Cómo escoger un procesador para jugar

Elegir un buen procesador para jugar es esencial para el desempeño y la experiencia dentro de tus títulos favoritos, especialmente si se trata de AAA. La CPU influye más en el rendimiento para gaming de lo que muchos piensan, ya que no solo importa la cantidad de RAM y la GPU como podrás comprobar en este artículo.

¿Cómo influye la CPU en el rendimiento de videojuegos?

Need For Speed

Un videojuego no es más que un software compuesto por una serie de instrucciones y datos que la CPU debe procesar. Este programa se compone de las siguientes partes:

  1. A partir de las instrucciones de la API, la CPU obtendrá información de los objetos que aparecen en una escena, además de pulsaciones de los periféricos de entrada (ratón, teclado, mandos,…).
  2. Con estos datos, el procesador va actualizando el estado de cada uno de los elementos que aparecerán en pantalla.
  3. De este modo, el microprocesador irá enviando comandos o instrucciones a la GPU para que dibuje el siguiente fotograma y aparezca en la pantalla.

Todo este bucle se ejecuta en unos instantes, pudiéndose repetir hasta cientos de veces en un solo segundo. Pero, para que eso sea posible, el procesador debe ser capaz de realizar cálculos complejos (FP) referentes a la lógica, la física de los objetos (trayectorias, ondas, choques, iluminación…), etc. En definitiva, se necesita una CPU con una gran capacidad de cálculo y que pueda manejar varios procesos a la vez.

Por tanto, dicho esto, el procesador influirá de forma sustancial en los videojuegos más recientes, especialmente en:

  • Velocidad de los fotogramas por segundo (FPS)
  • Streaming
  • Elementos del juego escalables (animaciones, física,…)

Aunque la CPU de hoy en día es más potente que en el pasado y está en constante evolución, los AAA son muy exigentes. Por este motivo debes elegir una de las nuevas CPU con velocidades de reloj más rápidas, tamaños de caché más grandes y un mayor número de hilos, lo que permite mejorar el rendimiento cuando se combinan con hardware moderno compatible.

Sin embargo, el mejor procesador para juegos para tu PC depende de lo que esperes obtener de tu experiencia de juego y de cómo utilices tu sistema.

Además, recuerda que si la CPU hace de cuello de botella, no importará cuán potente sea tu tarjeta gráfica, ya que estará a expensas de que la CPU le haya llegar las instrucciones para procesar los gráficos. Por este motivo, la CPU es más importante de lo que muchos gamers piensan. Así que, para que en tus sesiones de gaming no baje la tasa de FPS, deberás elegir una buena CPU como te mostramos más adelante.

En definitiva, para una buena configuración gaming, los elementos esenciales (CPU, RAM y GPU) deben estar en consonancia y no interferir entre sí por cuellos de botella. Una configuración equilibrada te permitirá que todos trabajen bien, sin realizar grandes inversiones en uno de estos componentes y descuidando otro.

Por otro lado, antes de terminar este apartado, me gustaría destacar que la placa base no es tan importante como algunos piensan. Incluso con una placa base buenecita a un precio asequible se pueden conseguir buenos resultados. Lo que sí deberías pensar es en conseguir una buena PSU o fuente de alimentación, ya que debe poder alimentar al hardware que has elegido de forma óptima.

Cómo influyen los distintos parámetros o especificaciones del procesador en el juego

APU

Para saber cómo elegir un buen procesador para jugar, lo mejor es conocer cómo influyen las características del procesador durante la ejecución del videojuego:

Microarquitectura y generación

Recuerda que la microarquitectura o generación de un procesador es la gran olvidada, pero afecta más de lo que imagines. Con cada generación se realizan cambios importantes en la CPU, consiguiendo mejores rendimientos e IPC. Por tanto, asegúrate de que tu procesador es de última generación.

Número de núcleos físicos o cores

Con el paso del tiempo ha aumentado el número de núcleos en los procesadores, por lo que depende del juego si necesitas o no una CPU de dos, cuatro, o más núcleos. No obstante, he de decir que los núcleos no son tan importantes en algunos casos, ya que muchos títulos de videojuegos no aprovechan bien el paralelismo en este sentido.

Por este motivo, no te obsesiones con productos como un Intel Core i9, AMD Ryzen 9, o Threadripper, sería invertir demasiado para poca ganancia de rendimiento en gaming. A menos que el juego haya sido optimizado específicamente después de su lanzamiento, no utilizará todos los núcleos de una CPU de cuatro núcleos.

Montar un PC puede ser costoso, pero el procesador que recomendamos depende realmente de tu situación financiera en ese momento. La mayoría de los juegos tienen requisitos bajos en comparación con lo que se encuentra en las tiendas, por lo que podemos concluir que no es caro construir un equipo de juegos decente. La razón es que muchos procesadores tienen muchos núcleos que no se utilizan. Con 8 núcleos sería más que suficiente, e incluso menos también podrían conseguir un buen resultado.

Hay una situación en las que sugerimos optar por un mayor número de núcleos. La primera es si deseas hacer un streaming profesional y quieres ser capaz de entregar datos a tu audiencia sin interrupciones mientras juegas. Sugerimos las configuraciones de 6 u 8 núcleos. Elige el Ryzen 7 o un Core i7. En caso de que solo vayas a jugar, puedes optar también por un AMD Ryzen 5 o un Intel Core i5 para un presupuesto más ajustado.

Núcleos lógicos o threads

Con el paso del tiempo, tanto Intel como AMD aumentan el número de núcleos y su capacidad de trabajo. Los desarrolladores de juegos suelen utilizar sistemas multinúcleo, en los que cada núcleo realiza una tarea distinta. Aunque haya ocasiones en las que se utilicen varios núcleos simultáneamente en paralelo, es crucial distinguir entre hilos y núcleos.

Un hilo ocurre cuando un proceso se está ejecutando en un núcleo se divide en varias tareas que pueden ejecutarse de forma simultánea en un núcleo físico. De este modo, se puede completar un trabajo mientras la CPU está trabajando en otra cosa y acelerar así el procesamiento. Un juego que se ejecuta en una CPU con cuatro núcleos y ocho hilos puede no funcionar de la misma manera que una con ocho núcleos. Por eso, es preferible fijarte en la cantidad de núcleos físicos que en la cantidad de hilos o threads por núcleo para el gaming.

Frecuencia de reloj

La frecuencia de reloj es muy importante para el gaming, ya que muchos videojuegos se benefician de esta más que de la cantidad de núcleos. Por tanto, elige siempre modelos de CPU que tengan altas frecuencias de trabajo.

Es decir, al elegir entre dos procesadores idénticos, uno de los cuales funciona a una frecuencia más alta que el otro, opta por el procesador más rápido, ya que la velocidad extra resultará especialmente útil a la hora de recortar algunos milisegundos de la tarjeta gráfica, lo que puede ser crucial para técnicas como de antialiasing como AMD FSR o NVIDIA DLSS.

Memoria caché

La memoria caché también es importante para los videojuegos, ya que en muchas ocasiones se repiten bucles con datos que se van a necesitar una y otra vez, y tener una caché de gran tamaño es crucial. Por ese motivo, la V-Cache de AMD mejora el rendimiento de los videojuegos.

No obstante, tampoco es lo más importante, por lo que no te debes obsesionar, ya que es preferible contar con núcleos y alta frecuencia de reloj que con una caché un poco más grande.

iGPU

En cuanto a la iGPU o GPU integrada en el procesador, la mejor opción es optar por una GPU dedicada (AMD, NVIDIA o Intel). Estas GPUs integradas no suelen tener el desempeño necesario para videojuegos exigentes, por lo que es mejor evitarlas.

Los procesadores de AMD e Intel con iGPU pueden ser una opción siempre y cuando vengan acompañados de una tarjeta gráfica adicional. De ese modo, se podrá elegir la tarjeta gráfica dedicada para ejecutar el videojuego y dejar de lado la iGPU.

Modelos portátiles

Por último, también me gustaría destacar algo sobre los modelos de procesador para equipos portátiles, como los marcados con la letra M, U, etc. Este tipo de chips se han optimizado para bajar el consumo y hacer que la autonomía sea más prolongada, pero a costa de sacrificar algo de rendimiento. Por ello, un ultrabook o portátil con este tipo de procesador no es la mejor opción para gamers.

Ahora ya sabes cómo elegir una buena CPU, o procesador, para ejecutar tus videojuegos favoritos. ¿Cuál eliges?

Jaime Herrera

Jaime Herrera

Técnico electrónico y experto en el sector de los semiconductores y el hardware. Apasionado de la tecnología y la computación.

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