores, discos externos y tarjetas de captura.

Si te mueves en el terreno semiprofesional o profesional ligero, un mini PC así puede convertirse en tu estación principal de trabajo, siempre que seas consciente de sus limitaciones frente a sobremesas voluminosos con gráficas dedicadas de gama muy alta.

Mini PC como servidor doméstico y almacenamiento

Otro uso muy popular de los mini PC en casa es convertirlos en servidores domésticos: máquinas que se quedan encendidas casi todo el día para gestionar copias de seguridad, almacenamiento de fotos y vídeos, descargas, domótica o pequeñas webs y servicios.

Para este rol no es tan importante la potencia de cálculo como el almacenamiento amplio y fiable, y la capacidad de conectar varias unidades de disco, ya sean SSD, HDD internos o cajas externas USB. Un procesador de gama media o incluso baja con 4-8 GB de RAM puede ser más que suficiente para tareas de servidor ligero.

En este terreno encajan modelos como el GEEKOM A5, equipado con AMD Ryzen 7 5825U y opciones de SSD NVMe/SATA PCIe Gen3 en doble canal, con hasta 2 TB de capacidad interna y muchos puertos para almacenamiento externo. Es una base estupenda para montar un servidor de archivos, un NAS casero o un sistema de copias de seguridad.

La ventaja de usar un mini PC frente a una torre es que ocupa menos, consume menos y, si eliges bien, ofrece suficientes puertos y bahías para tus necesidades de datos. Además, puedes instalar sistemas como Linux, Windows, OpenWrt o soluciones específicas para NAS, según tu nivel técnico.

En el ecosistema de placas únicas, productos como ZimaBoard o ZimaBlade también se han hecho un hueco como servidores caseros económicos: incluyen procesadores Celeron eficientes, 2 puertos SATA 6 Gb/s, doble LAN, ranuras PCIe y refrigeración pasiva, ideales para montarte un servidor siempre encendido sin gastar casi nada de electricidad.

Mini PC para producción musical y audio en casa

La creación musical en casa se ha democratizado y muchos productores trabajan ya con mini PC potentes conectados a interfaces de audio, superficies de control y monitores de estudio. Lo que más se pide aquí es una CPU con buena capacidad multinúcleo y bastante RAM para cargar instrumentos virtuales y efectos.

Un punto de partida razonable es un Intel Core i5 o AMD Ryzen 5 con al menos 8 GB de RAM, pero si te vas a meter en proyectos complejos con muchas pistas e instrumentos, es muy recomendable llegar a 16-32 GB. Un SSD rápido hace que los tiempos de carga de librerías sean mucho más llevaderos.

En el catálogo de GEEKOM, el GT1 Mega Mini PC es un candidato claro para estudios domésticos: se puede configurar con Intel Core Ultra 9 185H o Ultra 7 155H, gráficos Intel Arc y hasta 64 GB de RAM DDR5 a 5600 MT/s, con SSD PCIe 4.0 de hasta 2 TB. Para audio, lo importante es que el sistema se mantenga estable y silencioso, y este tipo de mini PC está pensado precisamente para mantener el rendimiento bajo control.

La conectividad incluye Ethernet 2.5G, Wi‑Fi 7 y Bluetooth 5.4, más varios puertos HDMI 2.0 y USB 4.0 para pantallas y periféricos. Con esta base puedes usar tu DAW favorito (Pro Tools, Cubase, Ableton, etc.) y una interfaz externa de buena calidad sin echar de menos un sobremesa tradicional.

Si no necesitas tanta potencia, muchos mini PC con procesadores Core i5/i7 de generaciones recientes y 16 GB de RAM ya dan de sí lo suficiente para grabar voces, maquetas y proyectos serios con buen margen.

Mini PC para virtualización y entornos de prueba

La virtualización (correr varias máquinas virtuales a la vez) es otro uso donde los mini PC modernos pueden sorprender. Desarrolladores, administradores de sistemas y usuarios curiosos montan pequeños laboratorios en casa con estos equipos compactos.

Para que la virtualización vaya fluida hace falta un procesador con muchos hilos y una buena cantidad de RAM. Lo más habitual es empezar en 16 GB y apuntar a 32 GB o más si piensas ejecutar varias máquinas al mismo tiempo. El almacenamiento debe ser SSD, idealmente NVMe, para reducir tiempos de arranque y carga.

Modelos como el GEEKOM A8 Mini PC, con procesadores AMD Ryzen 9 8945HS o Ryzen 7 8845HS y hasta 64 GB de RAM DDR5 dual channel, encajan muy bien en este escenario. Su SSD PCIe 4.0 de hasta 2 TB permite tener varias máquinas virtuales grandes sin quedarte corto de espacio.

Además de las especificaciones brutas, interesa que el procesador soporte tecnologías como Intel VT-x/VT-d o sus equivalentes en AMD, algo presente también en placas como ZimaBoard y ZimaBlade, que cuentan con soporte para virtualización ligera y sistemas como pfSense, Linux o incluso algunas versiones de Windows.

Un mini PC de este tipo, conectable a varias pantallas y con buen número de puertos, puede ser el centro de tu laboratorio de pruebas doméstico, simulando redes, servidores y servicios sin necesidad de un rack completo.

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Mini PC para oficina en casa y teletrabajo

Para tareas de oficina, teletrabajo y uso general en el hogar (correo, documentos, hojas de cálculo, videollamadas, navegación), no hace falta gastar una fortuna, pero sí conviene huir de configuraciones excesivamente justas que se quedarán cortas en poco tiempo.

Un buen punto de partida es un Intel Core i3 o AMD Ryzen 3 con 8 GB de RAM y SSD, que ya da juego para la mayoría de suites ofimáticas y navegación con varias pestañas. Si el presupuesto lo permite, subir a un Core i5/Ryzen 5 y 16 GB de RAM mejorará la experiencia y la vida útil del equipo.

En este segmento encajan mini PC como los Lenovo ThinkCentre Tiny, diseñados para entornos empresariales con opciones que llegan hasta Core i7 o incluso i9 y configuraciones de 16 GB de RAM y SSD de 512 GB o más. Su diseño compacto tipo libro, con buena ventilación y una disposición amplia de puertos, los hace muy cómodos para el escritorio.

GEEKOM también ofrece soluciones como el IT12, con procesadores Intel Core i7/i9 de 12ª generación, gráficos Iris Xe, hasta 64 GB de RAM DDR4 y SSD PCIe combinado con una ranura adicional SATA M.2. Con Ethernet 2.5G, Wi‑Fi 6E y varios puertos (USB4, HDMI 2.0), estos equipos se integran sin problemas en oficinas en casa con varias pantallas.

El objetivo aquí es contar con un mini PC que ofrezca comodidad, estabilidad y bajo ruido, algo clave para largas jornadas frente al ordenador, reuniones online y trabajo multitarea con aplicaciones de productividad.

Mini PC para edición de fotos y diseño gráfico

Para quienes trabajan con fotografía digital, retoque y diseño gráfico 2D, un mini PC bien configurado puede convertirse en una herramienta de trabajo muy seria, siempre que se cumplan ciertos mínimos en CPU, RAM y espacio de almacenamiento.

La mayoría de aplicaciones de edición de fotos y diseño (como Photoshop, Lightroom o similares) se benefician de una CPU multinúcleo potente, pero no requieren necesariamente una gráfica dedicada de gama alta. Un Intel Core i5/i7 o un AMD Ryzen 5/7 con 16 GB de RAM y un SSD rápido suele ofrecer una experiencia muy fluida.

Equipos como el GEEKOM A5 con procesador AMD Ryzen 7 5825U y gráficos integrados Radeon Vega 8 permiten trabajar con imágenes RAW de cámaras de alta resolución con bastante soltura. Al admitir hasta 64 GB de RAM DDR4-3200 y combinar una ranura SSD M.2 PCIe Gen3x4 con una bahía para HDD de 2,5″ (hasta 2 TB cada una), ofrecen un buen equilibrio entre rapidez y capacidad.

A nivel de conectividad, resulta útil disponer de puertos USB suficientes para lectores de tarjetas, discos externos y tabletas gráficas, así como salidas HDMI 2.0b o DisplayPort que soporten monitores 4K o superiores, algo que estos mini PC suelen cumplir sin problemas.

Para diseño gráfico más exigente o archivos de gran tamaño y alta resolución, conviene acercarse a configuraciones similares a las recomendadas para edición de vídeo, con procesadores i7/i9 o Ryzen 7/9, 32 GB de RAM y SSD NVMe amplios.

Otras propuestas destacadas de mini PC del mercado

Más allá de las marcas enfocadas casi en exclusiva al formato mini, grandes fabricantes y proyectos de hardware alternativo han desarrollado sus propias líneas de ordenadores compactos para casa y oficina, con características muy variadas.

Los Intel NUC, por ejemplo, son un clásico del sector: pequeños barebones que pueden montar desde procesadores sencillos Celeron hasta Core i5 e incluso i7 de distintas generaciones. Suelen incluir dos ranuras de RAM DDR4 (hasta 32 GB), soporte para SSD M.2 PCIe y, en muchos modelos, espacio para un disco de 2,5″. Son muy versátiles y se usan tanto en entretenimiento como en productividad y pequeños servidores.

En el campo profesional, la serie Lenovo ThinkCentre Tiny y modelos como el M90q ofrecen configuraciones empresariales en cajas muy compactas, con gran variedad de puertos, diseño robusto y CPUs potentes tipo Core i7 de 10ª generación o superiores. Están pensados para oficinas, pero encajan perfectamente como mini PC doméstico de alto rendimiento.

Para los que buscan macOS en formato mini, el Mac mini con chip Apple Silicon mantiene un diseño de aluminio compacto y silencioso, con procesadores muy eficientes y un rendimiento excelente para ofimática, navegación, contenido multimedia e incluso edición de foto y vídeo ligera. Aunque no es un equipo gaming, sí es una opción sólida para quienes ya están en el ecosistema Apple.

En el terreno del gaming compacto, Zotac MAGNUS y otras series ZBOX ofrecen barebones y mini PC con procesadores Intel Core de última generación y gráficas dedicadas NVIDIA GeForce RTX (como la RTX 4070), permitiendo montar auténticas máquinas para jugar en una caja pequeña, con buenos sistemas de refrigeración y amplia dotación de puertos.

Tampoco hay que olvidar opciones como el Beelink GK Mini y otros modelos de la marca, que ofrecen configuraciones con procesadores Intel, hasta 16 GB de RAM, SSD ampliable y conectividad generosa (USB-C, HDMI, DisplayPort, Ethernet Gigabit) en equipos de gama media orientados a uso general, trabajo y centro multimedia.

En el mundo de los reacondicionados, tiendas especializadas ofrecen mini PC de segunda mano de marcas como HP o Lenovo, revisados por técnicos y con garantía, que permiten conseguir procesadores Intel Core i3, i5 o i7, 8-32 GB de RAM y SSD a precios bastante más bajos, una alternativa interesante si el presupuesto es ajustado.

Por último, proyectos como Raspberry Pi 4B siguen siendo una alternativa barata y muy flexible para quienes quieren un ordenador diminuto para aprender programación, montar un centro multimedia básico, emular consolas retro o controlar dispositivos de domótica. No compite en potencia bruta con los mini PC comentados antes, pero su bajo consumo, precio y enorme comunidad lo convierten en una herramienta fantástica para trastear.

Con todo lo que ofrece hoy el mercado, es fácil encontrar un mini PC doméstico que encaje exactamente con lo que necesitas: desde un simple centro multimedia o equipo de ofimática silencioso hasta un pequeño monstruo capaz de editar vídeo, producir música o manejar varias máquinas virtuales, todo en muy poco espacio y con un consumo ajustado.

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