- Formato 1800 con teclado numérico y una construcción muy sólida.
- Switches Sea Salt Silent V2 suaves, acolchados y especialmente silenciosos.
- Pantalla TFT personalizable que puede sustituirse por cuatro teclas programables.
- Conexión USB-C, Bluetooth y 2,4 GHz, además de batería de 5.000 mAh.

Hay teclados mecánicos que llaman la atención por su iluminación, otros por el sonido y algunos por utilizar una distribución peculiar. El EPOMAKER RT100 Pro intenta reunir prácticamente todos esos elementos, pero lo hace mediante una estética retro que recuerda inmediatamente a los teclados de ordenador de hace varias décadas.
Detrás de esa apariencia clásica encontramos un modelo completamente moderno, con conexión USB-C, Bluetooth y 2,4 GHz, switches intercambiables, RGB, rueda multimedia y una pantalla TFT que podemos sustituir por cuatro teclas adicionales.
Después de utilizarlo durante aproximadamente un mes como teclado principal para escribir, trabajar y jugar, tengo bastante claro que la pantalla no es su única razón de ser. Su construcción, el formato 1800 y, sobre todo, el tacto silencioso de los switches Sea Salt Silent V2 hacen que sea una opción especialmente interesante para productividad y oficina.
Características técnicas del EPOMAKER RT100 Pro

| Formato | 1800 compacto, distribución ANSI |
| Número de teclas | 103 teclas con pantalla o 107 al sustituirla, más rueda multimedia |
| Pantalla | TFT intercambiable de 1,54 pulgadas compatible con imágenes y GIF |
| Switches analizados | EPOMAKER Sea Salt Silent V2, lineales silenciosos y lubricados |
| Hot-swap | Compatible con switches mecánicos de 3 y 5 pines |
| Keycaps | PBT dye-sub con perfil Cherry |
| Estructura | Gasket mount con sistema de amortiguación de seis capas |
| Materiales | Carcasa de ABS y placa de policarbonato |
| Conectividad | USB-C, Bluetooth y 2,4 GHz |
| Polling rate | 1.000 Hz por USB-C y 2,4 GHz; 125 Hz mediante Bluetooth |
| Batería | 5.000 mAh |
| Iluminación | RGB por tecla con LED south-facing |
| Dimensiones y peso | 43,3 × 14,2 × 4,5 cm y aproximadamente 1,3 kg |
| Compatibilidad | Windows, macOS y Android |
Una caja completa y una construcción especialmente sólida

Además del teclado, la caja incluye el cable USB-A a USB-C, el receptor de 2,4 GHz, ocho keycaps adicionales, seis switches de repuesto, un extractor para teclas y switches, la documentación y una gamuza de microfibra.
Entre las teclas adicionales encontramos modificadores para macOS, como Command, y las piezas necesarias para recuperar Impr Pant, Scroll Lock, Pausa e Insert cuando retiramos la pantalla. Nuestra unidad también incluía dos recambios para los apoyos de goma y un protector de plástico transparente que podemos volver a colocar sobre el teclado para evitar la acumulación de polvo.
El receptor inalámbrico dispone de su propio compartimento en la base, protegido mediante una tapa metálica sujeta magnéticamente. Es un detalle sencillo, pero evita perder el dongle cuando transportamos el teclado o dejamos de utilizar la conexión de 2,4 GHz.
Nuestra versión corresponde al acabado Retro White, con una carcasa en color blanco hueso y varias teclas verdes, entre ellas Escape y las dos teclas Intro. La combinación consigue una estética clásica reconocible sin renunciar a elementos modernos como la pantalla, el RGB o la rueda multimedia.
Aunque la carcasa está fabricada en plástico ABS, la sensación es la de un producto muy robusto. Sus aproximadamente 1,3 kg se notan desde el primer momento y, al presionar o intentar torsionar el teclado, apenas encontramos flexión o crujidos. Tampoco he visto bordes mal acabados, separaciones irregulares o piezas con holgura.
En la base encontramos cinco apoyos de goma que, combinados con el peso, mantienen el teclado prácticamente inmóvil incluso al escribir con cierta intensidad o realizar movimientos bruscos durante una partida.
Lo que no incorpora son patas traseras para modificar la inclinación. El ángulo permanece fijo en 5,8 grados y, en mi caso, el teclado resulta algo plano si lo utilizo durante muchas horas. Por este motivo prefiero acompañarlo de un reposamuñecas de EPOMAKER, que permite colocar las manos en una posición más cómoda. No será un inconveniente para todo el mundo, pero conviene tenerlo en cuenta.
El formato 1800 conserva el teclado numérico sin ocupar demasiado

EPOMAKER define el RT100 Pro como un teclado 1800 compacto. En la práctica ofrece casi todas las teclas de un modelo completo, incluido el bloque numérico, pero reorganiza algunas zonas para reducir el espacio desaprovechado.
La distribución me parece una de sus mayores virtudes. El teclado numérico resulta especialmente útil al trabajar con hojas de cálculo, introducir cifras o utilizar aplicaciones profesionales, mientras que Inicio, Fin, RePág y AvPág siguen estando disponibles en una posición fácil de alcanzar.
La adaptación ha sido prácticamente inmediata. Las teclas están algo más próximas que en un teclado completo tradicional, pero no he sufrido pulsaciones accidentales ni problemas para localizar las flechas o el bloque numérico.
Las keycaps están fabricadas en PBT mediante sublimación y utilizan perfil Cherry. Tienen una textura ligeramente rugosa y agradable, sin llegar a resultar ásperas. Después de un mes no he encontrado desgaste, brillo prematuro o teclas descolocadas.
Nuestra unidad utiliza distribución ANSI estadounidense y, por tanto, no incorpora una tecla Ñ física. Podemos mantener el idioma español en el sistema operativo, aunque algunas leyendas y símbolos no coincidirán con lo que aparece en pantalla. En mi caso no ha supuesto un problema porque estoy acostumbrado a probar teclados ANSI, pero es algo que cualquier usuario español debería conocer.
En la zona superior también encontramos controles dedicados para retroceder de canción, reproducir o pausar y avanzar, además de una rueda configurable. De forma predeterminada permite subir y bajar el volumen y silenciar el equipo al presionarla.
La rueda funciona bien con movimientos controlados, pero al girarla rápidamente puede saltarse algunos pasos de volumen. No es un problema grave, aunque sí un pequeño detalle mejorable dentro de un teclado de esta categoría.
Los switches Sea Salt Silent V2 son ideales para trabajar sin molestar

Nuestra unidad monta switches EPOMAKER Sea Salt Silent V2. Son switches lineales silenciosos de cinco pines, lubricados de fábrica y diseñados para reducir el ruido producido tanto al pulsar como al liberar cada tecla. Según EPOMAKER, necesitan una fuerza de actuación de 45 ± 5 gf y alcanzan el fondo con 51 ± 5 gf. Su recorrido previo es de 1,8 ± 0,4 mm y el recorrido total se queda en 3,5 ± 0,4 mm.
En la práctica ofrecen un tacto ligero, suave y acolchado. Al llegar al final del recorrido encontramos una sensación algo blanda que evita la dureza de otros switches mecánicos. Después de escribir durante varias horas he notado menos cansancio en los dedos, algo especialmente interesante para quienes trabajan constantemente con textos, correos o documentos.
No es una configuración pensada para golpear las teclas con fuerza ni para quienes buscan un sonido mecánico muy marcado. Si disfrutamos especialmente del clic o de un sonido contundente, puede parecernos demasiado silenciosa. Sin embargo, para una oficina, una habitación compartida o para jugar durante la noche sin molestar, el resultado es excelente.
A esta experiencia contribuyen la estructura gasket mount y las seis capas internas de amortiguación. EPOMAKER combina diferentes espumas, almohadillas alrededor de los switches, una capa destinada a controlar el sonido y una base de silicona para reducir resonancias.
El resultado es un sonido controlado y sin sensación hueca. No he encontrado ping metálico, traqueteos o ruidos molestos. Los estabilizadores también mantienen correctamente alineadas teclas problemáticas como Intro, Shift, Retroceso o la barra espaciadora. Incluso después de un mes, la barra continúa ofreciendo el mismo tacto y no presenta oscilaciones apreciables.
El PCB hot-swap admite switches mecánicos de tres y cinco pines. La caja incluye una herramienta dos en uno que integra tanto el extractor de keycaps como el de switches en la misma pieza. Una vez abierta y utilizada por el extremo correspondiente, permite retirar los Sea Salt Silent V2 y volver a instalarlos correctamente. Los switches permanecen firmemente sujetos y no presentan holguras una vez colocados.
Una pantalla intercambiable que no se limita a decorar

La pantalla TFT de 1,54 pulgadas es el elemento más llamativo del RT100 Pro. Muestra información como la hora, la fecha, el nivel de batería, el modo de conexión y diferentes estados del teclado. También podemos utilizar imágenes estáticas y GIF personalizados.
Su calidad es suficiente para el tamaño, aunque el brillo puede quedarse algo corto en habitaciones con mucha iluminación. Cuando la luz de una ventana incide directamente sobre ella tengo que modificar ligeramente mi posición para verla con claridad. También pierde algo de visibilidad desde ángulos muy extremos, pero durante un uso normal se ve correctamente.
Es una función útil y que causa muy buena impresión durante los primeros días, especialmente en una oficina, aunque no resulta imprescindible. Lo realmente interesante es que podemos retirarla y utilizar su espacio para instalar cuatro switches con las teclas Impr Pant, Scroll Lock, Pausa e Insert.
Cómo se colocan las cuatro teclas adicionales

Al retirar la pantalla aparecen cuatro espacios cubiertos por una fina capa negra que forma parte del sistema interno de amortiguación. Los contactos eléctricos no se distinguen claramente a simple vista, pero no hay que cortar ni retirar esta superficie.
Primero debemos alinear correctamente el pivote central y las patillas de cada switch. Después ejercemos una presión firme pero moderada hasta que los pines atraviesen la capa y el switch quede completamente encajado. No es necesario perforarla previamente ni aplicar una fuerza excesiva. Una vez instalados los switches, colocamos las cuatro keycaps.
Las cuatro teclas han funcionado correctamente durante nuestras pruebas y pueden reasignarse desde EPOMAKER Driver 4. Podemos conservar sus funciones originales o convertirlas en accesos directos, controles multimedia, macros o comandos relacionados con nuestro trabajo.
Esto permite elegir entre dos configuraciones muy diferentes. La pantalla aporta información y personalidad, mientras que las cuatro teclas pueden ser más útiles para programación, edición o tareas productivas. Poder cambiar entre ambas es una de las mejores ideas del RT100 Pro.
EPOMAKER Driver 4 permite aprovechar la pantalla y las teclas adicionales

EPOMAKER Driver 4 permite reasignar teclas, modificar la capa Fn, crear macros, configurar perfiles, cambiar el RGB y personalizar tanto las cuatro teclas adicionales como la rueda multimedia.
Para enviar una imagen o GIF es necesario conectar el teclado mediante USB-C y colocar el interruptor en posición OFF para activar el modo cableado. Después basta con cargar el archivo, previsualizarlo y utilizar las opciones Write Image o Write Animation.
El proceso me ha resultado fácil y sencillo. Una vez transferido el GIF, queda almacenado en el teclado y continúa reproduciéndose cuando desconectamos el cable y regresamos al modo inalámbrico de 2,4 GHz. No necesitamos mantener el programa abierto ni volver a cargarlo cada vez que encendemos el teclado.
La aplicación tiene bastantes opciones y requiere explorarla durante unos minutos, pero sus apartados principales están bien diferenciados. También permite reasignar sin problemas las cuatro teclas instaladas en lugar de la pantalla.
Conectividad, juegos y respuesta al salir de la suspensión

El RT100 Pro puede utilizarse mediante USB-C, Bluetooth o el receptor de 2,4 GHz. He probado las tres conexiones tanto trabajando como jugando y no he sufrido cortes, dobles pulsaciones o desconexiones.
EPOMAKER indica un polling rate de 1.000 Hz mediante cable y 2,4 GHz, que se reduce a 125 Hz por Bluetooth. La marca cifra la latencia en 4 ms por cable, 8 ms en 2,4 GHz y 16 ms mediante Bluetooth.
Para jugar, la conexión de 2,4 GHz me parece la opción más cómoda porque mantiene el escritorio libre de cables sin que haya percibido retraso. Lo he utilizado en shooters en primera persona y las pulsaciones se registran correctamente incluso al combinar varias teclas. No he notado input lag al moverme, cambiar de arma o realizar acciones rápidas.
También se comporta bien al salir del modo suspensión. Basta con tocar una tecla para que despierte y esa primera pulsación queda registrada. No tenemos que presionar una vez para activarlo y volver a introducir después la letra o comando que realmente queríamos utilizar.
Un RGB discreto y una autonomía muy dependiente de la pantalla

La iluminación RGB utiliza LED south-facing por tecla y permite cambiar efectos, color, brillo y velocidad desde el teclado o mediante Driver 4. Sin embargo, la carcasa y las keycaps son opacas, por lo que la luz aparece principalmente entre las teclas.
Con la habitación oscura produce un efecto agradable, pero durante el día resulta bastante discreto. No lo considero necesariamente negativo porque el diseño retro y la pantalla son los verdaderos protagonistas, aunque no es el mejor teclado para quienes buscan una iluminación especialmente visible.
La batería tiene una capacidad de 5.000 mAh, pero su duración cambia mucho según el brillo, la conexión, la suspensión y el uso de la pantalla. Por eso no creo que exista una cifra de horas que represente correctamente a todos los usuarios.
En nuestras pruebas, con jornadas intensivas de entre 10 y 12 horas y manteniendo tanto el RGB como la pantalla encendidos, hemos tenido que cargarlo aproximadamente cada dos o tres días. Al desactivar ambos elementos y realizar un uso algo menos intensivo, puede aguantar entre cinco días y una semana.
La pantalla permite consultar la batería y también podemos hacerlo mediante Fn + Espacio cuando utilizamos una conexión inalámbrica. Además, el teclado puede seguir utilizándose mientras se carga por USB-C.
Mi recomendación sobre el EPOMAKER RT100 Pro

Después de aproximadamente un mes, el EPOMAKER RT100 Pro me parece un teclado especialmente convincente para productividad y oficina. Es sólido, permanece completamente inmóvil sobre la mesa, conserva el teclado numérico y ofrece una experiencia de escritura suave, acolchada y muy silenciosa.
La pantalla aporta personalidad e información útil, mientras que la posibilidad de sustituirla por cuatro teclas programables evita que su espacio quede reservado a un elemento puramente decorativo. La conexión triple, el hot-swap y las opciones de Driver 4 completan un conjunto muy versátil.
Sus principales aspectos mejorables son la distribución ANSI sin Ñ, la inclinación fija, la precisión de la rueda al girarla rápidamente y el brillo limitado de la pantalla bajo luz directa. También debemos asumir que el RGB y la pantalla reducen sensiblemente la autonomía.
Por un precio cercano a los 100 euros cuando aparece en oferta, me parece una compra muy buena. Lo recomendaría a quienes trabajen durante muchas horas, utilicen hojas de cálculo, compartan oficina o simplemente quieran un teclado mecánico que no haga demasiado ruido.
También funciona correctamente en videojuegos, aunque no intenta competir con modelos magnéticos especializados. Su mayor virtud es combinar productividad, comodidad, silencio y personalidad dentro de un producto aparentemente duradero. Si buscas precisamente eso, el EPOMAKER RT100 Pro es una opción muy completa y equilibrada.
Contenido
- 1 Características técnicas del EPOMAKER RT100 Pro
- 2 Una caja completa y una construcción especialmente sólida
- 3 El formato 1800 conserva el teclado numérico sin ocupar demasiado
- 4 Los switches Sea Salt Silent V2 son ideales para trabajar sin molestar
- 5 Una pantalla intercambiable que no se limita a decorar
- 6 EPOMAKER Driver 4 permite aprovechar la pantalla y las teclas adicionales
- 7 Conectividad, juegos y respuesta al salir de la suspensión
- 8 Un RGB discreto y una autonomía muy dependiente de la pantalla
- 9 Mi recomendación sobre el EPOMAKER RT100 Pro