Probamos el EPOMAKER Hack70: el teclado ortolineal más compacto que te obliga a jugar con sus normas

Última actualización: 29 de julio de 2026
Autor: anavarro
  • Formato 65% ortolineal con 70 teclas y curva de aprendizaje real.
  • Switches Creamy Jade suaves, keycaps PBT XDA y estructura gasket mount.
  • EPOMAKER Driver permite crear macros para compensar teclas dedicadas ausentes.
  • Muy compacto, estable y sorprendentemente cómodo para jugar o viajar.

Epomaker Hack70 diseño plano

El mercado de los teclados mecánicos está lleno de modelos que prometen mejorar la experiencia de escritura, pero muchas veces las diferencias terminan estando en el sonido, los switches, el RGB o la calidad de construcción. El EPOMAKER Hack70 juega en una liga distinta, no porque sea más caro o más espectacular, sino porque cambia una de las cosas más básicas de cualquier teclado: la forma en la que están colocadas las teclas.

No estamos ante un teclado 70%, aunque su nombre pueda llevar a pensarlo. El Hack70 es un teclado 65% ortolineal con 70 teclas, es decir, un formato compacto donde las teclas están colocadas en una cuadrícula perfecta, sin el escalonado tradicional que encontramos en prácticamente todos los teclados QWERTY convencionales. Y eso se nota desde el primer minuto.

La primera vez que lo saqué de la caja pensé dos cosas. La primera, que era un teclado realmente pequeño, muy manejable y fácil de mover en comparación con los modelos completos o con teclado numérico que suelo utilizar. La segunda, que su distribución cuadriculada hacía inevitable preguntarse: “¿cómo se escribe realmente en este aparato?”.

Después de casi un mes utilizándolo, la respuesta es más interesante de lo que esperaba. El EPOMAKER Hack70 no es un teclado para todo el mundo, ni tampoco es un modelo para abrir la caja y ponerse a trabajar al 100% desde el primer minuto. Tiene una curva de aprendizaje real. Pero también es uno de los teclados más divertidos y distintos que he probado últimamente.

Un formato pequeño, minimalista y bastante peculiar

Epomaker Hack70 RGB

El teclado tiene un diseño en color blanco, con un estilo muy limpio y minimalista. No hay una estética gaming agresiva ni adornos innecesarios. Lo que destaca es su tamaño y, sobre todo, su distribución.

El cuerpo es compacto, las teclas están perfectamente alineadas y todo el teclado transmite esa sensación de producto bien hecho. EPOMAKER utiliza una carcasa de plástico ABS, placa de PC y un peso de 676 gramos, por lo que resulta bastante más ligero que otros teclados mecánicos que he probado recientemente.

Aun así, no se siente inestable. Los topes de goma hacen bien su trabajo y el teclado no se mueve sobre la mesa mientras escribes o juegas. Esto es importante porque, al ser tan pequeño, podría parecer un teclado más pensado para transportar que para usar como teclado principal, pero en la práctica cumple bien en ambos escenarios.

También me ha gustado el borde frontal biselado. No sustituye a un reposamuñecas si vas a trabajar muchas horas seguidas, pero sí hace que el apoyo resulte más cómodo de lo que esperaba. En mi caso, sigo prefiriendo usar un reposamuñecas para ganar algo de altura y reducir fatiga en la muñeca.

El puerto USB-C está colocado en la zona central, de forma que el cable queda bastante bien integrado cuando lo utilizamos conectado. Y como el teclado ofrece triple conectividad mediante USB-C, Bluetooth y 2,4 GHz, se agradece que el modo cable no rompa demasiado la estética del conjunto.

Pero el verdadero reto del Hack70 no está en su tamaño, sino en la forma en la que obliga a tus manos a reaprender ciertos movimientos.

La curva de aprendizaje del formato 65% se hace presente

Epomaker Hack70 con reposamuñecas

El formato ortolineal significa que todas las teclas están colocadas en filas y columnas rectas. En un teclado convencional, las filas están desplazadas entre sí: la A no está justo debajo de la Q, y la Z tampoco está justo debajo de la A. Llevamos años escribiendo sobre esa distribución sin pensar en ella, así que cuando pasas a una cuadrícula perfecta el cerebro tarda un poco en reajustarse.

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En mi caso, la adaptación no fue igual en todo el teclado. La parte izquierda me resultó más fácil de dominar, pero donde más fallé durante los primeros días fue en la fila inferior, especialmente con teclas como Z, X, C o V. También me costó algo más la zona derecha, donde se concentran muchas diferencias respecto a un teclado tradicional.

No es un problema insalvable, pero sí conviene decirlo claramente: este no es un teclado para escribir perfecto desde el primer día. Durante la primera semana te equivocas más de lo habitual. Durante la segunda empiezas a entenderlo. Y entre la segunda y la tercera, al menos en mi caso, ya empecé a sentir que podía trabajar con él con bastante normalidad.

También hay algo curioso con los atajos de teclado. Al cambiar la posición de muchas teclas, combinaciones tan interiorizadas como Ctrl + C o Ctrl + V quedan mucho más cerca de lo habitual. Esto puede parecer una ventaja, y en parte lo es, pero también afecta a la memoria muscular. Durante los primeros días no solo estás reaprendiendo dónde están algunas letras, sino también cómo llegas a los comandos que usas constantemente.

Además, para usuarios españoles o latinoamericanos hay otro punto importante: el Hack70 utiliza distribución ANSI, por lo que no tiene tecla Ñ física. Puedes escribir en español configurando el idioma del sistema, pero las leyendas no coinciden siempre con lo que aparece en pantalla y los símbolos pueden ser un quebradero de cabeza durante los primeros días.

Aquí también influyen las keycaps. EPOMAKER utiliza keycaps PBT dye-sub en perfil XDA, lo que significa que todas las filas tienen una altura uniforme. Esto encaja muy bien con la idea ortolineal, pero también tiene un efecto secundario: al no existir el escalonado habitual, durante los primeros días es más fácil notar el lateral o la arista de algunas teclas al bajar los dedos de una fila a otra.

No es incómodo cuando te acostumbras, pero refuerza esa sensación inicial de estar reaprendiendo a escribir.

Escribir con él acaba siendo satisfactorio, pero exige entrar en su juego

Epomaker Hack70 ortogonal

Una de las cosas más curiosas del EPOMAKER Hack70 es que te obliga a volver a prestar atención a cómo escribes. Quienes llevamos años escribiendo sin mirar el teclado damos por hecho que nuestros dedos saben perfectamente dónde está cada tecla. Con este modelo, esa seguridad desaparece durante los primeros días.

Esto puede ser estimulante si te gustan los teclados distintos, pero también puede resultar frustrante si solo quieres productividad inmediata. No lo vendería como una ventaja universal. Es más bien una condición: el Hack70 funciona si aceptas su curva de aprendizaje.

Después de casi un mes, puedo decir que ahora escribo con él de forma cómoda. Prácticamente no cometo errores y ya no tengo esa sensación inicial de estar peleándome con el teclado. De hecho, una vez superado el periodo de adaptación, escribir con él resulta bastante satisfactorio.

Uno de los detalles que más me ha sorprendido es la doble barra espaciadora. De primeras puede parecer una decisión extraña, especialmente en un teclado tan compacto, donde tener dos teclas dedicadas al espacio puede dar la sensación de desaprovechar huecos.

Sin embargo, usándolo te das cuenta de algo curioso: normalmente no pulsamos la barra espaciadora justo en el centro, sino mucho más hacia los laterales. El Hack70 aprovecha eso bastante bien. Las dos barras se pulsan de forma natural con los pulgares y, al ser piezas más pequeñas que una barra tradicional, la sensación es rápida y precisa.

Además, están bien estabilizadas. No he notado holguras, traqueteos ni diferencias claras de tacto entre una y otra. Eso sí, visualmente hay algo que me chirría: en un teclado que apuesta tanto por la cuadrícula, las barras espaciadoras no terminan de encajar de forma completamente simétrica con el resto de teclas. No es un problema funcional, pero sí un detalle que puede molestar si eres especialmente maniático con la alineación.

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Switches suaves y sonido correcto, sin intentar parecer más de lo que es

Epomaker Hack70 switches

El Hack70 monta switches EPOMAKER Creamy Jade, lineales y prelubricados de fábrica. No creo que sea necesario quedarse demasiado en cifras exactas de fuerza o recorrido, porque lo importante aquí es la experiencia: la pulsación es suave, ligera y bastante agradable para escribir durante mucho rato.

Tampoco diría que es el teclado más espectacular que he probado en sonido, pero sí ofrece una experiencia consistente. No he notado ping metálico ni resonancias molestas, y las teclas grandes están bien resueltas. Aquí ayuda su estructura gasket mount y el sistema interno de amortiguación. Como siempre, es difícil aislar qué aporta exactamente cada capa por separado, pero el resultado conjunto se nota en un sonido más controlado y una pulsación más agradable.

También es importante decir que el Hack70 no pretende sonar enorme ni exageradamente profundo. Su sonido es más bien sencillo, cremoso y limpio. Y en un teclado con una distribución tan peculiar, eso es positivo: si además de aprender un nuevo formato tuvieras que lidiar con estabilizadores flojos o resonancias molestas, la experiencia sería mucho más complicada.

Pero por muy buen tacto que tenga, un teclado tan pequeño obliga a resolver otro problema: la falta de teclas dedicadas.

VIA no es un extra, es parte de la adaptación

via

En un teclado convencional, el software puede ser algo secundario. En el EPOMAKER Hack70 no lo he sentido así. Al tener un formato 65% ortolineal con 70 teclas y prescindir de varias teclas dedicadas, la compatibilidad con VIA se convierte en una herramienta muy útil para adaptar el teclado a tu flujo de trabajo.

La falta de teclas no tiene por qué ser un problema si el teclado te permite recuperar funciones mediante capas, reasignaciones o macros. De hecho, parte de mi adaptación al Hack70 ha pasado precisamente por configurar accesos rápidos y recolocar algunas funciones que, de serie, no terminaban de encajar con mi forma de trabajar.

En mi caso, por ejemplo, he cambiado RePág por Shift y Shift por RePág, ya que me resultaba mucho más cómodo tener Shift en esa posición. Fue un cambio sencillo de interiorizar y, precisamente por eso, creo que merece la pena dedicar unos minutos a pensar qué teclas necesitas realmente en cada zona antes de forzarte a aceptar la distribución original.

También he aprovechado la zona inferior derecha para crear accesos multimedia usando Alt derecho junto a las flechas. He configurado combinaciones para controlar la reproducción, subir y bajar volumen y abrir el reproductor de música, todo desde una zona muy cómoda de alcanzar con una sola mano.

Mi recomendación es clara: si compras un teclado de este tipo, no esperes dos semanas antes de tocar la configuración. Es mejor detectar desde el principio qué teclas necesitas en una posición concreta y cambiarlas cuanto antes desde VIA. Cuanto antes hagas esos ajustes, más fácil será que tu memoria muscular se adapte al teclado.

Eso sí, aquí hay que tener en cuenta un matiz importante: el Hack70 no aparece actualmente vinculado dentro de EPOMAKER Driver, por lo que la personalización debe hacerse mediante VIA. No es necesariamente algo negativo, ya que VIA es una herramienta muy conocida dentro del mundo de los teclados mecánicos personalizados, pero sí puede resultar menos inmediata para quienes esperan una aplicación propia de la marca con el teclado ya integrado.

También habría agradecido una distribución algo más agresiva en teclas grandes como Enter o Retroceso. Ocupan dos espacios en un teclado donde cada tecla cuenta muchísimo. Reducirlas a una unidad habría permitido añadir accesos útiles como Home, End o teclas dedicadas para macros.

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Gaming, RGB y batería: más versátil de lo que parece

Epomaker Hack70 RGB Southface

Aunque el Hack70 parece más un teclado experimental para entusiastas que un teclado gaming, jugando me ha sorprendido bastante. Lo he probado con shooters, juegos de lucha y títulos de gestión, y la experiencia ha sido muy buena.

No lo vendería como un teclado gaming tradicional, pero sí como una especie de mini teclado gaming accidental. Su tamaño reducido deja mucho espacio para mover el ratón, y la zona WASD queda perfectamente alineada, casi como si fueran las teclas de dirección de toda la vida.

En respuesta no he notado input lag, cortes ni desconexiones. El teclado ofrece USB-C, Bluetooth y 2,4 GHz, además de N-key rollover y polling rate de 1000 Hz por cable y 2,4 GHz. Para jugar, tiene más sentido usar 2,4 GHz o cable, aunque en mi uso diario por Bluetooth también ha funcionado sin problemas.

Además, por tamaño y peso, me parece un teclado interesante para tablets, presentaciones, escritorios pequeños o incluso para trabajar en la mesa de un tren si viajas mucho. No ocupa demasiado, pesa poco y no se siente como llevar un ladrillo en la mochila.

El RGB también tiene personalidad. Aunque cuenta con iluminación south-facing por tecla, las keycaps son opacas y no iluminan las leyendas. La luz aparece entre las teclas y, gracias al formato ortolineal, genera líneas rectas muy llamativas entre filas y columnas. Normalmente prefiero RGB de un solo color, pero aquí los efectos multicolor tipo ola quedan especialmente bien. Como pega, echo en falta algo más de iluminación lateral o ambiental, como sí encontramos en otros modelos de EPOMAKER.

En cuanto a batería, monta una unidad de 3.000 mAh. Durante este mes lo he usado principalmente por Bluetooth, con RGB encendido la mayor parte del tiempo, y lo he cargado aproximadamente una vez por semana. No porque se quedara sin batería, sino porque prefiero no apurarla demasiado. La autonomía me parece correcta, aunque no sobresaliente si abusamos del RGB.

Mi recomendación sobre el EPOMAKER Hack70

Epomaker Hack70

Después de casi un mes usando el EPOMAKER Hack70, tengo claro que no es un teclado para todo el mundo. Y no lo digo como una frase hecha: su formato 65% ortolineal con 70 teclas exige adaptación real.

No lo recomendaría para una oficina tradicional ni para alguien que necesite productividad inmediata. Entre el formato ortolineal, la distribución ANSI sin Ñ física, la falta de algunas teclas dedicadas y la ausencia de indicadores claros para Bloq Mayús, hay demasiados cambios como para ignorarlos.

También hay decisiones discutibles. La carcasa ABS cumple, pero en torno a los 90 euros ya hay teclados muy sólidos en formatos más convencionales. El RGB tiene un efecto muy bonito entre las teclas, pero las keycaps opacas impiden iluminar las leyendas y echo en falta algo más de iluminación lateral. Además, algunas teclas grandes ocupan mucho espacio en un teclado donde cada hueco cuenta.

Dicho esto, el Hack70 tiene algo que muchos teclados más normales no consiguen: personalidad. Es pequeño, estable, divertido, cómodo cuando te acostumbras y sorprendentemente útil si aceptas sus reglas. Los switches Creamy Jade ofrecen una pulsación suave, las keycaps PBT dye-sub en perfil XDA encajan bien con la propuesta y VIA permite compensar parte de sus limitaciones mediante macros, capas y reasignaciones.

Por unos 90 euros, no lo recomendaría a quien busque un teclado sencillo, tradicional y productivo desde el primer día. Para ese usuario hay opciones más fáciles. Pero si ya te gustan los teclados mecánicos, quieres probar algo distinto y no te asusta dedicar una o dos semanas a reaprender parte de tu escritura, el EPOMAKER Hack70 es una propuesta muy interesante.

No es solo una rareza divertida. Puede convertirse en un teclado de uso diario, pero únicamente si aceptas sus reglas.