- Apuesta por un diseño "todo cristal" con pantallas curvas en los cuatro bordes y sin marcos visibles.
- Integración de la cámara frontal y el sistema Face ID ocultos bajo el panel OLED.
- Implementación del chip A21 de 2 nanómetros y baterías de silicio-carbono para mayor autonomía.
- Sinergia entre el hardware y la nueva interfaz Liquid Glass de iOS.
Apple parece estar cocinando algo realmente gordo para celebrar las dos décadas del dispositivo que cambió el mundo. No hablamos de la típica actualización anual con un procesador un pelín más rápido, sino de un reinicio total de la saga que busca emular el impacto que tuvo el iPhone X en su momento. La idea es lanzar un equipo que deje atrás todo lo conocido para entrar en una era de diseño vanguardista.
Aunque todavía queda un tiempo antes de que veamos el dispositivo en las tiendas, los rumores ya están volando y apuntan a que este modelo, que internamente se conoce como proyecto Glasswing, será la culminación de la visión original de Steve Jobs y Jony Ive: un teléfono que sea básicamente una lámina de cristal pura, sin botones ni recortes que rompan la estética.
Un diseño que rompe los esquemas
El cambio más impactante vendrá de la mano de una pantalla con curvatura en los cuatro bordes, eliminando por completo los marcos superiores, laterales e inferiores. Este concepto, que Samsung ya probó hace tiempo, vuelve ahora bajo la mirada de Apple para crear un efecto de bloque de vidrio flotante. Para lograrlo, se dice que el chasis recuperará las formas redondeadas que recordamos entre el iPhone 6 y el 11, dejando atrás los bordes rectos y afilados de las generaciones más recientes.
La parte trasera tampoco se queda atrás, ya que se espera una pieza continua de Gorilla Glass de última generación, reduciendo el marco metálico a un perfil casi invisible. Para que esto funcione, Apple está trabajando en controladores de pantalla (DDI) de 16 nanómetros, lo que permitirá reducir el consumo energético y mejorar la gestión del calor, dejando más espacio libre en el interior para otros componentes.
La desaparición del Notch y la Dynamic Island
El gran reto técnico de Apple es conseguir un frontal totalmente limpio. El objetivo es que tanto la cámara selfie como el sistema TrueDepth de Face ID queden ocultos bajo el cristal. Para ello, se están desarrollando lentes «freeform» y un panel de OLED transparente que permita que los sensores sean invisibles cuando no se están utilizando.
Este sistema funcionaría mediante guías de onda ópticas y subpíxeles que se desactivan. Así, cuando quieras hacerte un selfie, la cámara se dejaría ver en la pantalla, pero en reposo el panel sería uniforme. Aunque este es el punto donde Apple ha tenido más dificultades técnicas, se espera que para otoño de 2027 el problema esté resuelto, permitiendo que el hardware y el software se fusionen mediante la interfaz Liquid Glass de iOS.
Potencia bruta y hardware interno
Bajo el capó, el iPhone del aniversario montará el chip A21 fabricado en 2 nanómetros. Lo más disruptivo es la inclusión de memoria HBM (High Bandwidth Memory) integrada, lo que permitirá ejecutar modelos de IA complejos de forma local, sin depender constantemente de la nube para procesar datos pesados.
- Baterías de silicio-carbono: Se abandonará el grafito tradicional para ganar una densidad energética mucho mayor y cargas ultrarrápidas.
- Cámaras propias: Se rumorea que Apple finalmente se independizará de los proveedores externos, diseñando sus propios sensores y lentes desde cero.
- Pantalla LTPO avanzada: Uso de tecnología COE de Samsung para eliminar capas del panel, logrando que el dispositivo sea más delgado y eficiente.
Todo este despliegue técnico será tan complejo que, según Mark Gurman, la fabricación se concentrará en China debido a que allí disponen de la infraestructura de ensamblaje láser y curvado extremo de cristal necesaria para un proyecto de esta magnitud.
Lanzamiento, nombres y precios
Hay cierta confusión sobre cómo se llamará este modelo. Algunos informes sugieren que podría llamarse iPhone 19 Pro, mientras que otros creen que Apple saltará directamente al número 20 o usará una nomenclatura especial como «XX». Lo que sí parece probable es que no sea un modelo aislado, sino que este diseño revolucionario se aplique a las versiones Pro y Pro Max de ese año.
En cuanto al calendario, se espera que llegue en septiembre de 2027, posiblemente acompañado de la segunda generación del iPhone plegable. En el apartado económico, se estima que el precio podría rondar entre los 1.200 y 1.500 euros, reflejando la complejidad de sus materiales y la innovación de sus componentes.
Este dispositivo promete ser un punto de inflexión tecnológico que combine una estética de cristal envolvente con una potencia de IA sin precedentes, marcando la hoja de ruta de Apple para la próxima década mediante la eliminación de puertos físicos y la integración total de sensores bajo la pantalla.
