Probamos el Epomaker Glyph: un homenaje moderno a las máquinas de escribir

Última actualización: 10 de junio de 2026
Autor: anavarro
  • Diseño retro con personalidad propia y excelente calidad de construcción.
  • Teclas circulares cómodas y switches Wisteria V2 muy agradables.
  • Reposamuñecas incluido que mejora notablemente la ergonomía diaria.
  • Pantalla, palanca lateral y detalles únicos que aportan utilidad real.

EPOMAKER glyph teclado retro

Hay teclados que intentan llamar la atención mediante iluminación RGB exagerada, diseños agresivos o especificaciones imposibles de memorizar. Y luego están los teclados que consiguen destacar por algo mucho más sencillo: personalidad. El Epomaker Glyph, sin dejar de lado el apartado técnico, pertenece claramente a esta segunda categoría.

Desde el primer momento es un teclado que llama la atención por su estética inspirada en las máquinas de escribir clásicas, pero lo realmente interesante aparece cuando empiezas a utilizarlo durante varias horas al día. Porque detrás de ese diseño retro encontramos un teclado sorprendentemente cómodo, lleno de pequeños detalles bien pensados y con una experiencia de uso que va bastante más allá de lo puramente estético. Quédate por aquí que te cuento.

Un teclado que llama la atención incluso antes de usarlo

EPOMAKER glyph RGB

Hay muy pocos periféricos capaces de captar la atención de personas que normalmente no se interesan por la informática. El Glyph es uno de ellos. Durante los días que lo he estado utilizando, prácticamente todo el mundo que lo ha visto ha terminado acercándose para tocar las teclas o probar cómo se siente al escribir. Y eso no es algo habitual en un teclado.

Gran parte de esa sensación llega gracias a su diseño retro. El modelo en color Retro White transmite una estética muy cuidada que recuerda inevitablemente a las antiguas máquinas de escribir, aunque adaptada completamente a un entorno moderno.

El teclado prescinde del bloque numérico para ofrecer un formato más compacto, algo que además deja más espacio disponible para mover el ratón cómodamente sobre la mesa. Si no utilizas constantemente el teclado numérico, es una decisión que tiene bastante sentido. Aunque sí debo decir que yo estoy acostumbrado a formatos completos y eso ha hecho que tenga que adaptarme a ciertas teclas como la de inicio o la de suprimir.

La calidad de construcción también transmite muy buenas sensaciones desde el primer momento. Todo se siente sólido, bien ensamblado y con una atención al detalle superior a la habitual.

Incluso encontramos detalles curiosos como una tapa magnética situada en la parte trasera que permite acceder al receptor inalámbrico de 2,4 GHz. Puede parecer algo menor, pero disponer de un lugar específico para guardar el dongle siempre ayuda a evitar pérdidas cuando transportamos el teclado o cambiamos de equipo.

La experiencia de escritura es su mayor virtud

EPOMAKER glyph teclas

A simple vista, las teclas circulares son uno de los elementos más llamativos del Glyph. Sin embargo, después de utilizarlo durante varios días, tengo la sensación de que no se trata únicamente de una decisión estética. Y es que cada tecla presenta una ligera concavidad que recoge la yema del dedo de forma natural durante la pulsación. Esto hace que escribir resulte especialmente cómodo y que la sensación al teclear sea bastante diferente a la de un teclado convencional.

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Además, los laterales de las teclas recuerdan ligeramente a las chapas metálicas de las botellas tradicionales, reforzando todavía más esa personalidad retro que caracteriza al conjunto.

Los switches Epomaker Wisteria Switch V2 también tienen mucho que decir en la experiencia general. Ofrecen una pulsación suave, consistente y con un sonido especialmente agradable. Resulta complicado describirlo con exactitud, pero tienen ese sonido profundo y contundente que hace que escribir resulte especialmente satisfactorio. Se nota que Epomaker ha prestado atención a este apartado y, tras muchas horas trabajando, la sensación sigue siendo igual de agradable que durante los primeros días.

Eso sí, si estás buscando un teclado gaming aquí, quizá tengas que buscar otra alternativa. El Glyph es un teclado muy bueno pero no me ha gustado para jugar de forma competitiva a juegos tipo shooters o aventuras en primera persona. Básicamente no se trata de un teclado gaming, su mayor potencial lo puedes obtener mediante la escritura.

El reposamuñecas marca más diferencias de las que esperaba

EPOMAKER glyph 3

Reconozco que inicialmente pensé que el reposamuñecas sería un simple añadido estético, pero tras varios días de uso me parece una de las mejores decisiones del conjunto. Y digo esto porque el Glyph tiene una altura considerable y, aunque esto ayuda a reforzar su estética retro, también hace que el reposamuñecas resulte prácticamente imprescindible para aprovechar todo su potencial ergonómico.

Está fabricado mediante tres piezas de silicona unidas a una base transparente y ofrece un tacto realmente agradable. Es flexible, cómodo y encaja perfectamente con el diseño del teclado. Además de mejorar la ergonomía durante largas sesiones de trabajo, también aporta coherencia visual al conjunto.

Se ve bonito, pero resulta todavía más agradable al tacto. Su superficie flexible invita constantemente a apoyarse sobre él durante largas jornadas de trabajo y, tras varios días de uso, sigue manteniendo exactamente la misma forma. Todo ello transmite una sensación de durabilidad bastante elevada para un accesorio que probablemente acabaremos utilizando a diario. De hecho, una parte importante de la comodidad que transmite el Glyph depende directamente de este accesorio. Por suerte, Epomaker ha decidido incluirlo de serie.

Además del propio teclado y el reposamuñecas, dentro de la caja encontramos el cable USB para carga y conexión, el extractor de teclas y switches y unos recambios para las patas de goma, además de la documentación habitual. La presentación está bastante cuidada y transmite una sensación de producto premium desde el primer momento.

Cabe destacar que aunque inicialmente me pareció que el teclado ofrecía una inclinación algo limitada, después descubrí que incorpora patas reversibles que permiten ajustar mejor el ángulo de escritura y encontrar una posición bastante más cómoda.

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Pequeños detalles que terminan marcando diferencias

EPOMAKER glyph

Uno de los aspectos que más me han gustado del Glyph es la gran cantidad de pequeños detalles que incorpora. Por ejemplo, en la parte superior encontramos una ranura diseñada para colocar un smartphone. La idea recuerda inevitablemente al soporte para papel que incorporaban las antiguas máquinas de escribir, aunque adaptado a las necesidades actuales. Puede parecer una simple curiosidad, pero termina siendo bastante útil para consultar notificaciones, seguir conversaciones o mantener aplicaciones abiertas mientras trabajamos.

También encontramos una pantalla integrada que aporta información realmente útil sobre el estado del teclado. Desde ella podemos consultar la hora, la fecha, el nivel de batería o el modo de conexión activo, ya sea Bluetooth, inalámbrico 2,4 GHz o USB.

A esto se suma una rueda multimedia que permite controlar el volumen, pausar contenido o interactuar rápidamente con funciones multimedia sin necesidad de recurrir a combinaciones de teclas o macros adicionales. Son pequeños detalles, pero todos juntos terminan mejorando bastante la experiencia diaria.

Epomaker ha querido rendir homenaje a las máquinas de escribir tradicionales incorporando una pequeña palanca lateral que recuerda visualmente al antiguo sistema de retorno de carro, aunque aquí su funcionamiento está completamente adaptado a los tiempos modernos. Esta palanca actúa como tecla de borrado, algo especialmente útil cuando pasamos muchas horas escribiendo, aunque también sirve como Intro.

Puede parecer un añadido menor, pero después de varios días utilizándola he terminado incorporándola a mi flujo de trabajo habitual, especialmente a la hora de corregir textos o eliminar palabras rápidamente sin tener que desplazar la mano del ratón a la tecla Backspace (soy diestro). Así que me he acostumbrado a ir seleccionando lo que no me gusta con el ratón en la mano derecha para borrarlo cómodamente con la izquierda.

Epomaker Driver permite personalizar mucho más de lo que parece

EPOMAKER glyph DRIVER APP

Gran parte de la experiencia del Glyph también pasa por el software Epomaker Driver. La aplicación permite personalizar numerosos aspectos del teclado, desde la iluminación RGB hasta determinadas funciones específicas de algunos controles físicos.

El RGB cuenta con una gran cantidad de efectos predefinidos y además podemos modificar su comportamiento según nuestras preferencias. La barra de iluminación trasera aporta un toque visual bastante llamativo sin llegar a resultar excesiva.

Durante las pruebas también he podido comprobar que la aplicación ofrece suficientes opciones para adaptar el teclado a distintos tipos de usuarios, tanto en Windows como en Mac, ya que el Glyph es compatible con ambos sistemas operativos.

Como ocurre con otros programas de configuración avanzados, requiere algo de tiempo para familiarizarse con todas sus opciones, pero una vez superada esa curva inicial permite sacar bastante partido al teclado.

Un teclado pensado para quienes valoran la experiencia por encima de todo

EPOMAKER glyph conexión

Después de varias semanas utilizando el Epomaker Glyph, la sensación general es muy positiva. No se trata del típico teclado que intenta destacar únicamente mediante especificaciones técnicas o funciones llamativas. Su principal fortaleza está en la experiencia de uso que ofrece cada día.

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Recordemos que es un teclado que dispone de conexión USB, Bluetooth o inalámbrica de 2,4 GHz, algo que facilita bastante su uso con distintos dispositivos y sistemas operativos sin necesidad de depender siempre de un único método de conexión.

En cuanto a la autonomía, el Glyph incorpora una batería de 8.000 mAh, una cifra considerable para un teclado inalámbrico. Tras varios días de uso no he tenido la sensación de estar pendiente constantemente del cargador, aunque es lógico que elementos como la pantalla integrada y la iluminación RGB tengan un impacto superior sobre la batería frente a otros teclados más sencillos. De momento llevo unas 30 o 35 horas de uso aproximadamente y todavía no he necesitado conectarlo al cargador.

Es un teclado de alta gama con un diseño retro muy conseguido, con teclas que resultan sorprendentemente cómodas, con switches que ofrecen una sensación excelente al escribir y con su reposamuñecas que mejora notablemente la ergonomía durante largas jornadas de trabajo. A esto se suman pequeños detalles como la pantalla integrada, la rueda multimedia, el soporte para smartphone o la tapa magnética para guardar el receptor inalámbrico, elementos que aportan valor real más allá del simple apartado estético.

Eso sí, la considerable altura del teclado hace que el reposamuñecas pase de ser un accesorio opcional a convertirse prácticamente en una necesidad, aunque afortunadamente viene incluido en la caja.

¿Es para tí el Epomaker Glyph?

EPOMAKER glyph 2

El Epomaker Glyph se encuentra disponible en distintas configuraciones de color y switches. Su precio se sitúa dentro de la gama media-alta de teclados mecánicos, algo lógico teniendo en cuenta tanto su calidad de construcción como la cantidad de detalles que incorpora.

No es un teclado económico, pero tampoco pretende serlo. Gran parte de su propuesta de valor reside precisamente en ofrecer una experiencia diferente a la de los teclados mecánicos tradicionales, apostando por el diseño, la comodidad y una personalidad propia difícil de encontrar en otros modelos del mercado.

Recomendaría este teclado a usuarios que pasan muchas horas escribiendo, trabajando o simplemente quienes quieren disfrutar de un escritorio cuidado (básicamente es perfecto para redes sociales). También me parece una opción especialmente interesante para regalar a quienes sienten cierta nostalgia por las antiguas máquinas de escribir, ya que consigue trasladar parte de aquella estética clásica a un producto completamente moderno.

En definitiva, el Epomaker Glyph es uno de esos teclados que consiguen algo poco habitual: ofrecer una personalidad propia sin sacrificar comodidad ni funcionalidad. Un teclado especialmente recomendable para quienes buscan un escritorio con carácter y disfrutan tanto escribiendo como contemplando un periférico que realmente destaca frente al resto.