- Soporte nativo integrado en el kernel de Linux 7.4 mediante DRM-Misc-Next.
- Compatibilidad exclusiva con Raspberry Pi 5 y Compute Modules debido a la resolución 1200x1920.
- Panel IPS multitáctil de 10 pulgadas con conexión DSI y alimentación vía GPIO.
Si eres un entusiasta de la electrónica o un desarrollador que siempre está buscando cómo ampliar sus proyectos, seguramente te habrá llamado la atención el nuevo despliegue de hardware de Raspberry Pi. Resulta que el ecosistema se ha vuelto a mover con la llegada de una pantalla que promete cambiar la escala de lo que podemos montar en nuestra mesa de trabajo, aportando un tamaño considerablemente mayor que los modelos anteriores.
Lo más jugoso de todo este asunto no es solo el cristal que podemos tocar, sino cómo el software se pone las pilas para que todo funcione sobre ruedas. La integración con el núcleo de Linux es fundamental para que no tengamos que pelearnos con drivers extraños, y precisamente ahí es donde entra en juego el soporte oficial en el kernel, asegurando que la experiencia de usuario sea fluida y profesional desde el primer arranque.
Todo sobre la Raspberry Pi Touch Display 2 de 10 pulgadas
Este nuevo panel llega para romper moldes dentro de la familia Touch Display 2. Se trata de una pantalla MIPI-DSI TFT LCD que utiliza el controlador Ilitek IL79600A. A diferencia de las versiones más modestas, este modelo presume de una resolución de 1200 x 1920 píxeles, configurada nativamente en modo retrato, lo que la hace ideal para crear terminales interactivos o paneles de control que necesiten mucha información vertical.
En cuanto a sus capacidades físicas, el panel IPS ofrece una luminosidad de 400 cd/m² y unos ángulos de visión muy generosos, llegando hasta los 85 grados. Además, no se queda corta en interactividad, ya que permite hasta diez puntos de contacto simultáneos, permitiendo gestos complejos que facilitan mucho la vida al usar un teclado virtual o navegar por interfaces táctiles.
Compatibilidad y requisitos técnicos
Aquí es donde hay que prestar mucha atención para no llevarse un chasco al comprarla. Debido a que esta pantalla requiere un ancho de banda superior para mover su alta resolución, solo es compatible con la Raspberry Pi 5 y con los Compute Modules que cuenten con una placa de E/S adecuada. Los modelos más antiguos de la Pi simplemente no tienen la potencia necesaria en su conector DSI para gestionar tal cantidad de datos.

Para ponerla en marcha, el proceso es bastante sencillo: se conecta mediante el cable DSI incluido y se alimenta a través de los pines GPIO. No obstante, es muy probable que necesites actualizar el firmware del EEPROM a la última versión disponible para que el hardware sea reconocido sin errores. Una vez hecho esto, el sistema operativo oficial la detecta automáticamente, permitiendo disfrutar de su funcionalidad plug and play sin complicaciones.
Comparativa con el resto de la familia Touch Display
Si estás dudando sobre cuál elegir, es importante saber que la gama se ha diversificado bastante. Mientras que la versión de 10 pulgadas es la joya de la corona por tamaño y resolución, existen otras opciones más económicas y versátiles:
- Modelo de 5 pulgadas: Más compacta, con resolución de 720 x 1280 y compatible con casi todas las Pi (excepto la serie Zero).
- Modelo de 7 pulgadas (Touch Display 2): Un equilibrio con 720 x 1280 píxeles, también compatible con la mayoría de placas excepto las Zero.
- Touch Display Original: La veterana de 7 pulgadas con resolución 800 x 480, que a diferencia de las nuevas, tiene una orientación landscape nativa.
Un detalle curioso es que todas estas pantallas cuentan con un recubrimiento antirreflejos y soporte de color RGB de 24 bits. Además, la fundación ha prometido que se fabricarán al menos hasta enero de 2030, por lo que no hay prisa por el stock, aunque el modelo de 10 pulgadas tiene un precio aproximado de 80 dólares.
Soporte en Linux 7.4 y novedades del Kernel
Para los que nos gusta meterle mano al sistema, la gran noticia es que el soporte para esta pantalla se ha integrado en la rama principal a través de la solicitud de extracción DRM-Misc-Next para Linux 7.4. Esto significa que ya no dependemos de parches externos; las adiciones al Device Tree ya están ahí para que el panel de 10 pulgadas funcione de forma nativa en el mainline kernel.
Este movimiento en el desarrollo del kernel no viene solo. En el mismo paquete de cambios se ha incluido soporte para la NPU de la serie Ryzen AI Max 400 (conocida como Gorgon Halo), solucionando un olvido previo mediante un nuevo ID de dispositivo para la AIE2 Revisión 9. Asimismo, el controlador DRM de Renesas ha ganado soporte para el SoC RZ/G3L, demostrando que el núcleo 7.4 viene cargado de mejoras de hardware muy diversas.
Contamos ahora con una herramienta potente y visualmente impactante que, gracias a su integración en Linux 7.4 y su compatibilidad exclusiva con la Raspberry Pi 5, permite desarrollar desde kioscos interactivos hasta sistemas de domótica avanzados, manteniendo un coste accesible de unos 80 dólares y una calidad de imagen superior gracias a su panel IPS multitáctil.