- El error CRITICAL_PROCESS_DIED suele deberse a fallos de controladores, hardware inestable o archivos críticos de Windows dañados.
- Las herramientas integradas (DISM, SFC, CHKDSK, solucionador de hardware e inicio limpio) permiten reparar la mayoría de instalaciones afectadas.
- Actualizar o revertir drivers, actualizaciones de Windows y firmware, junto con pruebas de RAM y disco, ayuda a aislar el origen real del problema.
- Si nada funciona, restaurar, restablecer o reinstalar Windows desde cero suele eliminar definitivamente el pantallazo azul.

Los temidos pantallazos azules de Windows no aparecen por capricho: casi siempre indican que algo serio está fallando en el sistema, normalmente a nivel de hardware, controladores o procesos críticos del propio sistema operativo. Uno de los códigos que más se repite es CRITICAL_PROCESS_DIED, que suele pillar al usuario por sorpresa en mitad de cualquier tarea y puede llegar a hacer imposible el arranque normal del PC.
Este error significa, en pocas palabras, que un proceso esencial de Windows ha dejado de funcionar correctamente o sus datos se han modificado de forma que el sistema considera peligrosa. A partir de ahí el equipo se protege deteniendo la ejecución y mostrando el famoso pantallazo azul. A lo largo de esta guía vas a ver, de forma muy detallada, todas las causas habituales y todas las soluciones prácticas que se recogen en las principales fuentes especializadas, reforzadas además con conocimientos adicionales para que puedas atacar el problema paso a paso.
Qué significa el error CRITICAL_PROCESS_DIED y por qué aparece
Cuando Windows muestra en pantalla CRITICAL_PROCESS_DIED lo que está diciendo es que uno de sus procesos internos imprescindibles ha fallado o se ha corrompido. Es un fallo de tipo BSOD (Blue Screen of Death) que fuerza un reinicio para evitar daños mayores en el sistema de archivos o en el propio hardware.
En contra de lo que muchos piensan, estos pantallazos no siempre se deben a virus: con mucha frecuencia están relacionados con errores de controladores o componentes físicos (RAM, disco, gráfica, etc.), aunque también pueden activarse cuando un software modifica indebidamente ficheros del sistema o interfiere con procesos críticos.
La situación puede presentarse de varias maneras: a veces basta con reiniciar para que no vuelva a ocurrir en semanas, y en otras ocasiones el equipo entra en un bucle de reinicios continuos, ni siquiera deja iniciar sesión y obliga a usar el Modo seguro o el entorno de recuperación de Windows (WinRE) para poder hacer cambios.
Este código de parada se considera un aviso serio porque, si se ignora y no se corrige la causa de fondo, tiende a reaparecer con más frecuencia y puede acabar derivando en corrupción de datos, fallos permanentes del sistema o incluso en la necesidad de formatear el equipo.
Causas más habituales del error CRITICAL_PROCESS_DIED
Detrás de este pantallazo azul hay un abanico bastante amplio de posibles motivos, pero las webs especializadas y la propia documentación de Microsoft coinciden en que las siguientes causas son las más frecuentes:
En primer lugar, destacan los fallos de controladores obsoletos o drivers: controladores obsoletos, corruptos o inestables de la tarjeta gráfica, adaptador Wi‑Fi, impresoras, escáneres, dispositivos USB o incluso del chipset de la placa base pueden provocar este error cuando se cargan o cuando el sistema entra o sale de suspensión.
Otra causa importante son los problemas de hardware físico, especialmente memoria RAM defectuosa, sectores dañados en el disco duro o SSD, tarjetas PCI con fallos, una GPU inestable o incluso una fuente de alimentación que no entrega los voltajes correctos y provoca inestabilidad general.
No hay que olvidar los procesos en segundo plano o servicios de terceros que modifican datos sensibles del sistema (antivirus, herramientas de seguridad, clientes P2P, utilidades de optimización, etc.). Si uno de estos servicios toca lo que no debe o instala un driver problemático, el resultado puede ser perfectamente un CRITICAL_PROCESS_DIED.
Por último, también influyen las actualizaciones de Windows y de BIOS/firmware: una actualización mal instalada, un bug en una build concreta de Windows 10 u 11, o una actualización de BIOS que deja la placa con una configuración inestable, puede desencadenar este tipo de pantallazo azul, normalmente poco después del reinicio posterior a la actualización.
Soluciones básicas e inmediatas que deberías probar primero
Antes de meterse en diagnósticos avanzados, conviene probar unas cuantas medidas sencillas que, en muchos casos, son suficientes para que el error desaparezca o al menos te permitan identificar mejor el origen del problema.
Reiniciar y repetir lo que estabas haciendo
Aunque suene a tópico, reiniciar el equipo sigue siendo una de esas acciones que resuelven muchos fallos esporádicos de Windows. Si el pantallazo azul ha sido algo puntual porque una aplicación ha petado en mal momento o el sistema ha interpretado mal una instrucción, es posible que tras el reinicio no vuelva a aparecer.
Una buena práctica es, una vez reiniciado, volver a usar exactamente el mismo programa o juego que estaba en marcha cuando se produjo el pantallazo. Si el error no se repite tras un tiempo prudencial, es probable que se tratara de algo aislado; si reaparece, ese software concreto puede estar implicado y habrá que pensar en actualizarlo o desinstalarlo.
Revisar el último programa o controlador que instalaste
Si el error empezó a aparecer justo después de instalar una aplicación nueva, un antivirus, un juego, un cliente de descargas o algún software de seguridad o privacidad, es muy probable que ese sea el responsable y la prueba más rápida es desinstalarlo desde el Panel de control o desde Configuración > Aplicaciones.
Lo mismo se aplica a los controladores: cuando se instala un nuevo driver (por ejemplo, de la gráfica) y a partir de ahí el equipo se llena de pantallazos, es bastante razonable volver al controlador anterior o usar el driver oficial del fabricante en lugar de uno genérico de Windows o de un paquete dudoso.
Desconectar periféricos y dispositivos USB prescindibles
Una causa muy típica de CRITICAL_PROCESS_DIED son los periféricos conectados por USB que introducen drivers inestables o incompatibilidades extrañas. Impresoras, webcams, micrófonos USB, discos duros externos, hubs, adaptadores de red… todos ellos son sospechosos si el fallo ha comenzado después de conectar alguno.
La prueba consiste en dejar conectados solo los imprescindibles (teclado y ratón, y si es posible solo por cable) y desenchufar todo lo demás. Si el equipo deja de mostrar pantallazos, podrás ir reconectando uno a uno esos dispositivos hasta detectar cuál provoca el error.
Comprobar las opciones de energía y suspensión
Si el pantallazo aparece sobre todo cuando el equipo se reanuda tras suspenderse o hibernar, o poco después de apagar la pantalla, es posible que el problema esté relacionado con el plan de energía y con la forma en que Windows gestiona los estados de suspensión de CPU, discos y dispositivos.
En el Panel de control, dentro de Opciones de energía, puedes probar a cambiar de plan (Equilibrado, Alto rendimiento, etc.), desactivar la suspensión selectiva de USB o impedir que el disco duro se apague pasado un tiempo. No hay una combinación mágica: se trata de ir probando ajustes hasta comprobar si, al reanudar el equipo, el error deja de aparecer.
Usar el solucionador de problemas de hardware y dispositivos
Windows incorpora una herramienta específica para diagnosticar problemas de hardware que no está a simple vista en la configuración moderna, pero que aún se puede lanzar con un comando. Esta utilidad analiza dispositivos y controladores en busca de conflictos conocidos y aplica correcciones automáticas cuando es posible.
Para abrirla, pulsa Windows + R, escribe msdt.exe -id DeviceDiagnostic y pulsa Intro. En el asistente que se abre, haz clic en Siguiente y espera a que el sistema localice y repare posibles incidencias con los componentes conectados.
Otras soluciones recomendables cuando el error persiste
Si las acciones básicas no han bastado, toca profundizar un poco más. En este punto ya conviene ir aplicando medidas más específicas, siempre con calma y probando cada una por separado para saber si realmente ha tenido efecto.
Desactivar conexiones inalámbricas y revisar dispositivos Bluetooth
En algunos equipos, especialmente portátiles con muchos dispositivos emparejados, el Bluetooth o incluso el Wi‑Fi pueden ser origen de incompatibilidades. A veces un simple adaptador Bluetooth USB barato y mal soportado puede tirar abajo procesos clave del sistema.
Desde la bandeja del sistema o desde Configuración > Red e Internet > Wi‑Fi / Bluetooth puedes desactivar temporalmente estas conexiones y comprobar si la estabilidad mejora. También es buena idea eliminar dispositivos Bluetooth emparejados que ya no uses para reducir posibles conflictos.
Desinstalar la última actualización de Windows
Si el error empezó justo después de que Windows instalase una actualización acumulativa, un paquete de drivers o incluso un cambio de versión (por ejemplo, de una build de Windows 10 a otra), cabe la posibilidad de que esa actualización contenga un bug que afecta a tu configuración concreta.
En Windows 10 puedes ir a Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update > Ver historial de actualizaciones y pulsar en Desinstalar actualizaciones. En Windows 11 el camino es similar desde Windows Update > Historial de actualizaciones > Desinstalar actualizaciones. Desde ahí seleccionas la actualización problemática y eliges Desinstalar para volver temporalmente a la versión anterior.
Actualizar controladores obsoletos o corruptos
Los drivers defectuosos son uno de los motivos estrella de CRITICAL_PROCESS_DIED, así que es imprescindible revisar el Administrador de dispositivos. Pulsa Windows + X y elige Administrador de dispositivos; si ves algún dispositivo con un triángulo amarillo, ese driver está dando guerra.
Haz clic derecho sobre el dispositivo en cuestión y selecciona Actualizar controlador. Primero puedes dejar que Windows busque actualizaciones de manera automática; si no encuentra nada o el problema persiste, acude a la web oficial del fabricante del equipo o del componente (por ejemplo, NVIDIA, AMD, Intel, Realtek…) y descarga el último driver estable.
Conviene seguir un cierto orden de prioridad: primero revisar Windows Update en Actualización y seguridad > Ver actualizaciones opcionales por si ahí aparecen controladores certificados, después la página del fabricante del PC y por último la página específica de cada componente. De esta manera reduces al mínimo el riesgo de instalar drivers incompatibles o inseguros.
Si sospechas que un controlador se ha corrompido, también puedes optar por desinstalarlo desde el propio Administrador de dispositivos y dejar que, al reiniciar, Windows lo reinstale limpio o bien instalar manualmente la versión correcta descargada de la web oficial.
Comprobar el estado del hardware (RAM, disco, fuente, CPU y GPU)
Cuando tras revisar software y drivers el error sigue dando guerra, hay que empezar a mirar con lupa los componentes físicos del PC. Cualquier fallo intermitente en RAM, disco, GPU, CPU o incluso en la fuente de alimentación puede traducirse en pantallazos azules aparentemente aleatorios.
Para la memoria RAM y el procesador puedes usar herramientas como MemTest86, que se carga desde un USB y realiza pruebas intensivas en la memoria y algunas comprobaciones del procesador. Si empiezan a aparecer errores en rojo, es muy probable que algún módulo de RAM esté dañado o que exista un problema en el controlador de memoria de la placa.
Para el disco duro o SSD, utilidades como CrystalDiskInfo muestran el estado SMART de las unidades, temperatura y recuento de sectores reasignados. Si los indicadores se ponen en amarillo o rojo, o detectas muchos sectores defectuosos, es momento de hacer copia de seguridad y plantearse el cambio de disco.
Respecto a la fuente de alimentación y el resto de sensores, programas como AIDA64 o HWMonitor muestran voltajes, temperaturas y otros parámetros críticos. Si ves lecturas muy fuera de rango (por ejemplo, un +12V que baja mucho) puede indicar una fuente de alimentación inestable capaz de provocar fallos graves como este.
Herramientas avanzadas de reparación de Windows
Si ya has descartado lo sencillo, es el momento de sacar la artillería pesada que ofrece el propio sistema operativo: DISM, SFC, CHKDSK, reparaciones automáticas, inicio limpio y demás. Estas utilidades permiten arreglar archivos del sistema dañados, errores de disco o aislar conflictos con programas de terceros.
Ejecutar DISM para reparar la imagen de Windows
DISM (Deployment Image Servicing and Management) sirve para revisar y reparar la imagen de Windows sobre la que se basan muchas operaciones internas. Si esa imagen está dañada, pueden aparecer errores extraños, entre ellos CRITICAL_PROCESS_DIED.
Abre el Símbolo del sistema como administrador (busca «cmd» en el menú Inicio, clic derecho y Ejecutar como administrador) y lanza, en este orden, los siguientes comandos, pulsando Intro tras cada uno:
Dism /Online /Cleanup-Image /CheckHealth
Dism /Online /Cleanup-Image /ScanHealth
Dism /Online /Cleanup-Image /RestoreHealth
El último comando puede tardar fácilmente entre 10 y 30 minutos, así que ten paciencia y no cierres la ventana. Cuando concluya, reinicia el equipo y comprueba si los pantallazos han desaparecido o se han reducido.
Usar el Comprobador de archivos del sistema (SFC)
El comando SFC se encarga de revisar uno por uno los archivos del sistema de Windows y sustituir aquellos que detecta como corruptos o modificados por versiones correctas procedentes de la caché.
De nuevo, abre la consola como administrador y escribe:
sfc /scannow
El escaneo tardará un rato. Si al finalizar indica que no ha encontrado infracciones de integridad, en principio los ficheros del sistema están bien; si detecta errores y los corrige, reinicia el PC y vigila si el código CRITICAL_PROCESS_DIED deja de aparecer.
Ejecutar CHKDSK para detectar errores en el sistema de archivos
Cuando el disco del sistema tiene sectores dañados o inconsistencias en el sistema de archivos, al intentar leer datos clave Windows puede detenerse con un pantallazo azul. CHKDSK es la herramienta clásica para revisar y reparar estos problemas.
Abre el Símbolo del sistema como administrador y lanza:
chkdsk C: /f /r /x
Puedes cambiar la letra C: por la de la unidad donde está instalado Windows si fuera distinta. El parámetro /f corrige errores, /r busca sectores defectuosos y /x fuerza el desmontaje de la unidad antes de empezar. Si se trata de la unidad del sistema, te pedirá programar la comprobación para el próximo reinicio; acepta, reinicia y deja que el análisis se complete al 100 %.
Configurar un inicio limpio para descartar programas de terceros
Un inicio limpio consiste en decirle a Windows que arranque con los servicios y controladores imprescindibles, desactivando temporalmente los de terceros. Así puedes saber si el error lo está causando algún software instalado.
Pulsa Windows + R, escribe msconfig y pulsa Intro. En la pestaña Servicios, marca Ocultar todos los servicios de Microsoft y después haz clic en Deshabilitar todos. A continuación, ve a la pestaña Inicio y abre el Administrador de tareas; allí puedes desactivar todas las aplicaciones que se inician con Windows.
Reinicia el equipo: si con este arranque «limpio» el pantallazo se esfuma, ya sabes que el problema está en algún servicio o programa de terceros. Solo queda ir reactivándolos poco a poco hasta detectar cuál provoca el fallo.
Usar la reparación de inicio desde el entorno de recuperación
En los casos más graves, el error aparece tan pronto como se enciende el PC y ni siquiera permite cargar el Modo seguro. Cuando esto pasa, Windows suele entrar de forma automática en WinRE (entorno de recuperación) tras varios intentos fallidos de arranque.
Si no lo hace, puedes forzar la entrada en WinRE apagando el PC a lo bruto (manteniendo pulsado el botón de encendido unos 10 segundos) justo cuando empieza a cargar Windows, y repitiendo este proceso 2 o 3 veces. Una vez dentro, ve a Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Reparación de inicio, elige tu cuenta de usuario, introduce la contraseña y deja que el sistema intente reparar automáticamente los problemas que impiden un arranque normal.
Restaurar, restablecer o reinstalar Windows cuando nada más funciona
Llega un punto, si todas las herramientas anteriores no han resuelto la situación y el hardware parece estar en buen estado, en el que lo más sensato es dar marcha atrás en el tiempo o empezar de cero con el sistema operativo. Aquí tienes las opciones principales y cuándo conviene usarlas.
Restaurar el sistema a un punto anterior
La función de Restaurar sistema crea puntos de restauración que guardan el estado de Windows, del registro y de ciertos componentes críticos. Si tenías esta función activa antes de que empezaran los problemas, puedes volver a un estado anterior en el que el equipo funcionaba bien.
Escribe «Panel de control» en el buscador, entra en Sistema y después en Configuración avanzada del sistema. En la pestaña Protección del sistema, pulsa en Restaurar sistema y selecciona un punto de restauración con fecha anterior a las primeras apariciones del pantallazo. Sigue el asistente y, tras el reinicio, comprueba si el error ha desaparecido.
Restablecer el PC conservando o eliminando tus archivos
Cuando el problema está enterrado en la instalación actual de Windows y no hay manera de localizar qué lo provoca, una opción muy efectiva es usar la función Restablecer este PC, que reinstala Windows automáticamente.
Entra en Configuración > Actualización y seguridad > Recuperación (o en Windows 11, Configuración > Sistema > Recuperación) y pulsa en Restablecer este PC. Podrás elegir entre mantener tus archivos personales (pero eliminando programas y ajustes) o borrar todo. La segunda opción es la más limpia, aunque requiere que antes hagas copia de seguridad de tus datos importantes.
Durante el proceso también puedes escoger si quieres descargar una imagen fresca desde la nube o usar la reinstalación local. La descarga en la nube garantiza que tendrás la última versión disponible de Windows, aunque tarda más y requiere buena conexión.
Formatear e instalar Windows desde un USB de arranque
Si ni siquiera el restablecimiento funciona, o sospechas que la instalación está tan dañada que conviene empezar completamente de cero, la alternativa clásica sigue siendo formatear la unidad del sistema e instalar Windows desde un medio externo.
Para ello, descarga la herramienta oficial de creación de medios de Microsoft, genera un USB de instalación y arranca el PC desde él (normalmente pulsando F2, F12, Esc o similar al encender para elegir el dispositivo de arranque). Desde el asistente de instalación podrás eliminar particiones, recrear la unidad del sistema y completar la instalación limpia.
Este método borra programas, configuraciones y, salvo que tengas copia previa, también todos los archivos personales de la unidad formateada, así que no es una decisión que deba tomarse a la ligera, pero sí suele acabar con pantallazos que no se resuelven de ninguna otra forma.
Comprobar malware, BIOS y otros factores que también influyen
Aunque no son la causa más habitual, hay otros elementos que conviene revisar cuando se lucha contra CRITICAL_PROCESS_DIED, porque pueden estar actuando como detonantes o agravantes del problema.
Buscar malware y software malicioso
Un virus que intenta inyectarse en procesos del sistema, un rootkit o un troyano con acceso de kernel pueden provocar que Windows bloquee procesos esenciales por seguridad y lance un pantallazo azul. Por eso es recomendable hacer un análisis a fondo.
Abre Windows Defender (o el antivirus que utilices) y lanza un análisis completo del sistema. Si sospechas de infecciones complejas, también puedes pasar herramientas adicionales como Malwarebytes o Spybot. Siempre que puedas, realiza el análisis desde Modo seguro para minimizar la interferencia de procesos activos.
Comprobar si hay overclocking inestable
Si has estado jugando con frecuencias de CPU, GPU o RAM, es posible que el sistema sea estable la mayor parte del tiempo, pero ocasionalmente se produzcan errores de cálculo o escritura en memoria que terminen disparando el pantallazo azul.
Entra en la BIOS/UEFI de tu placa base y carga los valores por defecto (Load Optimized Defaults) o desactiva perfiles XMP/DOCP y cualquier ajuste de overclock manual. Tras guardar cambios y reiniciar, utiliza el equipo varias horas y comprueba si los errores se reducen o desaparecen.
Revisar actualizaciones de BIOS o firmware
Una actualización de BIOS mal aplicada o con un bug puede originar todo tipo de comportamientos raros, incluidos pantallazos azules intermitentes. Si el problema empezó justo después de flashear la BIOS, revisa en la web del fabricante si existe una versión más reciente que corrija errores, o si es posible volver a la versión previa.
En algunos equipos también hay firmware específico para el SSD, la controladora de almacenamiento o el propio chipset que conviene tener al día, siempre descargándolo de la página oficial del fabricante y siguiendo al pie de la letra las instrucciones.
Probar un sistema operativo en modo Live
Una forma muy útil de separar problemas de hardware de problemas de Windows es arrancar el equipo con un sistema en modo Live, como una distribución de Linux que se ejecuta desde USB sin tocar el disco.
Si, usando ese sistema alternativo durante un buen rato, el ordenador funciona con total normalidad sin colgarse, todo apunta a que la causa real está en la instalación de Windows o en sus drivers. En cambio, si también se bloquea o se apaga de forma extraña con Linux, el foco de sospecha vuelve al hardware.
Valorar un cambio de versión de Windows
En equipos que todavía siguen en Windows 10 y llevan tiempo arrastrando problemas, puede ser interesante plantearse el salto a Windows 11, siempre que el hardware sea compatible. A la inversa, en máquinas que han subido a Windows 11 por métodos no oficiales o con hardware no soportado, los fallos de estabilidad son más probables y quizá convenga volver a una versión plenamente soportada.
Antes de cualquier cambio mayor de versión, asegúrate de tener el sistema perfectamente actualizado desde Windows Update, incluyendo actualizaciones opcionales relacionadas con calidad y controladores, porque a veces la solución pasa simplemente por instalar un parche que Microsoft ya ha publicado.
Errores similares con los que se suele confundir
El mensaje CRITICAL_PROCESS_DIED no es el único código de parada que genera pantallazos azules; de hecho, muchos usuarios lo confunden con otros errores que comparten síntomas, pero que apuntan a causas algo distintas y requieren diagnósticos específicos.
Uno de los más parecidos es UNEXPECTED_STORE_EXCEPTION, que también muestra pantalla azul y suele estar muy vinculado a problemas con el almacenamiento, particiones defectuosas, drivers del controlador SATA/NVMe o incluso a fallos físicos en el disco duro o SSD.
Otro que aparece a menudo es KERNEL_DATA_INPAGE_ERROR, que normalmente señala a errores al leer datos desde el disco hacia la memoria, pudiendo indicar sectores dañados, fallos en la RAM o en la memoria virtual, o corrupción de partes clave del sistema.
También es bastante común el código SYSTEM_THREAD_EXCEPTION_NOT_HANDLED, más orientado a errores de hilos de ejecución en el kernel, casi siempre relacionados con drivers de hardware defectuosos, especialmente de gráficas y adaptadores de red.
Por todo esto es importante anotar exactamente el texto completo que aparece en el pantallazo azul, incluso el código de error en hexadecimal, porque cada mensaje da pistas sobre la raíz del problema y permite buscar soluciones más concretas para ese caso.
Preguntas frecuentes sobre el error CRITICAL_PROCESS_DIED
Aunque a estas alturas ya habrás visto muchas posibles causas y soluciones, hay una serie de dudas recurrentes que suelen plantearse los usuarios cuando se encuentran con este código de error en su PC con Windows.
¿Qué pasa si solo aparece al usar un programa concreto?
Si el pantallazo azul únicamente salta cuando utilizas una aplicación muy específica, lo más lógico es asumir que hay un problema de compatibilidad o un bug en ese software. Primero revisa si tiene actualizaciones disponibles; si el desarrollador ya ha solucionado el fallo, bastará con instalar la nueva versión.
Si tras actualizar sigue provocando el error, lo prudente es desinstalar ese programa y buscar una alternativa. Es importante no insistir si sabes que es el detonante, porque puedes acabar dañando el sistema de archivos o perdiendo datos por los reinicios forzados.
¿Se puede prevenir este error antes de que ocurra?
No se puede garantizar al 100 % que nunca aparezca, pero sí es posible reducir mucho las probabilidades manteniendo los controladores siempre al día, evitando instalar software de origen dudoso y realizando análisis de seguridad regulares con Windows Defender o con tu antivirus de confianza.
También es buena idea programar de vez en cuando comprobaciones como sfc /scannow, Dism /Online /Cleanup-Image /RestoreHealth y chkdsk C: /f /r, sobre todo si has tenido apagones, bloqueos duros o problemas de disco, porque ayudan a detectar y corregir errores antes de que se conviertan en un pantallazo azul.
¿Por qué sigue apareciendo después de reiniciar el PC?
Un único reinicio solo «cura» el síntoma momentáneo; si la causa profunda sigue ahí (un driver corrupto, un módulo de RAM defectuoso, una actualización mal instalada…), lo normal es que, tarde o temprano, el error vuelva a manifestarse. Por eso, cuando un BSOD se repite, ya no basta con apagar y encender: hay que aplicar las medidas que has visto en esta guía.
¿Es seguro usar el Modo seguro para intentar solucionarlo?
Sí, el Modo seguro es uno de los entornos más fiables para hacer pruebas porque solo carga lo mínimo imprescindible de Windows. Desde ahí puedes desinstalar programas, actualizar drivers, pasar SFC, DISM, CHKDSK o incluso iniciar una restauración del sistema con muchas menos posibilidades de que algo se bloquee a mitad de proceso.
¿Qué pasa si el error solo aparece al conectar un dispositivo USB?
Cuando el pantallazo se dispara justo al enchufar un disco externo, un adaptador o cualquier otro dispositivo USB, casi siempre hablamos de un conflicto de controladores o de un hardware USB con fallos. Desconecta el dispositivo, reinicia y comprueba si el sistema se mantiene estable sin él.
Si es así, lo siguiente es actualizar o reinstalar los drivers asociados a ese dispositivo desde la página del fabricante, probar otros puertos USB o conectar el aparato en otro ordenador para ver si el problema se repite y así descartar que esté físicamente dañado.
¿Podría ser culpa de la fuente de alimentación?
Aunque muchas veces se descuida, una fuente de alimentación que entrega voltajes inestables, se calienta en exceso o está claramente envejecida puede provocar cuelgues aleatorios, reinicios espontáneos y pantallazos azules. Si sospechas de ella, revisa conexiones, observa si hay ruidos extraños y usa herramientas de monitorización para vigilar los voltajes.
Si los valores se salen de lo razonable o el equipo se vuelve estable al probar con otra fuente, es el momento de plantearse el reemplazo, sobre todo en PCs con gráficas potentes que exigen una alimentación muy estable.
En definitiva, el error CRITICAL_PROCESS_DIED es una señal muy clara de que algo no va bien bajo el capó de tu Windows, pero con una combinación de comprobaciones de hardware, revisión cuidadosa de drivers y uso de las herramientas de reparación del propio sistema casi siempre se puede localizar la causa y devolver al equipo la estabilidad que tenía antes, sin necesidad de vivir eternamente con el miedo al próximo pantallazo azul.