- La impresión 3D construye objetos capa a capa a partir de un modelo digital, permitiendo geometrías complejas y personalización masiva.
- Existen distintas tecnologías (FDM, SLA/DLP/MSLA, Polyjet, MJF) y una amplia gama de materiales plásticos, resinas, flexibles, técnicas y cerámicas.
- El flujo de trabajo va del diseño CAD al slicer y a la impresión, seguido de un postprocesado que depende de la tecnología usada.
- Respetar espesores mínimos, tolerancias, limpieza de cavidades y buena ubicación de la impresora es clave para obtener piezas fiables y seguras.

La impresión 3D se ha colado en talleres, aulas, oficinas y casas de medio mundo, pasando de ser algo casi futurista a una herramienta más con la que fabricar piezas reales. Si te suena todo esto pero aún no tienes claro cómo funciona exactamente, qué necesitas para empezar o qué tipo de máquina te conviene, esta guía está pensada justo para ti.
A lo largo de este artículo vas a encontrar una guía de impresión 3D paso a paso, desde cero absoluto: cómo funciona, qué tecnologías existen, qué materiales hay (plásticos, resinas, cerámicas y demás), cómo es el flujo completo desde el modelo 3D hasta la pieza terminada, qué errores evitar, cómo colocar la impresora en casa, cómo usar programas como Cura y qué reglas básicas seguir al diseñar tus piezas para que se impriman bien a la primera.
Qué es la impresión 3D y por qué importa
La impresión 3D, también llamada fabricación aditiva, es un proceso en el que un objeto se construye añadiendo material capa a capa, en lugar de tallarlo o mecanizarlo a partir de un bloque sólido como ocurre en la fabricación tradicional. Todo empieza con un modelo 3D digital creado en un programa CAD o descargado de internet, que la impresora va materializando hasta obtener la pieza física.
Lo realmente potente de esta tecnología es que permite fabricar geometrías muy complejas, piezas huecas internas, canales, entramados ligeros o modelos anatómicos detallados que serían inviables o muy caros con métodos clásicos. De ahí que se use tanto para prototipado rápido, fabricación de utillajes, piezas de uso final, prótesis personalizadas, maquetas arquitectónicas o figuras coleccionables con un nivel de detalle brutal.
Otra ventaja importante es la personalización casi sin coste extra: imprimir una pieza distinta para cada cliente no encarece el proceso como ocurriría con moldes o mecanizados. Por eso la impresión 3D se ha convertido en una especie de “democratización” de la fabricación, accesible tanto para grandes industrias como para aficionados que montan su primera impresora en el escritorio.
Cómo funciona una impresora 3D, de verdad
Detrás de la magia hay un proceso bastante lógico: una impresora 3D interpreta un archivo digital y deposita material por capas hasta completar el objeto. El corazón del sistema es el software de corte (slicer), que traduce el modelo 3D en instrucciones (G-code) que la máquina sabe ejecutar.
En cada capa, la impresora posiciona el cabezal o la fuente de luz en las coordenadas correctas y solidifica o deposita material solo donde hace falta. Según la tecnología (FDM, SLA, DLP, Polyjet, MJF, MSLA…), esto se hace fundiendo un filamento plástico, curando una resina fotosensible con luz o fusionando un polvo con calor.
Este proceso capa a capa es lo que se conoce como fabricación aditiva, y es la base de la enorme libertad geométrica que ofrece la impresión 3D. El precio a pagar es que el tiempo de fabricación suele ser más largo que en procesos masivos, y que la orientación de la pieza y los soportes influyen mucho en la calidad del resultado.
Principales tecnologías de impresión 3D
Existen muchas variantes, pero a nivel práctico, para empezar y para entender lo que ofrecen los servicios profesionales, te interesa conocer al menos las siguientes tecnologías: FDM, SLA/DLP/MSLA, Polyjet y MJF (además de algunos procesos específicos de resina y cerámica técnica).
FDM (Modelado por Deposición Fundida)
El FDM es la tecnología más habitual en impresoras domésticas y de iniciación. La máquina funde un filamento termoplástico (PLA, ABS, PETG, TPU, etc.) y lo extruye a través de una boquilla caliente, dibujando cada capa sobre una cama de impresión.
- Ventajas: coste bajo, materiales fáciles de conseguir, ideal para piezas grandes y resistentes, perfecto para aprender.
- Desventajas: las capas se notan más, las tolerancias son menos precisas que en resina y, sin carcasa, algunos materiales “difíciles” (ABS, ASA, ciertos técnicos) dan guerra.
En FDM es clave controlar temperaturas, ventilación, nivelación de la base y grosor mínimo de paredes; por ejemplo, se recomienda que las paredes tengan al menos 3 mm para garantizar robustez y evitar roturas imprevistas.
SLA (Estereolitografía) y DLP/MSLA
En estas tecnologías se trabaja con resinas fotopoliméricas líquidas que se solidifican con luz ultravioleta. En SLA, un láser “dibuja” cada capa dentro de una cubeta de resina; en DLP se proyecta la imagen completa de la capa con un proyector; y en MSLA se utiliza una matriz de LEDs UV con una pantalla LCD que enmascara la forma de la capa.
- Puntos fuertes: acabados muy lisos, altísima resolución, detalles finísimos y tolerancias muy ajustadas. Ideales para joyería, dental, miniaturas, modelos médicos, carcasas detalladas o piezas pequeñas y complejas.
- Inconvenientes: el proceso es más sucio, requiere postprocesado (lavado y curado de la resina), algunas resinas son frágiles y hay que tener cuidado con ventilación y protección al manipularlas.
En MSLA, por ejemplo, las máquinas de gama profesional alcanzan volúmenes de impresión de 274 x 155 x 400 mm con tolerancias del orden de ±0,3 mm en piezas de más de 100 mm, imprimiendo las piezas completamente macizas.
Polyjet
Polyjet es una tecnología que funciona de forma parecida a una impresora de chorro de tinta, pero en vez de tinta deposita gotitas de resina líquida que se curan inmediatamente con luz UV. La gran ventaja es que se pueden combinar materiales y colores distintos en una sola pieza, con diferentes durezas, transparencias y texturas.
Este proceso destaca por su versatilidad y precisión, lo que lo hace ideal para prototipos muy realistas, modelos conceptuales complejos, carcasas de electrodomésticos, equipos médicos o productos de consumo donde la apariencia y el tacto importan casi tanto como la funcionalidad.
MJF (Multi Jet Fusion) y otras tecnologías de polvo
Las tecnologías basadas en polvo, como MJF, permiten fabricar piezas en Nylon PA12, PA11, TPU o polipropileno con una combinación muy equilibrada de precisión, resistencia y estabilidad dimensional. Se trabaja con capas de polvo que se fusionan selectivamente mediante agentes y calor.
Con MJF se consiguen tolerancias típicas de ±0,3 a ±0,6 mm (según material), relleno 100 % sólido y volúmenes de hasta 380 x 284 x 380 mm en muchos plásticos técnicos. Es una tecnología muy usada en utillaje, automatización, piezas de automoción, carcasas de electrónica y series cortas de producción.
Materiales de impresión 3D más usados
Una de las grandes bazas de la impresión 3D es la variedad de materiales disponibles. Cada uno tiene su comportamiento mecánico, térmico y químico, además de un acabado visual y táctil distinto. Vamos a repasar los más habituales, tanto en FDM como en resina y aplicaciones avanzadas.
Plásticos para FDM
En impresoras de filamento, los reyes son los termoplásticos. Algunos de los más utilizados son:
- PLA (ácido poliláctico): barato, fácil de imprimir, con poca deformación. Perfecto para empezar, para piezas decorativas, maquetas, soportes ligeros o prototipos rápidos donde no necesitas altas temperaturas ni grandes esfuerzos.
- ABS: más resistente al calor y a los impactos que el PLA, ideal para prototipos funcionales y piezas de maquinaria. Eso sí, tiende a deformarse (warping) si no tienes cama caliente bien ajustada y, a menudo, una carcasa cerrada.
- PETG: un punto intermedio entre PLA y ABS: relativamente fácil de imprimir, resistente a golpes y con buena resistencia química. Muy usado para piezas exteriores, componentes de impresoras y piezas sometidas a cierto esfuerzo.
- TPU y otros flexibles: materiales elásticos que permiten piezas flexibles como fundas, juntas, amortiguadores o piezas de robótica blanda. Requieren ajustar bien la velocidad y la retracción.
Familia de resinas estándar y avanzadas
En impresión con resina existe un abanico enorme de formulaciones, desde resinas genéricas hasta materiales muy técnicos para aplicaciones industriales, médicas o cerámicas. Algunas categorías destacadas:
- Resinas de uso general: ofrecen alta resolución, acabado liso mate y son perfectas para modelos conceptuales y prototipos estéticos donde prima el detalle y la apariencia.
- Clear Resin: resina transparente que, bien postprocesada y pulida, alcanza una transparencia casi total. Ideal para piezas donde la transparencia es crítica, como microfluídica, lentes de prueba o carcasas que dejan ver el interior.
- Fast Model Resin: formulada para imprimir de 2 a 3 veces más rápido que una resina estándar y hasta 10 veces más que un FDM, muy útil para iteraciones rápidas y prototipos tempranos.
- Color Resin: resinas pigmentadas que permiten piezas con colores vivos y personalizados. Muy útiles para prototipado rápido donde quieres igualar color, material y acabado, sujeciones codificadas por color y piezas de uso final personalizadas.
Resinas Tough, Rigid y de altas prestaciones
Cuando la pieza no es solo de exhibición sino que va a trabajar de verdad, entran en juego las resinas de tipo técnico, preparadas para soportar esfuerzos, calor o químicos.
- Resinas Tough: pensadas para ser resistentes y algo flexibles, capaces de soportar impactos, compresión, estiramiento y flexión sin romperse. Hay variantes que imitan el comportamiento de PEAD, ABS o polipropileno, perfectas para carcasas, bastidores, conectores, utillajes y prototipos de desgaste.
- Resinas Rigid: reforzadas (a menudo con rellenos cerámicos o de vidrio) para lograr alta rigidez, gran estabilidad dimensional bajo carga y buena resistencia térmica y química. Se usan en fijaciones, utillaje, turbinas, palas de ventilador, componentes de fluidos y carcasas eléctricas.
- High Temp Resin: resinas capaces de soportar temperaturas muy elevadas sin deformarse, adecuadas para soportes y carcasas expuestas a aire o fluidos calientes, moldes, insertos y piezas cercanas a fuentes de calor.
- Resinas Clear Cast: diseñadas para fundición a la cera perdida con quemado limpio y baja expansión térmica, para producir patrones metálicos de alta precisión.
- Resinas ignífugas (Flame Retardant): preparadas para resistir altas temperaturas y retardar la llama, pensadas para interiores de transporte (aviones, trenes, coches), componentes internos de electrónica y recambios industriales.
- ESD Resin: resina antiestática para utillaje y componentes en fabricación electrónica, bandejas de manipulación de chips, etc.
Poliuretanos, silicona y elastómeros especiales
Además de los clásicos flexibles tipo TPU, hay formulaciones avanzadas para piezas que deben resistir años en servicio o reproducir materiales como la silicona.
- Resinas de poliuretano: ofrecen una durabilidad excelente a largo plazo, estabilidad frente a radiación UV, humedad y temperatura, y buena resistencia química y a la abrasión. Perfectas para automoción, aeroespacial, maquinaria de alto rendimiento y piezas funcionales robustas.
- Resinas Flex y Elastic: imitan el comportamiento de gomas, TPU o silicona, soportan flexión y compresión repetidas sin desgarros y se emplean en prototipos de consumo, componentes flexibles de robótica, modelos anatómicos y atrezo.
- Silicone 40A Resin: material de impresión 100 % silicona con dureza 40A, que reproduce las propiedades de la silicona fundida. Ideal para productos sanitarios personalizados, fijaciones, enmascarados, moldes blandos para fundición de uretanos o resinas y pequeñas series de piezas de silicona.
Materiales médicos, dentales, joyería y cerámica
La impresión 3D se ha hecho fuerte en sectores muy exigentes, donde se requieren materiales específicos con certificaciones y comportamientos muy controlados.
- Resinas médicas y odontológicas: gama de resinas biocompatibles para guías quirúrgicas, férulas, prótesis dentales y otras aplicaciones médicas. Aquí importan mucho la precisión, la esterilizabilidad y la seguridad para el paciente.
- Resinas para joyería: pensadas para fundición a la cera perdida y moldeo de caucho vulcanizado, con quemado limpio y gran capacidad de mantener detalles finos. Ideales para piezas maestras, moldes y joyería personalizada.
- Alumina 4N Resin: cerámica técnica con un 99,99 % de alúmina pura, que ofrece excelentes propiedades térmicas, mecánicas y de conductividad. Usada en aislamiento térmico, herramientas sometidas a trabajo intensivo y componentes resistentes a productos químicos y al desgaste.
Proceso de impresión 3D paso a paso
Da igual si imprimes en FDM o en resina: el flujo de trabajo se parece bastante. Entenderlo ayuda a evitar frustraciones y a aprovechar mejor la máquina.
Paso 1: diseño o descarga del modelo 3D
Todo empieza con un archivo 3D. Puedes diseñar la pieza con software CAD (Fusion 360, SolidWorks, TinkerCAD, Revit, SketchUp, etc.) o descargar modelos ya hechos de repositorios online. Si quieres imprimir piezas para coches RC, proyectos arquitectónicos o figuras tipo Pokémon para tu hijo, encontrarás miles de modelos listos para imprimir o para modificar.
En esta fase es fundamental respetar las reglas básicas de diseño para impresión 3D: espesores mínimos de pared, tamaños de agujeros, tolerancias y huecos entre piezas móviles. Si el modelo tiene paredes demasiado finas o huecos imposibles de limpiar, la impresión será problemática.
Paso 2: simulación y comprobación
Antes de lanzarte a imprimir es muy recomendable revisar el modelo y, si es posible, simular su comportamiento. Muchos errores típicos (caras invertidas, huecos cerrados, volúmenes no manifold) se detectan con herramientas de análisis en el propio CAD o en software de reparación de mallas.
Tener este hábito te ahorra material, tiempo y disgustos, especialmente cuando trabajas con piezas funcionales o materiales caros como algunas resinas técnicas o cerámicas.
Paso 3: corte del modelo en el slicer
El siguiente paso es llevar el archivo a un programa slicer, como Ultimaker Cura, PrusaSlicer, Simplify3D o el que acompañe a tu impresora. Estos programas se encargan de “trocear” el modelo en capas y generar las trayectorias de la boquilla o el patrón de luz.
En Cura, por ejemplo, puedes elegir tu impresora de una lista de perfiles preconfigurados, seleccionar el material y ajustar parámetros como altura de capa, relleno, velocidades, temperaturas, retracciones y soportes. Las versiones modernas de Cura solo funcionan en sistemas de 64 bits, pero los conceptos básicos (impresora, material, calidad, relleno, soportes) se mantienen de una versión a otra.
En este punto es importante tener claro que la configuración de material afecta automáticamente a temperatura de extrusión, cama, ventilador y retracciones. Puedes partir de perfiles genéricos o usar perfiles específicos del fabricante de tu filamento o resina para acercarte más al comportamiento real.
Paso 4: preparar la máquina y lanzar la impresión
Con el archivo ya cortado, toca mandar el G-code a la impresora (por tarjeta SD, USB o conexión directa) y preparar la máquina. Aquí entra en juego todo lo relacionado con nivelación de la base, limpieza del vidrio o placa, comprobación de boquilla y carga de material.
En FDM, una mala nivelación o una cama desajustada suele traducirse en despegues de la primera capa, piezas que se desplazan o directamente impresiones fallidas. En resina, es fundamental revisar que la cubeta esté limpia, que haya suficiente resina y que el FEP no esté dañado.
Paso 5: postprocesado
Una vez terminada la impresión, casi siempre hay que hacer algo de trabajo manual. En FDM esto suele ser retirar estructuras de soporte, lijar alguna marca o mejorar ligeramente las superficies. En resina el postprocesado es más complejo: lavado en alcohol isopropílico o similar, curado UV y retirada cuidadosa de soportes.
En tecnologías de polvo como MJF, MSLA o cerámica técnica, el postprocesado implica retirar el polvo sobrante, limpiar cavidades y, en ocasiones, realizar tratamientos térmicos. Si las piezas son muy macizas, pueden aparecer tensiones internas, así que a menudo se recomienda vaciar paredes gruesas y añadir orificios para evacuar el material sobrante.
Reglas de diseño y tolerancias: cómo evitar disgustos
Una parte fundamental de dominar la impresión 3D es aprender a diseñar pensando en la tecnología concreta que vas a usar. Hay unas cuantas normas mínimas que conviene tener grabadas a fuego.
Dimensiones máximas, tolerancias e infill
Cada combinación de tecnología y material tiene sus límites de tamaño y precisión. Por ejemplo, con MJF en Nylon PA12 se pueden imprimir piezas de hasta 380 x 284 x 380 mm con relleno 100 % y tolerancias alrededor de ±0,3 mm, mientras que en FDM típico el volumen ronda los 300 x 300 x 400 mm, con tolerancias algo más amplias y rellenos habituales del 30 %.
En resina MSLA con sistemas tipo LSPC, los volúmenes pueden llegar a 274 x 155 x 400 mm, imprimiendo piezas macizas con tolerancias muy ajustadas. Entender estos valores ayuda a definir holguras entre piezas, juegos en ensamblajes y tamaños mínimos de detalle para que encajen sin tener que limar medio modelo.
Espesores mínimos de pared
Si diseñas paredes demasiado finas, corres un riesgo real de que la pieza se rompa al imprimirla, al manipularla o incluso en el transporte. Como guía general:
- En tecnologías como MJF y MSLA, lo recomendable es no bajar de 1 mm de espesor en paredes.
- En FDM, para ir sobre seguro, mejor no bajar de 3 mm de grosor mínimo, sobre todo en piezas estructurales.
Las secciones que sobresalen de la geometría principal (patillas, pestañas, aletas finas) son especialmente delicadas; muchas veces conviene reforzarlas con nervios, chaflanes o incrementando ligeramente el grosor.
Agujeros, canales y cavidades
Una limitación habitual en impresión con polvo o resina es la dificultad para limpiar agujeros profundos, canales internos o cavidades cerradas. Si el acceso es pequeño, pueden quedar restos de polvo, resina o soportes en el interior.
- En MJF y MSLA, se recomienda que el diámetro mínimo de apertura sea de 1 mm y que la profundidad no supere aproximadamente tres veces ese diámetro si quieres asegurar la limpieza.
- Para polipropileno impreso con MJF, conviene que los agujeros sean de al menos 3-4 mm si necesitas que queden totalmente libres de polvo.
Si diseñas cavidades internas inaccesibles, asume que puede quedar material atrapado para siempre, lo cual a veces no es problema, pero en otros casos (canales de fluidos, mecanismos móviles) es crítico.
Texto, logotipos y detalles pequeños
Cuando quieras añadir texto o logotipos en relieve o en hueco, debes respetar unos mínimos para que se lean bien y no se rompan al limpiar.
- En MJF y MSLA es preferible usar texto hueco con alturas y grosores de al menos 1 mm, tanto en profundidad como en separación entre caracteres.
- En FDM se recomienda ser más generoso: al menos 2 mm de anchura y espesor en los caracteres, ya sean en relieve o hueco, para que el nozzle pueda imprimirlos de forma fiable.
Si te quedas corto en estas medidas, acabarás con letras ilegibles, bordes rotos o detalles que desaparecen en cuanto tocas la pieza.
Piezas macizas, vaciados y deformaciones
En tecnologías de resina o polvo, las piezas muy macizas y gruesas se comportan mal: se deforman, pueden agrietarse o incluso presentar burbujas por tensiones térmicas internas.
Por eso se recomienda, para MJF y MSLA, no diseñar bloques sólidos con espesores superiores a unos 15 mm. Es mejor vaciar el interior dejando paredes de 3-4 mm y añadir al menos dos orificios (por ejemplo, de 8 mm de diámetro) para que salga el polvo o la resina sobrante durante la limpieza.
En materiales FDM avanzados de “Metal Replacement” se aconseja no superar espesores de 5-6 mm en grandes superficies para minimizar deformaciones por contracción térmica. Y con polipropileno, además de controlar el tamaño global (idealmente por debajo de 100 x 100 x 100 mm), conviene mantener un grosor lo más constante posible y aligerar las zonas densas con bolsillos o estructuras tipo nido de abeja.
Superficies grandes y finas
Las superficies muy grandes, planas y delgadas son especialmente propensas al alabeo y las deformaciones, sobre todo en MJF y MSLA. Piezas tipo “lámina A5 o mayor” con poco espesor suelen curvarse por las tensiones que se generan al enfriarse el material.
Para mitigar este efecto, se recomienda evitar diseños de grandes planchas delgadas y, cuando no haya más remedio, vaciar la cara posterior y añadir nervios unidireccionales o cruzados, o estructuras reticulares que aumenten la rigidez con menos material y reduzcan tensiones.
Archivos multiparte y jaulas de contención
Enviar a imprimir un archivo con muchas piezas sueltas empaquetadas en un mismo STL no siempre es buena idea. En FDM y MSLA, lo habitual es que se rechacen este tipo de archivos porque dificultan el control de calidad y el postprocesado.
En MJF sí se pueden usar archivos multiparte si se diseñan correctamente: las piezas pequeñas (hasta unos 35 x 35 x 35 mm cada una) deben ir contenidas dentro de una jaula con paredes de al menos 1 mm y una malla que evite que se escapen. Además, deben separarse entre sí y de la jaula un mínimo de 3 mm para que el polvo circule y la limpieza sea efectiva.
Seguridad y colocación de la impresora 3D en casa
Si vas a usar la impresora en un entorno doméstico, te interesa tanto no molestar a nadie como evitar problemas de salud o de calidad de impresión. Algunos consejos básicos:
- Evita colocar la impresora en una sala de estar o zona de mucho paso, sobre todo si vas a imprimir con materiales que emitan vapores o partículas.
- No dejes objetos sueltos encima o muy cerca de la máquina; las vibraciones pueden tirarlos y arruinar la impresión.
- Si imprimes con ABS, materiales cargados o resinas, intenta tener ventilación adecuada o filtros, y utiliza guantes y protección ocular cuando manipules resina líquida.
- Para materiales técnicos sensibles, una carcasa cerrada (aunque sea casera) ayuda muchísimo a mantener la temperatura estable y mejorar la adhesión entre capas.
Ten siempre presente que si notas comportamientos extraños en la máquina, chispas, ruido raro o olores muy fuertes, lo prudente es apagarla de inmediato y revisar la calibración o contactar con el fabricante si sospechas daños serios.
Elegir impresora y software para empezar
Si estás buscando una impresora de iniciación para casa con la que imprimir piezas para coches RC, maquetas de arquitectura o figuras decorativas, lo más sensato es comenzar con una FDM de gama básica/media que tenga buena comunidad detrás, repuestos fáciles de encontrar y perfiles listos en Cura o en el slicer que use.
Para software de diseño, si ya conoces Revit o SketchUp, tienes medio camino hecho para modelos arquitectónicos y formas sencillas. Para piezas mecánicas, encajes y geometrías más complejas, suele ser más cómodo un CAD paramétrico como Fusion 360 o SolidWorks. Y si no te apetece diseñar desde cero, siempre puedes descargar modelos 3D de repositorios como Thingiverse, MyMiniFactory, Printables, etc.
Como slicer, Ultimaker Cura es una apuesta segura: gratis, potente y con perfiles preconfigurados para decenas de impresoras y materiales. La interfaz se organiza en tres grandes partes: preparación de la pieza, previsualización de las capas y, si tu impresora lo permite, control directo de impresión, lo que representa bastante bien el flujo típico de trabajo.
Consejos prácticos para evitar errores típicos
La curva de aprendizaje de la impresión 3D se recorre más rápido si evitas los fallos que ya han cometido otros antes que tú. Algunos puntos clave:
- Nivelar bien la cama: una base mal nivelada es sinónimo de primeras capas mal pegadas y, por tanto, impresiones fallidas. Invierte tiempo en hacerlo bien y repítelo de vez en cuando.
- Temperatura correcta: cada material tiene su rango de temperatura ideal. Imprimir demasiado frío suele dar mala adhesión entre capas; demasiado caliente produce cuerdas, deformaciones y detalles borrosos.
- No obsesionarse con la velocidad: imprimir muy rápido parece tentador, pero suele penalizar mucho la calidad. Mejor empezar con velocidades moderadas y solo subirlas cuando controles bien el resto de variables.
- Cuidar la ventilación y la carcasa: corrientes de aire, cambios bruscos de temperatura o puertas que se abren al lado de la impresora pueden provocar warping y defectos superficiales.
Si te estás iniciando, un proyecto muy agradecido es imprimir un soporte para móvil o tablet: sencillo, útil y con el que aprendes sobre dimensiones reales, ángulos estables y resistencia. A partir de ahí puedes ir complicando el diseño añadiendo pinzas, guías para cables o elementos plegables.
La impresión 3D es, al final, una mezcla de tecnología y ensayo-error: cuanto más imprimas, más clara tendrás la relación entre diseño, configuración, material y resultado final. Con unas cuantas reglas básicas de diseño, una ubicación sensata de la impresora y un slicer bien configurado, puedes pasar de no saber nada a fabricar piezas funcionales, maquetas detalladas o figuras espectaculares con bastante fiabilidad.
