- Finale para Windows ha sido durante décadas el estándar profesional de notación musical, culminando en la potente versión v27 en español.
- La actualización gratuita v27.2 introdujo SMuFL, mejoras de fuentes, refinó MusicXML y solucionó numerosos errores de impresión y maquetación.
- MakeMusic decidió cerrar la línea Finale y recomendó la transición a Dorico Pro mediante ofertas de crossgrade especiales para sus usuarios.
- A pesar de su curva de aprendizaje empinada, Finale deja un legado enorme en educación, cine y edición profesional de partituras.
Si trabajas con partituras en el ordenador, es muy probable que alguna vez hayas oído hablar de Finale para Windows. Durante décadas ha sido el referente absoluto en notación musical, usado tanto en conservatorios y escuelas de música como en estudios profesionales, orquestas y compositores de cine. En este artículo vamos a repasar a fondo qué ofrece, cuál fue su última gran versión, cómo se actualizó, qué limitaciones tiene y qué alternativas reales existen hoy en día.
Además, vas a encontrar información muy detallada sobre Finale v27 en español, sus actualizaciones, sus puntos fuertes y débiles, y también sobre el giro que ha dado MakeMusic al asociarse con Steinberg y potenciar el salto a Dorico. Todo ello con un enfoque práctico y cercano, pensado para músicos que utilizan Windows y quieren tener claras las opciones para escribir, reproducir e imprimir sus partituras con total control.
Finale v27 en español para Windows: qué ofrece y por qué fue tan importante
La última gran generación del programa llegó con Finale v27 en español, la versión más pulida y potente que se lanzó oficialmente para Windows. Esta edición trajo mejoras clave en intercambio de contenido, flujo de trabajo, reproducción y estabilidad, con el objetivo de que cualquier partitura que escribas pueda practicarse, interpretarse y compartirse con mayor facilidad.
Uno de los mensajes centrales de esta versión era la idea de crear música a tu manera y con máximo control. Finale siempre se ha caracterizado por permitir un nivel de personalización extremo: desde la colocación de cada símbolo hasta el aspecto gráfico de la partitura. En v27, ese enfoque se mantuvo, pero refinando procesos para que las tareas habituales fueran más rápidas y menos tediosas.
Después de más de 35 años de desarrollo continuado, MakeMusic decidió dar por finalizada la línea de productos Finale, que incluía no solo el programa principal, sino también PrintMusic, Finale Notepad y Songwriter. En su comunicado oficial agradecían expresamente a su comunidad de usuarios haber confiado en el software para crear música durante tantos años. Para profundizar en las razones de esta decisión, la propia compañía remitía a una carta explicativa dirigida a los usuarios.
Pese a este cierre de etapa, Finale v27 en español quedó como un hito técnico: un programa muy maduro, con una amplia base de usuarios y un conjunto de herramientas pensadas para todo tipo de perfiles, desde estudiantes hasta compositores profesionales que necesitaban ediciones de alta calidad listas para imprenta.
Esta última generación también se apoyaba en una larga tradición de versiones anteriores y productos asociados que buscaban ajustarse a diferentes necesidades y presupuestos, completando así el ecosistema Finale dentro de Windows y macOS durante muchos años.
La nueva etapa: del final de Finale al salto a Dorico
El final del desarrollo de Finale no supuso dejar tirados a los usuarios. MakeMusic abrió un nuevo camino al establecer una alianza con Steinberg, la empresa responsable de Dorico, otro editor de partituras profesional que ha ido ganando fuerza desde su lanzamiento en 2016. La idea era ofrecer un destino natural para quienes necesitaban seguir trabajando con notación musical de alto nivel.
Como parte de esa transición, se planteó una oferta de crossgrade muy agresiva: durante un periodo limitado, los usuarios de cualquier versión de Finale o PrintMusic podían adquirir Dorico Pro 6 a un precio especial de 149 dólares. De esta forma, quienes venían de Finale encontraban una vía económica para pasarse a una plataforma moderna, con desarrollo activo y con un enfoque muy centrado en la productividad.
Desde su salida al mercado, Dorico se ha posicionado como un software que marca un nuevo estándar. Steinberg ha ido publicando numerosas actualizaciones rápidas que demuestran una combinación de pasión, experiencia y compromiso a largo plazo. Son valores muy similares a los que impulsaron a Finale durante décadas, por lo que MakeMusic consideró que el entorno de Dorico era el mejor hogar posible para sus antiguos usuarios.
En Dorico Pro 6 encontramos funciones avanzadas diseñadas para mejorar la experiencia de notación, tanto a nivel de escritura como de maquetación y reproducción. Por ello, la compañía lo presenta abiertamente como la opción recomendada para quienes buscan un sucesor serio y potente al flujo de trabajo que ofrecía Finale en Windows.
Articulaciones, ligaduras y trémolos: control detallado en Finale
Uno de los campos donde Finale ha brillado históricamente es el tratamiento detallado de articulaciones, ligaduras de expresión y trémolos. La filosofía del programa siempre ha sido evitar que el músico tenga que pelearse constantemente con colisiones y ajustes milimétricos, ofreciendo herramientas de automatización muy afinadas.
En el manejo de articulaciones, Finale es capaz de apilar símbolos para que queden correctamente posicionados, incluso cuando se combinan acentos, staccatos u otras marcas en la misma nota. El objetivo es que, bajo presión de plazos de entrega, el usuario pueda confiar en que la partitura resultante será legible y profesional sin tener que revisar cada compás de forma obsesiva.
La interacción entre articulaciones y ligaduras de expresión también está muy cuidada. A medida que añades o modificas una ligadura, las articulaciones se recolocan automáticamente para esquivar colisiones. Finale sabe cuándo una articulación debe situarse por dentro o por fuera de la ligadura e incluso es capaz de dividir articulaciones apiladas para que todo el conjunto se distribuya de manera ordenada y clara.
En el caso de los trémolos y redobles, el programa ajusta de forma automática la longitud del vástago y la colocación de las barras, tanto si se trata de notas sueltas como de notas conectadas por barras (beams). Esto permite obtener resultados que recuerdan a los de una edición tradicional de grabador, con un esfuerzo mucho menor por parte del usuario y manteniendo un aspecto muy cuidado en pasajes rítmicamente complejos.
Todo este trabajo de automatización no evita que puedas intervenir manualmente. De hecho, una de las razones por las que muchos profesionales se quedaron con Finale durante años fue precisamente la posibilidad de ajustar cada detalle gráfico cuando el resultado por defecto no era suficiente para sus estándares.
Formatos de archivo, compatibilidad y MusicXML
Finale ha trabajado con su propia familia de formatos durante décadas, lo que ha generado un amplio ecosistema de archivos heredados. Dentro de esta familia encontramos, entre otros, el Enigma Binary File 1, el Enigma Binary File 2, distintos tipos de archivos de notación, así como formatos específicos para evaluación de interpretación y para versiones más modernas como los ficheros de notación de Finale 2014 en adelante.
Una de las críticas habituales era que, aunque las versiones nuevas podían abrir proyectos antiguos, no existía compatibilidad hacia atrás. Es decir, no se podía guardar en un formato anterior a partir de una versión más reciente. Esto obligaba a muchos usuarios a conservar instalaciones viejas para poder mantener proyectos en paralelo o colaborar con compañeros que no habían actualizado.
Para paliar esta situación, Finale incorporó soporte para MusicXML a partir de la versión 2003, permitiendo importar y exportar partituras a un formato más estándar. Esta decisión ayudó bastante a la hora de compartir proyecto entre diferentes editores de notación o diferentes generaciones de Finale, aunque siempre con ciertas limitaciones derivadas de las diferencias internas entre programas.
En las últimas iteraciones, como la rama v27, se reforzaron estas funciones de importación y exportación MusicXML, con el objetivo de preservar más información de la partitura y solucionar distintos problemas detectados en procesos de intercambio entre aplicaciones o versiones.
Junto a los formatos nativos y MusicXML, Finale se integraba con otros flujos de trabajo relacionados con reproducción, impresión y archivo de proyectos, logrando que muchos usuarios lo consideraran el estándar de facto en la industria para el intercambio de partituras en entornos profesionales.
¿Qué es exactamente Finale? Historia, usos y prestigio
Finale es, ante todo, un editor de partituras completo. Permite escribir, reproducir, imprimir y publicar partituras con un nivel de detalle muy alto. Desarrollado por la empresa MakeMusic, se diseñó pensando tanto en alumnos y docentes como en compositores, arreglistas, copistas y orquestadores profesionales.
Dentro del catálogo de MakeMusic, Finale siempre fue el buque insignia, especialmente en plataformas Microsoft Windows y macOS. En el mercado internacional de programas de notación musical, ha ocupado durante mucho tiempo la primera posición en popularidad, con Sibelius como principal competidor y otras soluciones apareciendo posteriormente.
MakeMusic llegó a ofrecer varias versiones más económicas y especializadas. Entre ellas estaban Finale NotePad, PrintMusic y el ya desaparecido Allegro. También existieron ediciones como Finale Guitar (orientado a guitarristas) y Finale Songwriter (pensado para creadores de canciones), propuestas simplificadas para distintos perfiles. Además, la compañía distribuía gratuitamente Finale Reader, una herramienta para abrir, reproducir e imprimir partituras creadas con cualquier otra aplicación de la gama.
Durante años, la comunidad musical reconoció a Finale como el programa estándar de la industria en edición de partituras. Su combinación de potencia, flexibilidad y capacidad de personalización lo convertía en una herramienta prácticamente insustituible para editoriales musicales, estudios de orquestación y compositores de gran formato.
La última gran versión lanzada oficialmente fue Finale 27 (2021), que representó el culmen de ese desarrollo histórico. Pese al posterior anuncio del cese de la línea, este lanzamiento dejó tras de sí un programa sumamente pulido, con muchísimas funciones avanzadas y un legado muy importante en el ámbito de la notación musical digital.
Reproducción, MIDI y uso académico y profesional
Más allá de la edición gráfica, Finale siempre ha contado con capacidades de reproducción mediante MIDI, aprovechando la tarjeta de sonido del ordenador. Esto permite escuchar lo que se ha escrito, revisar armonías, comprobar voces internas o detectar errores de escritura antes de llegar al ensayo con músicos reales.
El audio generado puede grabarse y exportarse, por ejemplo, a un CD o a otros formatos de audio digital, si bien el resultado tímbrico, especialmente en las primeras generaciones, no era comparable al de librerías orquestales dedicadas. Aun así, para muchos usuarios, esta función resultaba más que suficiente para revisar maquetas y preparar materiales didácticos.
En el plano educativo, Finale ha sido utilizado por instituciones de primer nivel como la Juilliard School, el Berklee College of Music, el New England Conservatory, la Millikin University o el Lemmensinstituut, entre otras. También lo han adoptado importantes editoriales de partituras, como la Hal Leonard Corporation, consolidando su presencia en ámbitos académicos y profesionales de todo el mundo.
Su influencia ha llegado incluso a la industria del cine: varias producciones premiadas con el Óscar a mejor banda sonora o con nominaciones destacadas se han orquestado con la ayuda de Finale. Entre ellas se encuentran títulos como Finding Neverland, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, Million Dollar Baby, Ratatouille, Spider-Man 2, El aviador, La brújula dorada, La Pasión de Cristo, The Polar Express o The Village, por mencionar algunas.
También ha sido una herramienta recurrente para la preparación de materiales de acompañamiento, ejercicios de armonía, arreglos para combos y big bands, y todo tipo de proyectos musicales que requerían partituras legibles y listas para ensayo con rapidez.
Curva de aprendizaje y críticas habituales a Finale
A pesar de sus enormes capacidades, Finale ha sido conocido por tener una curva de aprendizaje bastante pronunciada. Aprender a manejarlo a fondo exige una inversión considerable de tiempo, especialmente si se quiere dominar cada herramienta, menú contextual y opción de maquetación avanzada.
Muchos músicos que han comparado Finale con su gran rival, Sibelius, apuntan que este último resulta más amigable de entrada, mientras que Finale requiere un proceso de aprendizaje más largo y menos intuitivo. Sin embargo, parte de la comunidad de usuarios defendía que esa complejidad inicial era el precio a pagar por tener un nivel de control milimétrico sobre el resultado gráfico.
A lo largo de los años se han señalado algunos problemas concretos. Por ejemplo, la distribución automática de compases a veces no situaba las barras donde el usuario las necesitaba, lo que obligaba a desactivar ciertas automatizaciones o a intervenir manualmente. Para quien no conocía bien todas las opciones, esto podía ser frustrante.
Otro caso típico se daba en obras con compás anacrúsico: Finale permitía escribir los valores rítmicos correctos para las notas iniciales, pero durante mucho tiempo no generaba los silencios adecuados. Si el arreglista no corregía esto a mano en cada pentagrama, los instrumentistas podían encontrarse con un silencio de compás completo donde debería haber un silencio específico, generando confusiones en ensayo. Este comportamiento se corrigió alrededor de 2010.
También se mencionaban colisiones que el sistema automático no resolvía a la perfección. A partir de la versión 2007, se introdujo un plug-in capaz de añadir o reducir espacio entre pentagramas para evitar colisiones verticales, haciendo más eficiente la maquetación de partituras densas.
En el terreno del texto, algunas limitaciones afectaban al uso de Unicode en letras de canciones. Hasta Finale 2007 solo se podían emplear caracteres basados en ASCII, lo que complicaba la escritura en ciertos idiomas. Además, la función de búsqueda y reemplazo de texto no siempre localizaba todos los casos esperados, lo que obligaba a revisar manualmente la partitura en determinadas correcciones.
La escritura de cuartos de tono y notación microtonal tampoco resultaba especialmente sencilla: era necesario recurrir a herramientas de creación específicas y, si se movía el pentagrama, muchas marcas microtonales había que recolocarlas a mano, añadiendo carga de trabajo adicional para quienes se movían en repertorios contemporáneos.
Actualización gratuita Finale v27.2 en Windows: novedades clave
Dentro del ciclo de vida de Finale v27, se liberó una actualización gratuita a v27.2 que aportó múltiples mejoras, muchas de ellas basadas en el feedback de los usuarios. Esta actualización se construyó sobre las novedades introducidas con v27, como la adopción del estándar SMuFL para fuentes musicales y la función de compartir partituras.
Para instalar v27.2 desde Windows, el proceso era bastante directo: bastaba con abrir el menú Ayuda > Buscar Actualización dentro del propio programa y seguir las instrucciones de instalación tras seleccionar la opción correspondiente. En macOS, el acceso se hacía desde el menú Finale, pero la lógica era muy similar.
Entre las principales novedades, Finale pasó a distribuirse como aplicación universal en el entorno Mac, lo que le permitía ejecutarse de manera nativa tanto en procesadores Intel como en chips Apple Silicon. Aunque esto afecta sobre todo a usuarios de macOS, formaba parte del mismo paquete de mejora general que también beneficiaba a quienes trabajaban en Windows gracias a una base de código más unificada.
El documento predeterminado Jazz fue completamente rediseñado en colaboración con el músico Darcy James Argue, adoptando la nueva fuente compatible con SMuFL llamada Finale Jazz. Además, la familia de fuentes Jazz recibió mejoras notables, incorporando letras minúsculas, más variantes de paréntesis y distintos caracteres para símbolos de acordes más flexibles.
Todos los documentos y estilos predeterminados empezaron a utilizar fuentes musicales compatibles con SMuFL, manteniendo al mismo tiempo las versiones heredadas para asegurar una buena convivencia con proyectos anteriores. También se añadieron nuevos estilos basados en las fuentes Finale Ash y Finale Engraver, ampliando las posibilidades estéticas para el usuario avanzado.
Los cuadros de diálogo de selección de símbolos y las opciones de documento se reorganizaron para aparecer ordenados alfabéticamente según el idioma, lo que facilita mucho la navegación en entornos multilingües. Además, se introdujeron mejoras continuas en el manual de usuario de Finale, incluyendo un PDF con instrucciones de instalación más precisas que acompañaba al propio instalador.
Corrección de errores en Finale v27.2: estabilidad y usabilidad
La actualización v27.2 también se centró en resolver errores que habían generado quebraderos de cabeza a muchos usuarios. Uno de los más importantes afectaba a la impresión de márgenes en Windows y a la exportación a PDF en Mac, que en algunas circunstancias no se representaban correctamente. Con este parche, se ajustó el comportamiento para obtener resultados fiables en ambos sistemas.
En macOS, el instalador de Finale dejó de crear carpetas duplicadas de plug-ins y el componente SoftSynth de SmartMusic dejó de aparecer como una carpeta suelta en el Finder, algo que podía resultar confuso. Estos cambios mejoraron la experiencia de instalación y la organización interna de los archivos del programa.
Se solucionaron diversos problemas relacionados con las conexiones de plicas, mejorando la consistencia gráfica en contextos rítmicos complejos o en pasajes donde varias voces compartían el mismo pentagrama. Estos ajustes contribuyeron a una maquetación más limpia con menos necesidad de retoques manuales.
Otro error llamativo se producía en macOS 11 Big Sur: algunas marcaciones de partitura, como expresiones, texto de letra o símbolos de acordes, podían “saltar” verticalmente o desconectarse de sus manijas al ser arrastradas manualmente. V27.2 corrigió este comportamiento, proporcionando una interacción más estable con los elementos gráficos de la partitura.
También se ajustó la alineación de los símbolos de silencios de compases múltiples cuando se usaban fuentes manuscritas compatibles con SMuFL, evitando desviaciones que afectaban a la lectura. Además, se abordaron distintos problemas de interfaz de usuario, tanto en la versión en español como en la inglesa, cerrando pequeñas inconsistencias que, sumadas, mejoraban sensiblemente el día a día con el programa.
En conjunto, estas correcciones reforzaron la imagen de Finale v27.2 como una versión muy madura y estable, idónea para quienes deseaban seguir trabajando con Finale en Windows en condiciones profesionales pese al anuncio de final de desarrollo de la línea.
Versiones, productos relacionados y recursos para Finale
A lo largo de su historia, Finale no se ha limitado a un único programa monolítico. El ecosistema ha incluido variantes como PrintMusic, una solución más asequible orientada a profesores, directores de coro, bandas escolares y arreglistas que necesitaban buena parte de la potencia de Finale, pero sin las funciones más avanzadas ni el coste completo.
En el ámbito más ligero, Finale Notepad se planteó como una opción de entrada para estudiantes y aficionados, mientras que Allegro, Finale Guitar y Finale Songwriter cubrían nichos concretos de usuarios con necesidades específicas. Durante años también existió Finale NotePad Plus, una versión intermedia que con el tiempo fue descontinuada, aunque dejó su huella en muchos entornos educativos.
La comunidad de usuarios se mantenía activa gracias a foros y recursos online. Existían espacios como FinaleIRC.com para charlas en tiempo real, el foro oficial de usuarios en Forum.MakeMusic.com, páginas como FinaleMusic.com con información oficial y descargas, e incluso sitios especializados en enseñanza como TheFinaleSchool.com, que ofrecían cursos y tutoriales dedicados al uso avanzado del programa.
También aparecieron reseñas y análisis críticos de distintas versiones, como las opiniones sobre Finale 2008 publicadas en webs especializadas. Estos textos examinaban con lupa las fortalezas y debilidades del programa, ayudando a nuevos usuarios a entender si Finale respondía o no a sus necesidades concretas.
En el terreno comercial, productos como PRINTMUSIC Finale 2014 se presentaban como la solución de notación ideal para profesores, músicos, directores de orquesta y arreglistas tanto en Windows como en Macintosh, resaltando su equilibrio entre potentes herramientas de escritura y facilidad de uso.
Las tiendas online donde se vendían estas licencias solían ofrecer formularios para informar de precios más bajos encontrados en otros comercios, buscando mantener tarifas competitivas. El usuario podía indicar si el precio venía de una tienda física u online, en qué provincia estaba, y otros detalles relevantes para que el vendedor ajustase su estrategia.
Durante todo este proceso, el ecosistema finalesco se mantuvo vivo gracias a una base fiel de usuarios que compartían trucos, plantillas y flujos de trabajo, facilitando la adopción del programa por parte de nuevas generaciones de músicos, pese a sus ya comentadas exigencias de aprendizaje.
Todo este recorrido convierte a Finale para Windows en una herramienta que, aunque haya cerrado su etapa de desarrollo activo, sigue ofreciendo un abanico enorme de posibilidades para trabajar partituras con un control muy fino, y explica por qué tantos músicos lo consideran todavía hoy un referente cuando piensan en notación musical profesional.