- Usar primero las herramientas nativas de Windows, macOS y Linux permite obtener un inventario fiable del hardware sin instalar software adicional.
- Combinar utilidades especializadas (CPU-Z, AIDA64, Memtest86+, FurMark, CrystalDiskInfo, GPU-Z, HWInfo, etc.) ofrece un diagnóstico profundo de CPU, RAM, GPU y discos.
- La monitorización continua de temperaturas, voltajes, salud S.M.A.R.T. y batería ayuda a anticipar fallos graves y proteger tus datos.
- Entender la calidad y formato de CPU, placa base y caja permite tomar mejores decisiones de actualización y alargar la vida del PC.
En las siguientes líneas vas a ver cómo hacer un análisis completo de hardware para PC: desde las utilidades nativas de Windows, macOS y Linux, hasta programas especializados para examinar procesador, memoria RAM, discos, tarjeta gráfica, batería y red. Además, repasaremos formas de valorar la calidad de los componentes (CPU, placa base, caja, etc.) para saber si tu ordenador sigue “teniendo cuerda” o ha llegado la hora de renovarlo.
Por qué es importante analizar el hardware de tu PC
Cuando un ordenador empieza a dar tirones, se cuelga, reinicia sin motivo o aparece la temida pantalla azul (BSOD), casi siempre detrás hay un componente que no está funcionando como debería: un disco duro con sectores dañados, una RAM defectuosa, una fuente de alimentación justa, una GPU que se calienta demasiado… Ignorar estas señales puede acabar en pérdida de datos o fallos irreversibles.
Con las herramientas adecuadas puedes anticiparte a muchos problemas: ver si un disco muestra mala salud S.M.A.R.T., si el procesador está trabajando con voltajes peligrosos, si la RAM devuelve errores bajo estrés o si un malware está provocando síntomas que parecen fallos físicos. La clave es combinar la información de varias utilidades para llegar al origen real del fallo.
Herramientas generales para ver la información del hardware
Antes de instalar nada, merece la pena exprimir las herramientas que ya incluye tu sistema: Windows, macOS y Linux tienen paneles e informes bastante detallados donde ver CPU, RAM, placa, gráficos, red y demás sin recurrir a software de terceros.
Windows: DxDiag, Información del sistema y más
En Windows, una forma muy rápida de obtener un inventario de tu equipo es usar la herramienta de diagnóstico de DirectX (DxDiag). Solo tienes que pulsar WIN + R, escribir dxdiag y aceptar. Tras unos segundos de escaneo, verás varias pestañas (Sistema, Pantalla, Sonido, Entrada) con datos como: BIOS, procesador, cantidad de memoria, modelo de gráfica, drivers de audio y vídeo o dispositivos conectados.
Si necesitas algo más exhaustivo, el comando msinfo32 es tu aliado. Pulsa WIN + R, escribe msinfo32 y tendrás la ventana de Información del sistema, donde puedes desplegar el apartado “Componentes” y revisar uno a uno los dispositivos (almacenamiento, red, vídeo, sonido, etc.) con un nivel de detalle muy superior.
Otra vía útil es la sección Configuración > Sistema > Acerca de, donde se muestra nombre del equipo, procesador, RAM instalada y tipo de sistema. No es tan completa como msinfo32, pero sirve para una consulta rápida, y luego siempre puedes tirar de la web del fabricante para ampliar especificaciones del modelo exacto.
En el propio Administrador de dispositivos también puedes ver qué hay montado en tu PC. Buscándolo desde el menú Inicio podrás desplegar categorías como adaptadores de pantalla, adaptadores de red, Bluetooth, procesadores, etc., y desde las propiedades de cada dispositivo consultar fabricante, ubicación, versión del controlador y otros datos clave.
Si lo tuyo es la consola, abre el Símbolo del sistema (cmd) y ejecuta systeminfo. Obtendrás una lista con información básica de hardware y sistema operativo; no es la más detallada, pero es rápida y funciona incluso desde entornos de recuperación cuando Windows no arranca bien.
Monitorización desde el Administrador de tareas
El Administrador de tareas de Windows es mucho más potente de lo que parece. En la pestaña “Rendimiento” puedes ver en tiempo real los recursos que usan tus componentes principales: CPU, memoria, disco, red y GPU. Esto es perfecto para relacionar cuelgues, picos de uso o ruido de ventiladores con un componente concreto.
En el apartado CPU verás el modelo de procesador, su velocidad actual, número de núcleos e hilos, y carga. En Memoria, la cantidad de RAM total y utilizada, tipo, frecuencia y ranuras ocupadas. En Disco, el tipo de unidad (HDD o SSD), capacidad, actividad y tiempos de respuesta. En Wi‑Fi o Ethernet, velocidad de enlace y tráfico. Y en GPU, modelo de gráfica, uso de memoria de vídeo, versión de controlador y versión de DirectX soportada.
BIOS/UEFI: datos base del sistema
Si reinicias el PC y entras en la BIOS o UEFI (normalmente con Supr, F2, F10 o Esc, según placa base), tendrás un panel muy útil con información de placa, procesador, cantidad de memoria y, a menudo, temperaturas y velocidades de ventiladores. Aquí también puedes ver la frecuencia y voltaje de la RAM y la CPU, algo crítico si has hecho overclock.
Eso sí, cualquier cambio en BIOS debe hacerse con cuidado: un ajuste erróneo de voltaje, frecuencia o arranque puede causar inestabilidades o incluso daños. Tómatelo como una herramienta de consulta y, si modificas algo, hazlo siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Otras funciones nativas de Windows para diagnóstico
Windows 10 y 11 incluyen diagnósticos propios de rendimiento y memoria. El Monitor de rendimiento permite registrar uso de CPU, disco y red para detectar cuellos de botella, mientras que la herramienta Diagnóstico de memoria de Windows reinicia el equipo y comprueba la RAM en busca de errores básicos, útil para una primera criba antes de pasar a tests más avanzados como Memtest86+.
macOS: Información del Sistema e Informe del sistema
En Mac es muy sencillo ver qué lleva dentro tu equipo. Haz clic en el menú Apple > Acerca de este Mac y verás un resumen con modelo, procesador, memoria, número de serie y versión de macOS. Desde ahí puedes abrir el Informe del sistema, que es el equivalente al “Información del sistema” de Windows.
La app Información del Sistema (antes Perfil de Sistema) te muestra un árbol con secciones de Hardware, Red y Software. En Hardware verás número de serie, tipo de CPU, cantidad de RAM y detalles de cada ranura; en Red, interfaces, direcciones IP y estado del firewall; y en Software, volumen de arranque y servicios. Incluso puedes guardar el informe en un archivo o pedir que lea en voz alta el número de serie.
Linux: terminal y herramientas propias
En Linux, buena parte del análisis de hardware se hace desde la terminal. Un comando muy utilizado es sudo lshw | less, que genera una lista completa con memoria, CPU, GPU, almacenamiento, red y pantalla. También puedes explorar el directorio virtual /proc (por ejemplo, con ls /proc) para ver archivos que exponen propiedades del hardware.
Ubuntu y otras distribuciones suelen incluir además herramientas gráficas de información del sistema o monitores de recursos que facilitan el trabajo si no quieres tirar de comandos, pero la terminal sigue siendo lo más potente y flexible para un diagnóstico en profundidad.
Programas imprescindibles para diagnosticar hardware en PC
Además de las herramientas nativas, existe una larga lista de utilidades especializadas para hacer un diagnóstico fino del hardware: algunas se centran en información, otras en pruebas de estrés y otras en salud de componentes concretos como discos o memoria.
Piriform Speccy
Speccy es una herramienta muy popular para Windows que ofrece una vista global y detallada de tu equipo. Muestra procesador, placa base, memoria RAM, discos, tarjeta gráfica, audio, red y sistema operativo, todo en pestañas organizadas y con datos en tiempo real como temperaturas o voltajes básicos.
Te permite detectar cosas como un driver inadecuado, memoria que no se reconoce por completo, temperaturas anómalas de CPU o GPU, o incluso el modelo de placa base para buscar una BIOS más reciente. Tiene versión gratuita más que suficiente para uso doméstico y otra de pago con funciones extra.
AIDA64 y HardInfo
La interfaz es en forma de árbol y listas, menos vistosa que otros programas, pero tremendamente detallada. Con ellas puedes saber prácticamente todo de tu máquina, desde el modelo exacto de monitor y chipset hasta qué ranuras de RAM están ocupadas y con qué módulos.
SysInspector de ESET
SysInspector, de ESET, es una herramienta pensada para diagnosticar problemas de sistema y seguridad. Analiza procesos, servicios, controladores, conexiones de red y cambios en archivos para detectar anomalías que pueden confundirse con fallos de hardware (por ejemplo, cuelgues provocados por malware o drivers corruptos).
Se puede usar integrada en la suite antivirus de ESET o de forma independiente, y resulta muy útil como complemento cuando quieres descartar que el origen del problema sea software malicioso antes de culpar a un componente físico.
CPU-Z / CPU-X
En el apartado RAM verás frecuencia efectiva, latencias, si tienes activo un perfil XMP y el voltaje de cada módulo, lo que sirve para comprobar si tu overclock o underclock se ha aplicado correctamente. También puedes identificar el modelo exacto de tus módulos para ampliar capacidad comprando el mismo kit. Además incluye un pequeño benchmark y un test de estrés de CPU para probar estabilidad y temperaturas.
Intel Processor Diagnostic Tool
Si tu procesador es Intel, la herramienta oficial Intel Processor Diagnostic Tool (IPDT) te permite verificar que la CPU funciona dentro de los parámetros esperados. Comprueba frecuencia, voltajes, instrucciones soportadas y ejecuta pruebas de estrés específicas para detectar inestabilidades o fallos propios del chip.
Es muy útil cuando sospechas que los cuelgues pueden venir de un overclock agresivo, un problema de refrigeración o un procesador dañado, ya que te ayuda a separar los errores propios de la CPU de los problemas que puedan originarse en otros componentes.
WiFi Analyzer
WiFi Analyzer es una app (muy habitual en Android) que analiza el entorno inalámbrico y muestra qué canales están más saturados, la intensidad de señal de cada red y otros datos que ayudan a optimizar tu conexión. No repara hardware, pero sí te sirve para saber si tus problemas de navegación se deben a un mal canal WiFi o a baja cobertura y no a un fallo de la tarjeta de red.
Angry IP Scanner
Angry IP Scanner es un escáner de red multiplataforma (Windows, macOS y Linux) que recorre un rango de direcciones IP y detecta equipos, latencias (ping), puertos abiertos y servicios. Es perfecto para detectar conflictos de IP, dispositivos que se caen de la red o problemas de conectividad que no tienen que ver directamente con un fallo físico del PC, sino con la infraestructura de red.
CrystalDiskInfo
Con CrystalDiskInfo puedes monitorizar el estado de salud de tus discos HDD y SSD gracias a la tecnología S.M.A.R.T. Muestra temperatura, horas de funcionamiento, recuento de sectores reasignados, errores de lectura/escritura y otros atributos que te chivan si un disco va camino del desastre mucho antes de que deje de responder.
Es una de las utilidades más importantes para proteger tus datos: si ves que la salud del disco baja a “Precaución” o “Malo”, es momento de hacer copia de seguridad y pensar en un reemplazo sin esperar a un fallo irrecuperable.
CCleaner, WinDirStat y programas para espacio en disco
CCleaner es conocido por limpiar temporales y reparar algunas entradas del registro de Windows, lo que puede aliviar problemas de rendimiento que se confunden con fallos de hardware. También incluye funciones para buscar archivos duplicados y liberar espacio, algo clave cuando un disco casi lleno provoca lentitud general.
WinDirStat analiza visualmente el uso del disco, mostrando qué carpetas y tipos de archivo ocupan más espacio mediante un mapa de colores. Aunque no diagnostica componentes, sí ayuda a entender por qué un SSD puede estar ahogado por falta de espacio libre, afectando al rendimiento de todo el sistema.
JScreenFix para pantallas con píxeles atascados
JScreenFix es una herramienta web que utiliza patrones y algoritmos en JavaScript para intentar recuperar píxeles atascados (que se quedan fijos en un color) en todo tipo de pantallas. No sirve para píxeles muertos (en negro, irrecuperables), pero puede resolver problemas de puntos puntuales brillantes sin tener que cambiar el monitor.
Malwarebytes y otros antimalware
Malwarebytes es uno de los antimalware más respetados para complementar tu antivirus. Su función en un análisis de hardware es indirecta: hay malware que provoca reinicios, cuelgues o consumo excesivo de recursos, síntomas que se parecen mucho a los de un componente defectuoso. Pasar un escaneo con Malwarebytes te ayuda a descartar que el origen sea software malicioso antes de culpar al hardware.
Memtest86+
Una enorme cantidad de problemas extraños (cuelgues aleatorios, archivos corruptos, errores al instalar sistemas) vienen de una RAM defectuosa. Aquí entra en juego Memtest86+, un clásico que arrancas desde USB antes de cargar el sistema operativo y que somete a la memoria a patrones de prueba muy agresivos para localizar fallos.
Si devuelve errores, es casi seguro que uno o más módulos de RAM están dañados o mal configurados; es el tipo de herramienta que conviene dejar pasando varias vueltas para tener una veredicto sólido.
FurMark y otras pruebas de GPU
FurMark es una prueba de estrés extrema para tarjetas gráficas. Genera una carga muy alta en la GPU, elevando consumo y temperatura al máximo, algo perfecto para descubrir si tu tarjeta tiene problemas de refrigeración, inestabilidad o artefactos bajo presión.
Conviene usarlo con cabeza, artefactos, controlar temperaturas con programas de monitorización y asegurarte de que la ventilación del equipo es correcta, porque no deja de ser una situación límite que la GPU quizá nunca alcance en uso real.
Herramientas adicionales para control y monitorización
Existen muchas otras utilidades orientadas a monitorizar o mejorar el rendimiento. HWInfo, por ejemplo, combina información detalladísima de hardware con lectura en tiempo real de sensores; HWMonitor se centra en temperaturas, voltajes y velocidad de ventiladores; y Wise System Monitor mezcla control de procesos con información básica de CPU, RAM, disco y red.
También está MSI Afterburner, usado principalmente para overclock de GPU, pero que incluye paneles de monitorización muy claros para ver cómo responde tu tarjeta gráfica en juegos y benchmarks, así como un pequeño resumen de procesador y memoria.
Salud de discos, batería y otros componentes críticos
Más allá de CPU, RAM y GPU, hay elementos como el disco y la batería (en portátiles) que conviene vigilar de cerca, porque su degradación afecta directamente a la estabilidad del sistema y a la seguridad de tus datos.
Ya hemos visto que CrystalDiskInfo es perfecto para discos. En el caso de las baterías en Windows, puedes usar desde paneles simples de opciones de energía hasta herramientas y comandos que generan informes detallados de capacidad actual frente a la de fábrica, nivel de desgaste, número de ciclos y nivel de desgaste, algo clave para saber si toca ir pensando en un recambio.
Ver especificaciones del PC fuera del sistema
No siempre podrás acceder al sistema (por ejemplo, si el equipo no arranca) o quizá el ordenador no es tuyo y quieres ver de qué está hecho. En esos casos, hay formas “externas” de conocer sus especificaciones de hardware.
Mirar la placa base físicamente
En un sobremesa, puedes abrir la torre y localizar sobre la placa base la serigrafía con el modelo y fabricante, algo del estilo ASUS Z690-P, MSI B550 o Gigabyte GA-AX370-Gaming5. Con ese dato es fácil buscar en Internet chipset, compatibilidad con procesadores, número de ranuras, soporte de RAM, etc.
Si no conoces las marcas habituales, basta con introducir el código completo en un buscador para buscar en Internet y acceder a la ficha técnica oficial y saber de qué pie cojea tu placa.
Factura de compra y web del fabricante
Cuando compras un PC (sobre todo portátil o premontado), la factura o pedido suele detallar procesador, RAM, tipo de almacenamiento, gráfica y, a veces, modelo de placa. Es la forma más simple de obtener un listado sin tocar nada ni encender el ordenador.
Si el equipo no es muy antiguo, introduciendo el modelo en la web del fabricante verás las especificaciones completas, a menudo con fichas técnicas en PDF descargables. En equipos muy viejos puede costar más encontrarlas, pero casi siempre hay algún espejo o página de soporte que las conserva.
Cómo evaluar la calidad del hardware de tu PC
Conocer qué componentes tienes está bien, pero el siguiente paso es valorar si son buenos, mediocres o directamente obsoletos. Para eso puedes combinar benchmarks sintéticos, herramientas específicas y sentido común en torno a procesador, placa base y caja.
Winaero y puntuación de componentes
Herramientas como las de Winaero emulan el antiguo índice de experiencia de Windows 7/8, puntuando procesador, RAM, gráficos y disco con una nota. No es un valor absoluto de calidad, pero sí un buen indicio para ver si un equipo heredado o de segunda mano se queda corto para el uso actual.
Punto claro de mejora: cuanto más moderno y equilibrado sea el hardware, más alta será la puntuación. Si la nota se desploma por culpa de, por ejemplo, un disco mecánico muy lento, sabrás que ahí tienes un punto claro de mejora sin necesidad de cambiarlo todo.
Entender los núcleos y frecuencia de la CPU
Cuando se habla de procesadores es fácil perderse entre “quad‑core”, “octa‑core” y gigahercios. Cada núcleo es una unidad de procesamiento capaz de ejecutar su propio ciclo de instrucciones (lectura, decodificación, ejecución y escritura). Más núcleos significan más tareas en paralelo, pero no necesariamente más velocidad si la frecuencia de reloj es muy baja o la arquitectura es antigua.
Un dual‑core moderno y rápido puede superar a un quad‑core viejo poco eficiente. Además entran en juego la caché interna, el proceso de fabricación, el soporte de instrucciones y la optimización del software: muchas aplicaciones solo aprovechan bien unos pocos núcleos, por lo que pagar por una CPU de 8 o 16 núcleos no siempre compensa para todos los usos.
Por eso, al evaluar tu procesador, fíjate en número de núcleos, frecuencia (en GHz) y generación o arquitectura. Como referencia, las herramientas de benchmark y las páginas de comparativas de CPU te ayudarán a colocar tu modelo frente a otros actuales.
Placas base: ATX, microATX, mini y eATX
La placa base no solo determina qué procesador puedes montar o cuánta RAM admitirás, también establece el formato físico del equipo. Los estándares más recurrentes son ATX, microATX, mini‑ITX y eATX, cada uno con unas medidas y posibilidades distintas.
Una placa ATX estándar ronda los 30,5 x 24,4 cm, mientras que una eATX se va a unos 30 x 33 cm, ofreciendo más espacio para fases de alimentación, más ranuras PCIe y, en general, más margen de expansión. Las microATX (24,4 x 24,4 cm) y formatos aún más pequeños sacrifican conexiones y espacio para reducir el tamaño de la caja.
En cajas grandes (eATX/ATX) podrás montar gráficas de gran longitud, sistemas de refrigeración voluminosos y varios discos, además de tener mejor flujo de aire. En mini‑torres compactas estarás más limitado en longitud de GPU, número de ranuras PCI y opciones de refrigeración, algo que influye directamente en la capacidad de actualización futura.
Elegir bien la caja y el flujo de aire
El tamaño y diseño de la torre condicionan la refrigeración y el ruido del sistema. Una caja bien ventilada, con espacio para múltiples ventiladores y rutas de aire claras, puede marcar la diferencia entre un equipo estable y fresco y otro que entra en throttling térmico al mínimo esfuerzo.
Si usas formatos pequeños tipo mini‑ITX o microATX, ten en cuenta que el espacio interior será más justo, la gestión de cables más delicada y las temperaturas, en general, más altas. A cambio tendrás un PC más discreto y fácil de colocar. Todo depende de si priorizas tamaño compacto o margen de ampliación y refrigeración.
Herramientas específicas de GPU, RAM y monitorización avanzada
Cuando ya tienes claro el conjunto, puede interesarte profundizar en componentes concretos para sacarles el máximo partido o asegurarte de que trabajan dentro de los parámetros correctos.
GPU-Z para exprimir tu tarjeta gráfica
Además, monitoriza temperatura, carga de GPU, uso de memoria y velocidad de los ventiladores en tiempo real, con opción de registrar los datos en un archivo para analizarlos después. Si tienes varias gráficas en el sistema, GPU‑Z detecta todas y te deja cambiar entre ellas para ver los datos individualmente.
HWMonitor, HWInfo y Wise System Monitor
HWMonitor se centra en mostrar temperaturas, voltajes y RPM de los ventiladores de CPU, GPU, placa base y discos. Es ideal para controlar que la fuente entrega el voltaje correcto y que ningún componente se calienta por encima de lo razonable.
HWInfo, por su parte, mezcla información exhaustiva de hardware con una vista de sensores muy completa en una sola pantalla. Puedes ver carga de CPU, temperatura de cada núcleo, estado de la GPU, rendimiento de discos y un sinfín de parámetros sin tener que saltar entre pestañas.
Wise System Monitor añade a la ecuación una lista detallada de procesos en ejecución, con consumo de CPU, memoria y uso de red en tiempo real. Desde ahí puedes cerrar tareas que estén comiéndose recursos y, al mismo tiempo, revisar los datos básicos de tus componentes principales.
Belarc Advisor: inventario de hardware y software
Belarc Advisor es diferente al resto: crea un informe muy completo tanto de hardware como de software instalado, incluyendo versiones de programas, actualizaciones de seguridad y estado de los drivers. Es perfecto para tener una foto global del equipo, ver qué puede estar desactualizado y localizar vulnerabilidades potenciales.
Su análisis puede ser algo más lento que el de otras utilidades, precisamente porque revisa más cosas, pero a cambio te deja un reporte muy útil que puedes consultar desde el navegador, sin enviar datos personales al exterior.
Combinando las funciones nativas de cada sistema con todas estas herramientas de diagnóstico, monitorización y prueba de estrés, es posible hacer un análisis de hardware para PC muy completo, identificar cuellos de botella, localizar componentes dañados o al límite de su vida útil y decidir con bastante claridad si te compensa reparar, actualizar piezas concretas o dar el salto a un equipo nuevo, evitando sorpresas desagradables y alargando al máximo la vida de tu ordenador.